Quisiera pensar que hay muchas fontanas inadvertidas en el yermo, pero me engañaría si así lo creyese. En el sequedal no abunda el agua fresca; sin embargo, eso sí, no todo es desecación. Con tenacidad y propuestas, por ejemplo, fluye cada vez con más fuerza… el manantial UPyD.
Algunos (bastantes) han pretendido convertir la democracia en un solar. Pues bien, lo que embellece ese desértico paisaje no es que existan alucinaciones y espejismos. El secaral democrático no se combate con ilusorios y fantasiosos oasis (por bienintencionados que pudieran parecer).
El árido y reseco patio se combate, se riega y se embellece… mediante proyectos que están desde hace tiempo suministrando agua limpia. De ahí la importancia de UPyD: estamos hablando de una realidad. Una realidad creciente y en proyección; verificable y racional. Me consta a mí, como les consta a más de 1.140.000 ciudadanos.
Los resultados obtenidos en toda España son sumamente satisfactorios (dado que me he ocupado otras veces del tema, hoy no me detendré a comentar esas flagrantes injusticias que PP-PSOE han propiciado en defensa de sus particulares privilegios). Y los resultados, también, son de lo más alentador en Salamanca: más de 7.000 votos en la capital (casi un 8 % de los sufragios, cifras que posibilitarían entrar con más de un concejal en el Ayuntamiento); más de 13.200 votos en la provincia (6´19 %); somos tercera fuerza política en capital y provincia (el distanciamiento respecto a IU sigue creciendo)… y en fin: felices y contentos, y también conscientes de lo mucho que hay que seguir trabajando.
A toda la ciudadanía que nos ha brindado su confianza se le debe un muy sincero agradecimiento: por elegir aquello en lo que creen, y por seguir haciendo posible aquello que tan necesario resulta.
Y dentro de esa ciudadanía –permítanme- hoy quisiera mostrar la más rendida gratitud a cuantos afiliados y simpatizantes han trabajado la campaña en Salamanca. Ciudadanos que en vez de escurrir el bulto, decidieron afrontar cara a cara el desafío. Ciudadanos que en vez de conformarse con el cómodo despotrique de salón, decidieron bajar a la arena.
Han mostrado un ejemplar compromiso cívico. Han mostrado un fantástico coraje democrático. A todas ellas, a todos ellos (fantásticos compañeros de candidatura, fantásticos compañeros de partido, fantásticos compañeros de viaje), GRACIAS. Y al igual que transmití tras la campaña de las municipales, independientemente del resultado que hubiéramos obtenido… volvisteis a ganar.