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Sábado, 12 de mayo de 2012 17/5/2012
Última actualización 28/07/2011@19:25:05 GMT+1
Los tiempos cambian, en nuestras vidas no hay ni un solo segundo de respiro y necesitamos nuevos alicientes casi a diario; los publicistas –en este caso gastronómicos– se han dado cuenta de que ellos tampoco son una excepción y de que la fecha de caducidad de sus “obras” es muy limitada. Quien más y quien menos habrá notado que las marcas “pudientes” cambian su carta de credenciales con la misma asiduidad que su ropa interior; sin embargo en ocasiones me recuerdan a los hamster cuando dan vueltas en su ruleta -la velocidad es muy alta, pero no se mueven del mismo sitio-. Con esto me refiero a los intentos de captar a ese público de gustos “refinados” a cualquier precio y sin rasgarse las vestiduras a la hora de utilizar adjetivos, que en teoría deberían estar reservados para ocasiones más “especiales”.
Me choca muchísimo ver como se emplea indiscriminadamente la palabra “Gourmet” –incluso para comidas de animales– en spots que pretenden venderte una ensalada “prefabricada”; hasta ahí incluso podría llegar a entenderlo, pero una vez abierto el envase, te das cuenta de que una “tragedia nuclear a pequeña escala” ha tenido lugar dentro de aquella lata; la “gamba de Denia” que aparecía en la tele, ha sufrido un proceso de reducción a manos de una tribu de “ Jíbaros” y ahora tiene el mismo tamaño que una “churrilla” en invierno -lo que vendría a ser el nudo de un globo- , y a las lascas de atún solo le falta el sonido de las chicharras para tener el mismo aspecto que la meseta castellana en pleno agosto; pero no todo iba a ser malo, porque los vegetales aparecen cortados con una precisión milimétrica y aunque quizás no sepan a nada, siempre podrás “echar la tarde” montándote con ellos tu propio cubo de Rubik.
En esa misma línea, “apuntemos con el dedo” a todas las marcas que se sirven de anglicismos como “Premium”, para intentar decirnos que son de alta gama; el problema es que ahora parece ser, que en nuestra vida todo tiene que ser premium y que por ejemplo un Gin Tonic tendría el mismo sentido que un videoclip de reggaeton sin chicas con las “galletas operadas”, si no llevase además de las consabidas primeras marcas en ginebra y tónica, el toque personal del barman, que oscilará entre la rodaja de pepino en su gama más baja, la macedonia de frutas exóticas en los locales “de moda”, y las selvas amazónicas en las que solo falta Tarzán colgándose entre sus palos, ramas y flores, de los sitios más "Vip".
A “calzón quitado” bajamos al barro de verdad y damos un toque de atención a quien corresponda, para que corte de raíz el uso de las palabras “casero” y “ de la abuela” en cualquier envase , sin “haberse lavado” la boca antes; es una vergüenza que se catalogue como tal a esa croqueta, en la que dos briznas de pollo han caído presas de unas arenas movedizas -a las que llaman bechamel-, para luego ser rebozadas en una mezcla de pan rallado y arena de playa.
Podría estar citando ejemplos durante dos vidas, como el caso de la empanadilla con su atún flotando en un “mar” de tomate y su “salvavidas” de clara de huevo , o la paella de guisantes y mejillones; pero voy a cerrar este apartado con los caldos de brick, esa especie de “aguas sucias” con sabores farmacéuticos, envasadas y rotuladas como si de un cuento para niños se tratase -señoras mayores con verrugas y moño dibujadas a carboncillo o la silueta de animales tipo el “gallo de Los Trotamúsicos “- . Si eso es lo que las marcas entienden por casero y si un cantante, reconvertido en presentador de televisión , nos tiene que hacer el caldo para nuestra sopa, mal vamos...
Como todas estas carreras en busca de la innovación publicitaria me ponen un poco de los nervios , hoy me apetece cerrar con el otro extremo, con la B-side de la publicidad; y es que hay pocas cosas tan apasionantes como pasear por las ciudades y disfrutar con esa especie de “realidad aumentada”, que simbolizan los carteles de los platos combinados –muchas veces tan raídos que parecen fotos veladas y/o de los niños de la guerra- , en los que la tortilla francesa aparenta ser la alfombra de Aladín, el filete de ternera la funda del sofá de Lady Gaga y los calamares pertenecen al bicho de “veinte mil leguas de viaje submarino”; el símil de las salchichas prefiero que lo hagáis vosotros....
Os dejo que están llamando a la puerta, debe ser Punset que me trae un paquete de pan 100% natural… #quehorror
Twitter: @DavidMonaguillo Facebook: DavidMonaguillo
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Publicidad, que bonito nombre tienes...
