Hay un lugar en el sur de España, un lugar de luz, un lugar de tradición y de míticos vinos. Un lugar cubierto por paisajes de viñas preñadas de mágicos frutos, relucientes ante el destello del blanco suelo que las sustenta, un suelo tan blanco como lo refleja la luz del sol que todo lo inunda, un suelo que en su propio nombre evoca su color: albariza.
No hace falta vivir en una ciudad como Copenhague para ser consciente del camino,por otro lado irrevocable, que ha emprendido el mundo de la agricultura hacia los productos ecológicos, y por tanto del vino .Lo que ocurre es que resulta difícil encontrar otro lugar en el mundo donde el "culto" hacía estos productos sea tan patente como lo es aquí,y viviendo en este ambiente en el que los vinos ecológicos (ahora ya se pueden llamar así) forman parte de las cartas de los restaurantes, de las estanterías de las vinotecas y supermercados, de bares que sólo sirven este tipo de vinos, la excepcionalidad que estos vinos suponían en España aquí se han convertido en una muy agradable normalidad y para mi, que como ya sabéis no oculto mi gusto por los vinos naturales es un autentico privilegio (no entro en si vino natural, vino ecológico etc...ya sabéis como comenté en un post anterior que la reciente normativa europea sobre vinos ecológicos no fue del agrado de todos..pero eso es otro asunto que no me ocupa hoy)
Una máxima en mi vida ha sido siempre extraer lo positivo de las acciones que veo a mi alrededor aunque no me gusten. Os cuento esto porque desde hace un par de meses, por fin, tenemos una norma europea para los vinos ecológicos. Ya sé que algunos pensaréis que lleváis mucho tiempo viendo este producto en el mercado, pero la verdad que hasta ahora sólo existía una norma para la agricultura ecológica, es decir, para la producción de las uvas, no así para la elaboración del vino, y por tanto los vinos sólo podían (teóricamente) reflejar que era un vino procedente de agricultura ecológica.Hace unos años se encargó la elaboración de esta norma a un grupo de expertos, y por fin este año, en marzo, fue el parto. Así que ahí me veis leyendo el reglamento con detenimiento a ver que había sido...
Antes de interesarme por Dinamarca, y en lo que respecta a mi profesión, pensaba que el vino no era muy recibido por estos lugares, cosa que ya he comprobado que no es cierto como ya os comenté una de estas semanas anteriores, y hubiese jurado que la reina de las bebidas era la cerveza, quizá por asociación con otros países del norte de Europa (Alemania, Polonia, Chequia...), y la verdad que en ese aspecto no estaba muy equivocada, no digo que sea la reina pero sí que es una bebida muy popular. De hecho ocupa el octavo lugar en el consumo per cápita.
Tenía previsto escribiros sobre otro tema diferente al que me ocupa hoy, y es que resulta que han surgido un par de noticias recientemente relacionadas con la gastronomía nórdica y puesto que es una zona que actualmente es de mi interés no he podido resistirme.
Hola amigos después de un periodo de adaptación, aquí estoy de nuevo.Os escribo desde Copenhague, la ciudad que lleva con orgullo el tener el mejor restaurante del mundo, el Noma. Y aquí estoy en uno de los múltiples cafés que inundan esta ciudad , sin azúcar eso sí, en esta ciudad el azúcar en el café está de más.
Cuenta la historia que un pastor llamado Kaldi, notó como sus cabras se ponían nerviosas, exaltadas y dando saltos después de comer los frutos y hojas de un pequeño arbusto, sus frutos parecidos a cerezas y sus bonitas hojas invitaban a comerlas y degustarlas... Arábica, así se hacía llamar el arbusto...
Este año se celebraba el décimo aniversario de Madrid Fusión,que pasa por ser uno de los eventos culinarios más importantes del mundo donde se dan cita durante tres días las primeras figuras del mundo gastronómico.El evento dio comienzo el día 24 de Enero,en el cual un nutrido grupo de cocineros salmantinos coordinados por el gran Víctor Salvador (Chef Víctor) y bajo la marca de “Salamanca para comérsela” fueron los encargados de elaborar más de 20000 tapas para los congresistas y participantes.
La elaboración del vino, desde que este producto acompaña a la humanidad, y ya hace mucho de ésto, básicamente no ha cambiado mucho. Hemos mejorado en el cuidado del producto, en dotar a las bodegas de mejores condiciones etc... pero el proceso de convertir la uva en vino es, ha sido y será el mismo: la intervención de unos seres microscópicos sobre la uva, estos seres son las levaduras, las encimas , las bacterias...
Hay muchos factores que influyen en que una comida en un restaurante sea agradable o un auténtico desastre.Si bien es cierto que la cocina es un factor decisivo en este asunto, no es menos cierto que un buen servicio es el complemento fundamental para el éxito.