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Blog de Chema Collados. Fevesa. Salamanca

La reconversión minera y textil

Cuando la marcha negra está a punto de llegar a Madrid es un buen momento para analizar la lucha de estos mineros que ya han sido apoyados expresamente por las asociaciones vecinales de Castilla y León durante una visita realizada el pasado fin de semana a la Diputación de León.

La entrada en Europa que supuso la llegada de muchas ayudas para, teóricamente, reactivar y transformar muchas comarcas de nuestro país y provincia, también ha significado la destrucción de miles de trabajos productivos e industriales. En este mismo camino, ahora Europa ha decidido que no se puede seguir subvencionando a la minería debido a no ser una actividad sostenible mediambientalmente a pesar de continuar importando este producto de otros lugares como Sudáfrica, Australia o Rusia.

Bien es cierto que el modelo energético de este país debe cambiar y, quizá, con ese cambio, obligatoriamente tenga que desaparecer la minería del carbón. Sin embargo, esto no tiene que ser razón para que se deje tiradas a miles de familias que viven de la extracción del carbón sin darles una alternativa de trabajo y de vida. De igual manera no debemos estar con los brazos cruzados cuando se nos dice que no hay dinero para apoyar a la minería o a otros sectores y, sin embargo, sigue habiendo miles de euros pagados por todos para regalárselos a los bancos y sus dueños.

En Salamanca conocemos lo que significa que te dejen tirados y, en especial, nuestra ciudad de Béjar. Tras años de promesas de apoyo, lo cierto es que los parados son cada vez más y la supuesta reconversión se ha quedado en agua de borrajas. Quizá, si por aquel entonces hubiéramos hecho una lucha directa similar a la actual de los mineros hoy las cosas serían de otra forma pero, lamentablemente, en Salamanca parece que esas cosas nos dan igual.

Tras el fin de la industria textil, hoy está Béjar aún más amenazada con el peligro de que pierda su condición de Partido Judicial, pierda su comisaría de policía e, incluso, los pocos estudios de la Universidad de Salamanca que todavía se imparten. Hay sectores que ya se están moviendo para evitar este nuevo ataque pero debemos ser todos juntos los que pidamos a las autoridades que apuesten por nuestra provincia y se de una alternativa para seguir viviendo aquí o, al igual que nos pasó con la industria textil, simplemente desaparecerá sin una fuerte oposición.

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