Últimos comentarios de los lectores (10)
15190 | Juan Penumbra - 02/09/2011 @ 19:04:44 (GMT+1)
En cierta ocasión en una tienda de una cadena alimentaria cogí un brick de "caldo de pescado" con la intención de ver lo que llevaba.. Me llamó la atención su tamaño (la mitad de lo que suelen tener todas las marcas) Al leer en ingredientes: Merluza en polvo, sentí una espina de merluza clavado dónde más duele y a continuación leí todos los "E" que llevaba el caldito, no faltaba el E-621 (glutamato monosódico) el que produce el síndrome del restaurante chino, es decír, el que provoca que salgas con más hambre de la que llevabas al entrar y al mismo tiempo proporciona un sabor "sabrosón" a los platos... Quiero proclamar a los cuatro vientos que soy un enemigo irreconciliable de las pastillas de caldo y los concentrados de carne, todos llevan el E-621. Por cierto ¿ cómo se hace la merluza en polvo? ¿se congela y se pasa por un rayador?
14650 | Pilarsalamanca - 01/08/2011 @ 23:42:45 (GMT+1)
Muy "didactico"!!!!...Y los postres caseros? esos flanes, mouses o natillas ...y que decir de el arroz con leche!!! puag!!! ...donde esté el de mi suegra (con sus 2,5 litros de leche por "pocillo" de arroz y sus mas de 2 horas de cocción lenta, lenta) que se quité to!!!!
14608 | Lydia - 30/07/2011 @ 12:30:38 (GMT+1)
¡Amén! cuán guays son las marujas que se dejan un pastizal en mejillones, bogavantes y todo lo que quepa en la paella y luego cargan con dos litros de caldo prefabricado... www.unhervor.blogspot.com
14601 | abcde - 29/07/2011 @ 21:32:44 (GMT+1)
te has olvidado de los zumos de naranja "recien" exprimidos. si nuestras madres insistian en que nos lo tomaramos rapido que se iban las vitaminas.. ¿donde queda la vitamina en esos zumos? aparte de los azucares que lleva eso
14597 | soraya - 29/07/2011 @ 18:13:47 (GMT+1)
Y el "guiso como antes pero acabo mucho antes"????????? qé frase, q pinta horrible tienen las fotos de los platos aggg
14593 | MARIO ESTÉVEZ MARTÍN - 29/07/2011 @ 16:42:19 (GMT+1)
Me ha gustado el artículo David aunque el tema daría para muuuucho más. Tal vez habría que plantearse el por qué del uso de ese tipo de calificativos (gourmet, casero, de la abuela) algunos de ellos -como decía nuestro querido Paco Gandía, "verídicos"-. Creo que habría que partir de la base de lo poco que se cocina en casa y de lo mucho que se abusa del producto precocinado cuando ambos trabajan. ¿Cómo vamos a atraer mejor al cliente? Calificando al producto... Otra cosa es que sea verdad. Y si a eso le añadimos que se ha cocinado con aceite de oliva, huevo de gallina de corral, tomate de la huerta del abuelo... pues al final picas, ¡calaro que picas! aunque sea sólo una vez. En el fondo lo que nos falta es cultura gastronómica, lamentablemente.
14591 | Electrolux Professional - 29/07/2011 @ 16:28:07 (GMT+1)
La verdad es que me parece que hay mucha comida y fotos de comida que parecen plástico puro, pero la cruda realidad es que la vida que llevamos tan rápida, hace que se consuma este tipo de caldos y demás que dicen ser caseros o de la abuela, y lo peor es que los comentarios de muchos usuarios son: "si es casero y natural" lo pone en el envase. Están convencidos de que es así. Muy bueno David. colgaremos esta noticia en nuestro: ttp://wwhw.facebook.com/electroluxprofessional Electrolux Professional
14583 | Fabi - 29/07/2011 @ 13:53:40 (GMT+1)
Ja ja ja ja ja aún me estoy riendo. Pero si es que estás cargado de razón! Un abrazo y buen finde, monaguillo fustigador! :-)
14582 | Falsarius Chef - 29/07/2011 @ 13:42:26 (GMT+1)
Lo más curioso es que los caldos de Bertín, pese a las apariencias, no están malos en absoluto (sí, los he probado, que uno es un profesional del súper) y al menos en este caso parte de los beneficios van a la Fundación Bertin Osborne que se ocupa de los niños con lesiones cerebrales. Todo es relativo. Por lo demás el artículo estupendo como siempre.
14581 | ClapForMarta - 29/07/2011 @ 13:15:55 (GMT+1)
Y que me decís de Krissia? esa "cosa" a la que ni siquiera se le puede aplicar adjetivos y que más a menudo de lo que quisieras se te aparece enfoscada entre la lechuga y el huevo cocido, eh?
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