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Sábado, 12 de mayo de 2012    18/5/2012
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Última actualización 26/07/2011@21:00:57 GMT+1

“Todos los políticos son iguales”, dice mucha gente, mientras enarbola cierto prurito 'intelectualoide'. Jamás una simpleza tan grande tuvo tanto predicamento. Nunca una nadería semejante fue expuesta con tantos aires de prestigio y supuesta sagacidad. Hay ciudadanos de a pie que insisten en la cantinela; hay medios de comunicación que propagan el discurso. Así están las cosas, y quizá el ejemplo evidencie realidades: la cultura democrática en España padece gordísimas flaquezas.

Hace cosa de un mes, a raíz del estreno de 'Un cuento chino', leía una entrevista a Ricardo Darín. El actor argentino señalaba: “No todos los políticos son iguales. No me gusta generalizar”. ¿Ven? Darín no está diciendo nada del otro mundo. No está llegando a ningún revolucionario hallazgo. Está constatando algo obvio… pero obviado. Ése es el problema. Que lo que podría parecer una obviedad, es algo que resulta muy reseñable, porque ha pasado a ser una 'rareza' (y de hecho, ése era el titular elegido para la entrevista).

No hace mucho, también, se presentaba el último libro de Rosa Díez: “Es lo que hay”. Un libro que sintetiza el blog que ha venido escribiendo desde hace cinco años, y que llega acompañado por prólogo y apuntes de Irene Lozano.

Por el tema que hoy nos ocupa, me limitaré a entresacar una idea que recoge la periodista Lozano en el arranque de la obra. Supongamos que alguien sostuviera que los salmantinos, o las conquenses, o las homosexuales, o los gitanos, o los arquitectos, o las embarazadas, o las profesoras, o los parados, o las francófonas, o los ortodoxos, o los feministas, o las morenas, o los ateos, o las violinistas, o las atletas, o los divorciados, o las aristotélicas, o los pecosos… “son ignorantes, no tienen formación, son unos privilegiados, unos inútiles, unos vagos que jamás prosperarían en una empresa privada, sólo aspiran al medro, cuando no al lucro personal (…)”, etc, etc.

Si tal situación se produjera, lógico sería que pronto surgiesen réplicas para explicar que no se puede incurrir en tal tipo de generalizaciones, que no se puede estigmatizar a un colectivo, profesión o gentilicio; al igual que no se pueden extraer conclusiones en función de un rasgo, una creencia, un habla, una orientación, un hobby… Salvo que la sociedad correspondiente estuviese muy enferma, rápido se alzarían voces de protesta ante descalificaciones tan gratuitas.

Todos los políticos debemos estar sujetos a la crítica. (Utilizo la primera persona del plural para no escurrir bultos. No dispongo de un cargo público y ejerzo mi vida profesional fuera de la política. Pero soy un ciudadano, y no concibo el concepto de ciudadanía sin participación y ejercicio en la esfera pública. Aunque estoy afiliado a UPyD, no es ese carné aquello que me convierte en político. Soy político… porque soy ciudadano). Realizada la acotación, sigamos con la frase. Todos los políticos debemos estar sujetos a la crítica, por supuesto. Y convendrá añadir: la crítica argumentada y verificable nada tiene que ver con la descalificación generalizadora, arbitraria, sectaria y prejuiciosa.

Entre otras notas y propiedades, las democracias que así merecen llamarse se caracterizan por el protagonismo de lo primero (crítica con argumentos, conocimiento certero y contrastable, juicio racional e informado). Los regímenes que no son democráticos, o que se han propuesto dejar de serlo, encuentran la preponderancia de lo segundo (generalizaciones, vaguedades, prejuicios, tópicos, estigmas… y reaccionaria y populista demagogia).

Vuelvo a Irene Lozano. Apunte bien subrayable: “(…) una sociedad que haya interiorizado la democracia ha de tener claro que los partidos no son diabólicos per se, sino que llegan a ser lo que sus dirigentes y militantes hacen de ellos”.

Por cierto, hablando de partidos. El pasado fin de semana, UPyD Salamanca celebró elecciones para elegir su Consejo Local (órgano encargado de dirigir la acción política del partido en el ámbito local). Al igual que ocurre con las primarias (porque en UPyD sí tenemos auténticas primarias y no pantomimas enmascaradoras del dedazo), en la elección de cargos internos se sigue el mismo procedimiento: todos los afiliados, si lo desean, son electores y elegibles. No hay necesidad de avales ni filtros. Le pese a quien le pese, la democracia interna existente en UPyD está muy lejos de la que fluye en otros partidos. Dista, y mucho, de la que circula por latitudes bipartidistas.


