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Un salmantino en Brasil

Alberto Orfao
Blog de Alberto Orfao.

También hay crisis para nuestros mayores

Una furgoneta se para casi al final de la calle Rodríguez San Pedro, en pleno barrio de Argüelles. Manuel, junto a sus compañeros, baja ayudado por una de las profesionales del Centro de Día de la Casa de las Flores. Ya dentro, Angelines, la directora encargada de este centro concertado, recibe a los mayores como todas las mañanas. Cuando entran Marisol, la cocinera, ya tiene el desayuno preparado. Hoy toca café con leche y bollos, aunque siempre vigilando a los diabéticos que no pueden tocar el azúcar.
Después del desayuno, Belén, la terapeuta ocupacional, prepara una nueva actividad para sus ‘alumnos’. Dependiendo del día, realizan ejercicios más o menos complejos: desde escritos, dibujo, matemáticas o dinámicas habladas. Manuel pertenece al primer grupo de la mañana, que es el que engloba a aquellos que conservan un nivel cognitivo mayor.

Existen otros dos grupos, que cada 45 minutos rotarán sus actividades, siempre dependiendo de su nivel. Algunos de los mayores, como Eufemio, son analfabetos y, aún teniendo un nivel intelectual alto, les cuesta más al no saber leer ni escribir. Una vez termina la primera actividad, llega el momento de descanso: leer la prensa, dibujar o simplemente charlar.

Es el turno del fisioterapeuta. Toca bajar hasta el gimnasio y ejercitar un poco los músculos. A algunos está es la actividad que menos les gusta, tal vez porque nunca han hecho mucho ejercicio o porque prefieren estar tranquilos y sentados. Pero es lo que hay, y una vez terminan los 40 o 45 minutos todos se sienten un poco mejor.

Tras la tercera actividad, los que no pueden comer por sí solos reciben la ayuda de los profesionales del centro. Son los primeros en comer y, mientras tanto, se produce una animada charla. “He oído que hay arroz”, dice una mujer mientras pinta. “¿Arroz? Entonces hay tortilla”, continúa un hombre desde la mesa contigua, a lo que añade “muchas gracias”. “Las que tú tienes”, le piropea la mujer; y todos sonríen. El sentido del humor, con la edad, no ha desaparecido.

Y es que todas estas personas, con mayor o menor voluntad, siguen siendo personas y, como tales, merecen un trato en las mismas condiciones que cualquier otro colectivo. Sin embargo, la crisis y los recortes también han llegado a los servicios sociales.

Angelines, directora del centro, comenta cómo esta situación se viene produciendo desde hace ya unos años: “nuestro centro es concertado y, como tal, no notamos tanto los recortes que se hacen; sin embargo es cierto que cada vez obtenemos menos ayudas de la Comunidad de Madrid”.

Desgraciadamente, esto también afecta a muchas familias con menos recursos y que, “antes recibían ayudas para estar cinco días a la semana y ahora solo vienen dos o tres, no les dan más”.

Alberto Órfão
Twitter: @a_orfao

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