Última actualización 18/09/2010@21:53:51 GMT+1
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Europa bastión de los derechos sociales, orgullosa de haber convertido los derechos de los ciudadanos en eje de sus políticas, va a la deriva. Las instituciones europeas se enfrascan en polémicas dialécticas mientras una etnia, en este caso la gitana, es discriminada y vilipendiada en Francia.
Los acontecimientos han sido así: el Gobierno de Francia expulsa a los gitanos rumanos y búlgaros de territorio francés, les da 300 euros y un billete de avión a su país, violando su propias leyes y las europeas. Además, les criminaliza sin ningún pudor, afianzado prejuicios y estereotipos.
Las instituciones europeas tardan en condenar lo sucedido, primero son tibias y en el momento en que la comisaria de Justicia, Viviane Reding, se atreve a enfrentarse con dureza a Francia, la cosa cambia. Las palabras de la comisaria comparando las expulsiones de Francia con la actitud de los nazis en la II Guerra Mundial son un jarro de agua fría en la cabeza de Francia. Pero Francia no se amilana, no sólo insiste en su política sino logra que al unísono gobiernos e instituciones europeas censuren a la comisaria de Justicia. Enfrascados en la dialéctica, peleando por lo legal o no por lo justo; poniendo la seguridad como excusa; convirtiendo estos acontecimientos en una pieza más del puzzle institucional europeo, en un tablero en el que se miden las fuerzas de unos y otros, se lanzan gestos políticos y se cuestiona la cohesión Europa. En medio de ese maremagnum, está la comunidad gitana excluida en su propia sociedad; atacaba primero en Italia ahora Francia, perseguida como antaño; discriminada.
España que podría poner el contrapeso a esas actitudes, sobre todo porque su política hacia los gitanos ha sido un ejemplo durante años, respalda a Francia. Zapatero, en una desconcertante actitud, se pone del lado de Nicolás Sarkozy. Era de esperar que Rajoy lo hiciera, pero no el presidente del Gobierno, que ha perdido una oportunidad de marcar distancias. Contribuye con su gesto político a construir una Europa que se atreve a discriminar por el origen étnico. ¿No es eso lo que hicieron los nazis?