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Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • La 'soplagaitez' de que todos los políticos son iguales

    Últimos comentarios de los lectores (10)

    16854 | Angel Molledo Caviedes - 23/11/2011 @ 09:22:45 (GMT+1)
    Querido Oscar. Permíteme discrepar por una vez con tus planteamientos (y de refilón con los de Irene Lozano… con lo cual mi iniciativa no es ya un enorme atrevimiento, sino una inconmensurable osadía).

    Estoy de acuerdo en la insostenibilidad de que "los salmantinos, o las conquenses, o las homosexuales, o los pecosos… sean unos privilegiados, unos inútiles, unos vagos que jamás prosperarían en una empresa privada". Pero no lo estoy tanto en que los políticos (e incluso "los arquitectos", ya puestos a provocar) puedan incluirse en la tan desbordada generalización anterior.

    Quiero decir, que pecoso, salmantino ¡e incluso soriano! se nace. Sin embargo, para triunfar en política existe una propiedad insoslayable: la fidelidad. Pero no la fidelidad a una ideología o a unos principios o creencias. Ni tan siquiera a unas siglas, no: Es ineludible la fidelidad a un líder, a un cacique de facción interna: es decir, es imprescindible pertenecer a una de esas que llaman "corrientes". Quien en un imprevisto ataque suicida de honradez o de dignidad incontrolada se desvíe un ápice cae en la sospecha y es inmediatamente aislado y desplazado hasta la inoperancia política.

    Y esa fidelidad, y ese liderazgo caciquil, gira alrededor de la obtención de privilegios como único fin para el que es válido cualquier medio. Quien ha corrompido la democracia interna de su organización para ponerla a su servicio (y el de sus seguidores incondicionales)… cómo no va a corromper la vida política de una nación (o de un colegio profesional, ya que he metido en el ajo a los arquitectos, pobriños)…!

    Conste que entiendo tu mensaje. Y soy consciente de que tú entiendes el mío, pues no son contradictorios, sino complementarios. Pero con el axioma "todos los políticos son iguales", el pueblo, la gente, hace referencia a lo realmente existente y no a lo socialmente posible. A lo estadísticamente aplastante y no a lo excepcionalmente testimonial.

    Y te entiendo porque yo también soy de UPyD… y en él seguiré mientras UPyD siga cumpliendo lo que promete, y sólo mientras siga cumpliendo lo que promete.
    14653 | Óscar Sánchez Alonso - 02/08/2011 @ 07:33:42 (GMT+1)
    “Rocíó”, “madox”: comparto esos análisis que formuláis.

    Considerar que no todos los políticos son iguales no es incompatible con pensar que puede haber políticos (en el mismo partido y en partidos distintos) que reproducen las mismas perversas rutinas. Considerar que no todos los políticos son iguales no es incompatible con pensar que puede haber partidos que (aunque digan ser oposición entre ellos) representan lo mismo: la salvaguarda de sus respectivos privilegios y la protección de sus mismos intereses partidistas. ¡¡Mal paisaje cuando esas prácticas encuentran su hegemonía en el escenario político!!

    Es constatable que en ciertos ámbitos sobran políticos (a veces porque sobre la propia institución, como sería el caso de las Diputaciones); como es constatable que toca erradicar “duplicidades” (para así evitar despilfarros y ganar en eficiencia, eficacia y servicio a la ciudadanía), que es otra de las batallas que viene dando UPyD.

    A su vez, me alegra que pueda percibirse el blog como “vivo” y dispuesto a la conversación, la réplica y el intercambio. Y coincido en que, para ser político, no es necesario dedicarse a la política. De alguna manera, así trataba de expresarlo en el artículo: “No dispongo de un cargo público y ejerzo mi vida profesional fuera de la política. Pero soy un ciudadano, y no concibo el concepto de ciudadanía sin participación y ejercicio en la esfera pública. Aunque estoy afiliado a UPyD, no es ese carné aquello que me convierte en político. Soy político… porque soy ciudadano”.

    Mil gracias por todas las aportaciones.
    14652 | Óscar Sánchez Alonso - 02/08/2011 @ 07:24:52 (GMT+1)
    “Rocíó”, “madox”: comparto esos análisis que formuláis.

