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Sábado, 12 de mayo de 2012    18/5/2012
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Última actualización 14/12/2011@12:31:08 GMT+1

Las factorías del embaucamiento funcionan con fluidez en España: no pocos partidos, no poco electorado y no pocos medios han estado dispuestos a manufacturar interesados embelecos. Ese `bermudo triángulo´ se retroalimenta entre sí con desparpajo.

Hoy miércoles se presenta un libro que ha tenido una dilatada presentación previa. El libro de Eguiguren y Aizpeolea (sobre el mal llamado `proceso de paz´) ha venido promocionándose a todo trapo en El País. La campaña publicitaria de una obra publicada en la editorial de la casa no es factor irrelevante, pero no voy a detenerme ahora en esos pormenores.

Me conformaré con anotar cómo la primera de las entregas (4 de diciembre) abría la portada del diario, y además a cinco columnas, y además en domingo; y ya en ese primer acercamiento, el propio Aizpeolea (coautor del libro y periodista de ese periódico) firmaba este párrafo falaz: “Eguiguren ha decidido contar el proceso con un libro –Eta, las claves de la paz, Editorial Aguilar-. El País adelanta a partir de hoy los secretos y documentos recogidos en la obra, que recorren el diálogo con la banda desde sus inicios hasta su conclusión en mayo de 2007, y también el fin de ETA tras el comunicado de octubre”.

Ya ven. Se alude al “fin de ETA” con toda desenvoltura. No es una errata. No se trata de un azaroso descuido, en tanto que en páginas interiores vuelve a insistirse: un libro en el que “se desgranan las claves del proceso que concluyó en mayo de 2007 y también las del fin de ETA” (página 12 de la edición impresa, y entrecomillado que puede también contemplarse en la edición digital).

Señor Aizpeolea: ¿de qué fin de ETA nos está hablando? Lo apuntado estaría corroborando un burdo ejercicio desinformativo. Hablar del “fin de ETA” como algo ya alcanzado supone no haber leído el comunicado de los asesinos. Ni ETA ha desaparecido ni ETA ha dicho que vaya a desaparecer. Así de triste. Así de sencillo. Y a día de hoy… así de real.

Si lo que se pretende es jugar al `periodismo predictivo´, los vaticinios deben presentarse como tales. Las conjeturas, cábalas y suposiciones (por muy bienintencionadas que todas ellas sean) no han de venderse como un hecho acaecido. Los hechos –qué se le va a hacer- nunca pueden supeditarse a las convicciones y los deseos particulares de cada cual."

Así pues, que ETA no ha desaparecido es un hecho verificable. Y si de hechos seguimos hablando, hoy sabemos que “a principios de 2000” se iniciaron las conversaciones entre Eguiguren y Otegi; como sabemos que el Pacto Antiterrorista (firmado en diciembre de 2000) fue traicionado.

Hoy también sabemos que la ciudadanía fue engañada cuando se desmentía todo aquello que ya resulta innegable. A modo de ejemplo: la infecta negociación prosiguió hasta “mayo de 2007”, a pesar de que en diciembre de 2006 habían sido asesinados dos ciudadanos en el atentado de la T-4… y a pesar de que Zapatero y Rubalcaba proclamaron entonces la completa ruptura del proceso.

Hoy también sabemos que quienes hicieron preguntas y plantearon objeciones ante la deriva que estaba siguiendo el Gobierno en política territorial y política antiterrorista, se encontraron como respuesta el insulto, el escarnio, el rechazo y el repudio (incluso, y especialmente, por los que en aquel momento eran compañeros de partido).

En definitiva. Hoy sabemos (hoy volvemos a corroborar), que hemos asistido a una inconmensurable y pérfida estafa. Hoy sabemos (hoy volvemos a corroborar) que el engaño y la felonía han caminado de la mano. Y por mucho que algunos opten por el insalubre corporativismo, la “traición” ha sido “revelada” (cfr. artículo de Rosa Díez, publicado en El Mundo, el 6-12-2011).

Coda 1: A la hora de valorar el comunicado etarra del pasado octubre, Mariano Rajoy nos soltó: “(…) este anuncio se ha producido sin ningún tipo de concesión política”.

Coda 2: Aizpeolea también maneja tesis de ese estilo. Sin ir más lejos, el pasado domingo nos lo indicaba (“A modo de recordatorio”) en un nuevo artículo.

Coda 3: Santiago González contestó a ese artículo, haciendo repaso a los “graves errores” que en él se contenían. Y por ejemplo, le replicaba a Aizpeolea: “Cómo que no había compromisos políticos, si se llegó a pactar con ETA una declaración institucional del presidente del Gobierno?”

Coda 4: Dado que con los asesinos se ha llegado a pactar incluso una declaración institucional de Zapatero (la del 29 de junio de 2006), ¿podrá mantener Rajoy esas destellantes declaraciones en las que niega que haya existido la más mínima “concesión política”? ¿Se animará a rectificar algo o preferirá decantarse, de nuevo, por la silente ausencia?

@o_sanchezalonso

 

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