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Un salmantino en Brasil

Alberto Orfao
Blog de Alberto Orfao.

El Impuesto de los Tontos

En España, a nadie nos gusta pagar impuestos. Por favor, que pregunta. €œÂżQuién va a querer pagar para que unos ladrones se lleven y malgasten nuestro dinero?€ Esa es la concepción que tenemos aquí de este instrumento, que no es sino uno más del tan querido Estado de Bienestar €“y probablemente lo único que lo hace posible-. Sin embargo, y lo estoy comprobando con mi tradicional viaje navideño a tierras portuguesas, van a subir. Y mucho.

Si crisis era la palabra de moda el año pasado, ahora hemos pasado a la austeridad. Y en las votaciones que aquí en Portugal se están realizando para decidirla también triunfa la nueva economía proveniente de Europa. La austeridad parece que pasa, inevitablemente, por subir los impuestos. Como decía, ya lo he comprobado en el país vecino (para mí mi otro país), donde el IVA se ha disparado hasta cuotas desconocidas. Aquí veremos lo mismo; aunque Rajoy se empeñase en prometernos bajadas de impuestos.

Ahora, cuando se trata de jugar a la lotería, no tenemos ningún problema. El también conocido como €œimpuesto de los tontos€ ha visto de nuevo cómo se llenaban las administraciones de lotería, cómo los mayores premios ascendían a cientos de miles de euros e incluso cómo los primeros 20 minutos del telediario más visto de nuestro país se llenaban de familias enteras favorecidas por la suerte.

A continuación voy a mencionar algunas de las razones que daban hace unos días en el conocido €œEl Blog Salmón€ para no participar de este circo que, como los regalos, el roscón de reyes, el discurso de su majestad, el turrón o el caganet, siempre vuelve por Navidad:

- La probabilidad de que nos toque el premio máximo de 400.000 euros es de 1 entre 100.000. Matemáticamente, es una probabilidad ridícula de acierto para una pérdida potencial de 20 euros, que es el precio de un décimo de lotería.

- La probabilidad de perder todo el dinero gastado en ese décimo de lotería asciende a un 85%. Como inversión, podríamos decir que el riesgo es realmente elevado, aunque otros nos hablen de que un 15% de los décimos estén premiados.

- La probabilidad real de obtener un premio (mayor retorno que el reintegro) es del 5,3%.

- En el hipotético caso de que seamos unos afortunados y ganemos el premio máximo, ni vamos a poder dejar de trabajar ni tampoco nos vamos a convertir en millonarios. Nuestra probabilidad de que a la vuelta de un par de años o tres, estemos en una situación financiera peor a la situación de partida es superior al 50%.

Pues bien, viendo estas razones y todas estas probabilidades ÂżSeguimos con ganas de gastarnos la paga en décimos? No confío en hacerles cambiar de opinión al respecto. Sé que es complicado. Sé que hay muchas razones personales y/o sentimentales para no dejar de comprar lotería. Eso sí, tengo que decir que me alegro de que Salamanca siga siendo una de las provincias donde menos lotería se compra de España y, al menos, si compran lotería (para el niño o para otras ocasiones) no se vayan a Madrid a la Manolita, por favor, dejen el dinero en la provincia, que hace falta.

Alberto Órfão
Twitter: @a_orfao

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