    Considerar que no todos los políticos son iguales no es incompatible con pensar que puede haber políticos (en el mismo partido y en partidos distintos) que reproducen las mismas perversas rutinas. Considerar que no todos los políticos son iguales no es incompatible con pensar que puede haber partidos que (aunque digan ser oposición entre ellos) representan lo mismo: la salvaguarda de sus respectivos privilegios y la protección de sus mismos intereses partidistas. ¡¡Mal paisaje cuando esas prácticas encuentran su hegemonía en el escenario político!!

    Es constatable que en ciertos ámbitos sobran políticos (a veces porque sobre la propia institución, como sería el caso de las Diputaciones); como es constatable que toca erradicar “duplicidades” (para así evitar despilfarros y ganar en eficiencia, eficacia y servicio a la ciudadanía), que es otra de las batallas que viene dando UPyD.

    A su vez, me alegra que pueda percibirse el blog como “vivo” y dispuesto a la conversación, la réplica y el intercambio. Y coincido en que, para ser político, no es necesario dedicarse a la política. De alguna manera, así trataba de expresarlo en el artículo: “No dispongo de un cargo público y ejerzo mi vida profesional fuera de la política. Pero soy un ciudadano, y no concibo el concepto de ciudadanía sin participación y ejercicio en la esfera pública. Aunque estoy afiliado a UPyD, no es ese carné aquello que me convierte en político. Soy político… porque soy ciudadano”.

    Mil gracias por todas las aportaciones.
    14564 | madox - 28/07/2011 @ 18:46:59 (GMT+1)
    Me congratula encontrar un "Blog Vivo", entendiendo por ello,que a todos los que lo leemos nos provoca una reflexión, ya sea a favor o en contra, todas muy respetables;y el que nos haga pensar y ponernos a escribir unas cuantas lineas, me parece mucho más interesante aún , pues significa que no estamos impasibles ante las circunstancias, más o menos adversas que nos están tocando vivir, políticamente hablando. Estoy de acuerdo con Oscar, no todos los políticos son iguales y mi razonamiento es mucho más simple aún: para ser político no es necesario DEDICARSE A LA POLITICA, simplemente basta con ser un ciudadano cualquiera al que le preocupa la honestidad, la justicia social, la educación,la vivienda,en conclusión, el mundo que le vamos a legar a nuestros hijos... y mucho más.Por ello, también me considero un SER POLÍTICO con mis propias señas de identidad, lo que no me hace mejor ni peor , sólo diferente. Un saludo
    14557 | Rocío - 28/07/2011 @ 14:20:44 (GMT+1)
    No, no todos los políticos son iguales, pero yo quitaría a muchos de algunos organismos, cajas, suprimiría el Senado...y esto sólo para empezar. En ocasiones ellos representan un cáncer desarrollado en nuestra sociedad, y han construido un mundo donde ellos y sus cargos de confianza se enriquecen y fagocitan gran parte de los dineros que pagamos todos nosotros. Yo estoy a favor de un sistema con menos políticos, donde haya personas más preparadas y que los cambios de partido en el poder no supongo un cambio de tanta gente en tantas instituciones y organismos. Esto lleva al despilfarro y a la inoperancia, y a mí me parece un tremendo lastre. Me parece muy bien que Óscar nos de a conocer sus opiniones y su punto de vista, si está trabajando en un proyecto que le ilusiona, es normal que hable de él y que lo quiera dar a conocer. Esto está dentro de lo que es la libertad de expresión. UPYD al igual que el movimiento 15M son manifestaciones de sistemas democráticos y participativos, y a mí esto me parece encomiable para empezar. Todos ciudadanos deberíamos participar mucho más en nuestra sociedad porque esta es la única manera de que nos represente y mejore.
    14550 | Óscar Sánchez Alonso - 28/07/2011 @ 11:17:19 (GMT+1)
    Mi agradecimiento también a Darco y a Christian: por su lectura y por brindarnos sus comentarios, contribuyendo así a la interactividad de este blog.

