Sepamos leer

Ya tenemos los primeros resultados del año. Antes de que digamos que todos hemos ganado, que aquí nadie ha perdido, debemos de ser conscientes de que en un proceso electoral todos no pueden haber ganado.

 

Soy consciente de que cada uno por aquello de “arrimar el ascua a su sardina”, dirán que ellos han ganado.

 

Que si leemos los resultados con los cristales azules lo veremos todo como un cielo sin nubarrones. Si al contrario lo vemos con cristales verdes diremos que nuestros resultados son de esperanza y que el futuro es nuestro… ¿Lo vemos así? O ¿lo queremos ver así?

 

Los resultados de unas elecciones no son lo que cada uno quiera ver sino la auténtica realidad de lo que el pueblo ha opinado y quiere para ese futuro inmediato.

 

Habrá veces que esa opinión no quedó muy clara, pues la mitad más uno, no es tan fácil conseguirla, tal y como está hoy el panorama de los que optan a verlo todo a favor. Claro que dos y dos son cuatro y también son cuatro,  tres más uno y hasta cuatro más nada es cuatro.

 

Pero una vez finalizado el proceso de las papeletas empieza para los actores un proceso mucho más importante que haber obtenido un puñado mayor o menor de apoyo.

 

Empieza el proceso de la humildad, del reconocimiento, de la autocrítica.

 

Humildad en reconocer lo que hicimos mal pues lo que hicimos bien no tiene mérito alguno que lo reconozcamos nosotros mismo.

 

Debemos de reconocer lo que hicimos mal, dónde fue nuestro fracaso dónde estuvieron nuestros errores y debemos poner nuestro empeño en reconocer dónde estuvieron los méritos de nuestros contrarios, nunca enemigos pero sí contrarios.

 

Y esa es la autocrítica que pido para todos. Desde el mayor sentido democrático reconocer lo que hicimos mal y sobre todo copiar de los que lo hicieron algo mejor.

 

 

Siempre hay motivos pero en la humildad está la clave de conocerlo que se hizo y no se hizo.

 

¿Nuestro proyecto no es correcto? ¿No hicimos una buena preparación? ¿Nuestros líderes están caducados? ¿Nuestra presencia en el escenario no fue la más correcta y eficaz? ¿Nuestros mensajes no supimos acercarles a los receptores? ¿Fuimos soberbios en la creencia de que todo el viento soplaba a nuestro favor?

 

Yo quiero felicitar a todos aquellos que presentaban su nombre en todas las listas con la idea de trabajar por sus vecinos, por su gente, por su pueblo, por sus ideales… tanto a los que consiguieron más como a los que no llegaron, pero ellos se presentaban para mejorar la sociedad en la que vivimos todos.

 

Hoy un día después oía a un destacado miembro que la persona que había ganado en aquellas queridas tierras del sur había cosechado su primer fracaso… Caramba,  ¿donde ha aprendido a leer el destacado miembro?

 

Y siento que su lectura sea tan nefasta que se conforme con decir si yo he fracasado tú más… Esto no es una clave correcta y eficaz para conformarse. Hoy hay que decir si me ganaste por 14 en las próximas te voy a ganar  por 18 porque la lectura la hemos hecho muy correcta y sabemos lo que hemos hecho mal y como no somos soberbios y nos vamos a acercar más al pueblo, mi órdago en la próxima le voy a ganar.

 

Queridos compañeros de viaje, aunque yo hace tiempo me hicieron llegar a mi destino, pero sigo defendiendo mi esencia y mis ideales y a ti te pido que sigues en activo,  ponte a  trabajar ya, con limpieza, con dedicación, sin soberbia, con respeto… y sobre todo no dejándote engañar por falsos cánticos pues recuerda que el pueblo es sabio y sobre todo SABIENDO LEER A LA CONCLUSIÓN.

 

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