INTUR ayer y hoy

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Corría el 96 y puedo decir que la vi nacer. Estaba tan cerca que sus latidos de recién nacida resonaban frenéticamente en mi propio pecho y llegué a tener miedo a aquello pudiera fracasar.

 

 

Eran momentos difíciles, muy difíciles, pues coincidían con los de mayor brillo de FITUR, la gran Feria de Madrid y de España que competía en condiciones de igualdad con las que se celebraban en Berlín y Londres, las tres grandes de Europa.

 

Entonces, los profesionales de la Feria de Valladolid, los funcionarios y trabajadores laborales de la Dirección General de Turismo de Castilla y León y de la Sociedad de Promoción (SOTUR), se dispusieron con gran determinación a que aquella idea del TURISMO DE INTERIOR tomara fuerza y se convirtiera en una realidad.

 

Se buscó, se visitó, se movieron mil hilos, se tejieron mil redes de contactos, casi se zarandeó a todo lo que tuviera un mínimo enganche con el Turismo y se pidió el apoyo y la colaboración de unos y otros.

 

Instituciones españolas, comunidades y provincias, naciones europeas, empresas de turismo activo, profesionales del sector, emprendedores, entre otros muchos, perdieron el miedo a estar en una feria de provincias (que así se catalogó a INTUR en sus principios), y poco a poco se fueron armando pabellones de la Institución ferial y, en sólo tres años, hasta el patio del recinto contenía actividad y stands de empresas.

 

Qué momentos más difíciles, qué momentos más emocionantes. Me acuerdo, como anécdota, que en muchos pequeños stands pusimos, sobre el mostrador, la banderita del país que ofrecía sus maravillas para el turista, atendidos por azafatas que hablaban perfectamente la lengua de Cervantes. pero no la del país que representaban.

 

Y hasta en Madrid, los de Fitur, le tuvieron un gran respeto a INTUR.

 

¡Qué bueno! ¡Algo difícil de imaginar muy poco tiempo antes, una FERIA DE TURISMO DE INTERIOR, había nacido y se desarrollaba a gran velocidad!

 

Intur activo, Intur de Congresos… Intur por todos los rincones, pabellones de diseño, grandes stands de todas nuestras Comunidades y muchos municipios que mostraban sus mejores galas para atraer a los potenciales turistas que se interesaban en sus pabellones…

 

Estos días se ha celebrado en el mismo lugar de la Institución ferial la décimo octava edición de Intur y, como hace un tiempo no acudía, me acerqué el sábado 29.

 

No había mucha gente a esa hora del mediodía del sábado, pero me causó sensación ver que los expositores eran, más o menos, la mitad de los que se habían generado en ediciones anteriores. Solamente ví ocupados los pabellones centrales, nada en el patio, cerradas las naves laterales. Me dio la impresión de que INTUR, tras su gran momento, se estaba viniendo abajo. Seguía la elegancia con la que nació, pero me fijé que los pasillos eran demasiado anchos, tremendos… me daba sensación de soledad.

 

Hablé con profesionales de la Feria, de los expositores, con gente que fui saludando y todos ellos confirmaban que la Feria en sí necesita una actuación urgente para llamar la atención, necesita una inyección de vitalismo… hay que volver a llamar a los que estuvieron y no están, hay que dar facilidades para la presencia de todos, quizás hay que perder hoy para ganar mañana.

 

El número de visitantes no me llama la atención, pues los números se suman con mucha facilidad y por ello me importa más los muchos huecos que vi en el recinto ferial.

 

Las instituciones de Castilla y León, organismos oficiales, empresas públicas… todos deben volcarse de nuevo con la FERIA DEL TURISMO DE INTERIOR DE CASTILLA Y LEÓN, con INTUR.

 

INTUR tiene que resurgir. Debe volver a ser reina de ferias entre las ferias.

 

Nadie quiere matar a INTUR, seguro que nadie, pero por favor que no se nos muera ella sola por falta de atención.

 

El turismo es una de las grandes riquezas de nuestra Comunidad, generador de riqueza, de empleo, de bienestar… NO LO OLVIDEMOS.

 

 

 

Comentarios

Ruben Salcedo 11/02/2015 05:09 #1
Una perdida de tiempo y dinero los jóvenes tienen bastante con su botellón su pizza y la hamburguesa y regado todo con su cerveza de las de grande superficies. Intur fue un fracaso, no podemos de vivir del turismo de interior para ver cuatro viejas y de el románico muy bonito pero con cero beneficios. La mayoría de los recintos o museos viven acuesta del estado y no son nada rentables nada de esto €. La gastronomía no merece la pena yo no voy al interior para comer lechazo churro por favor seamos ma objetivos lo que dinero no son cuatro botellas de vino y cuatro pimientos del cerrato lo que da past es vender tecnología y industria pesada eso si queda pasta lo otro para cuatro que se quedan en lo pueblos, pero si no al tiempo saldrán corriendo por que no hay gente para mantener esos pueblos con tanto patrimonio pero con cero futuro. Falta lo mas importante y es el mejor patrimonio para un país y ese es la descendencia. Se nos acaba el tiempo y el dinero.

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