    Para abordar algunos flecos que surgían, si me permitís, en el próximo post reparo sobre todo ello. ¡¡Hasta pronto!!
    14530 | Christian - 27/07/2011 @ 11:44:24 (GMT+1)
    Óscar, a lo mejor ese estereotipo tan pernicioso sobre la clase política se apoya en el hecho de que la meta de la carrera política es el ascenso al poder. Las atletas aspiran a ganar olimpiadas, los empresarios a hacer dinero, los actores a llenar teatros... y los politicos a alcanzar el poder. Y la idea de que el poder corrompe (y puede que el ansia de poder haga otro tanto) me parece algo más que un prejuicio irracional.
    Por cierto, no comparto las reticencias de Jesús y Fran. A mí me parece que esto es un post perfectamente legítimo en un blog. Además, personalmente me gusta que el que opina ponga sobre la mesa su adscripción política. Lo contrario, su ocultamiento o camuflamiento entre el follaje de la supuesta neutralidad, me parece manipulación.
    14527 | Darco - 27/07/2011 @ 11:27:31 (GMT+1)
    Óscar ha sido claro, no oculta quien es ni lo que le preocupa ni lo que según él es necesario para conseguirlo. Cada uno es libre de votar al partido que le dé la gan, incluido UPyD, y de leer o no los artículos de Óscar en este blog claramente identificados con la labor política de Óscar Sánchez en Salamanca. Para leerle sobre otros temas Óscar tiene otros sitios.
    14522 | Óscar Sánchez Alonso - 27/07/2011 @ 10:28:32 (GMT+1)
    Estimado Jesús, estimado Fran:

    Nadie escribe desde la asepsia. Aquellos que dicen posicionarse en la supuesta “neutralidad” y “equidistancia” son tremendamente peligrosos.

    Estamos ante un blog. Un blog que va firmado (en este caso por mí), y que precisamente por eso… posibilita de forma clara y transparente ubicar el testimonio.

    Esa preocupación que expresáis (si me permitís tutearos), yo la reservaría para otro tipo de espacios.

    Por ejemplo, comprendería vuestras inquietudes ante unas supuestas “noticias” que tan sólo fueran un mero ejercicio publicitario-propagandístico. Es decir, compartiría vuestra preocupación si nos encontramos como “informaciones” unos asuntos cuya presencia no se debe a su notoriedad o relevancia… sino tan sólo a una lógica comercial o partidista. Pero no estamos aquí ante ese tipo de espacios ni ante ese tipo de supuestos. El género información no es el género de la opinión ni del análisis.

    A mí Tribuna.net me ha invitado a escribir un blog. Mientras cuente con su confianza como para seguir publicándolo, en este blog a veces hablaré de política y a veces hablaré de otras cosas… Pero en él seré yo quien ofrezca mi juicio, mi punto de vista, mi interpretación de los hechos. Y todo ello se lo ofrezco a la ciudadanía que pudiera estar interesada en escucharme y que pudiera tener la amabilidad de leerme. Así de sencillo.

    A partir de ahí, que haya ciudadanos que discrepen me parecerá no sólo normal, sino absolutamente lógico, necesario y enriquecedor. Pero el debate surge cuando uno tiene argumentos para replicar los argumentos que la otra persona ofrece. Es ahí donde os invito a poner el acento.

    Os animo a que dilucidéis si es o no cierto algo que se dice; os animo a que fundamentéis que estoy acertado o equivocado en tal o cual postura; os animo a que demostréis que aquello que se afirma es falaz o verdadero. Ése es el debate enriquecedor.

    Si yo me encuentro un artículo de alguien del PP o alguien del PSOE (y que además, para más inri, me lo clarifican de forma nítida para que no haya lugar a equívocos), a mí no me preocupa que ese artículo tenga tal autoría. Lo que deberá preocuparme es que pudiera estar mintiéndome/mintiéndonos; lo que debería preocuparme es que estuviera manejando datos sectarios; lo que debería preocuparme es que extrajera de forma arbitraria conclusiones falaces, sesgadas o manipuladoras. Y si eso ocurriese, es ahí donde tocaría reaccionar, aportando argumentos que corroboren el reseñado engaño, la reseñada tergiversación, el aludido enmascaramiento. Os invito a realizar ese ejercicio.

    Gracias en cualquier caso por pasaros por aquí; y encantado de charlar con vosotros.
    14519 | Fran - 27/07/2011 @ 10:07:44 (GMT+1)
    Tristemente estoy de acuerdo con Jesús, de una tesis de "no todos los políticos son iguales" ha escrito un texto con mil referencias a UPyD. Yo voy a votarles, pero vamos, que me esperaba de este blog algo más que una mera campaña publicitaria, dado que lo había compartido R10 en su facebook...
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