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Un salmantino en Brasil

Alberto Orfao
Blog de Alberto Orfao.

El Calvario

Llega un momento, a lo largo del verano, en que comenzamos a ver, cada vez más cerca, el final de las vacaciones. Con ello, o incluso con anterioridad, vuelven las tardes (ahora ya incluiremos mañanas) del entretenimiento; independientemente del lugar de reunión escogido, ya sea el bar de siempre, la casa de algún amigo o -tal vez el que menos- el propio terreno de juego. Vuelve la Liga. Una liga que, para muchos, consiste en una batalla encarnizada, casi épica y a todos los niveles entre Madrid y Barcelona. Para otros -de nuevo, tal vez los menos- comienza, como una ironía de la historia, un nuevo Calvario.

Un calvario que, al menos algunos exiliados, compartimos con los que se encuentran a menor distancia. Y es que ser seguidor de la Unión Deportiva Salamanca no es fácil. Si parece complicado pertenecer a un equipo digamos€Ś modesto, imagínense en nuestra ciudad. El sentimiento que, a mi modo de ver, existe en Salamanca para con su propio equipo parece algo totalmente anormal. En cualquier ciudad del estilo con un club más o menos modesto el apoyo, por lo general, suele ser máximo. Sin embargo, tal vez debido a la mezcla existente entre nuestras gentes, gracias, por poner un ejemplo, a estudiantes que en el futuro se quedarán, o a la permanente huída de jóvenes salmantinos, el apego que debería existir y que, si no me equivoco, pareció decaer a final de la década de los noventa, ha desaparecido.

Y repito: no es fácil seguir a un equipo que en estos momentos se encuentra probablemente en sus horas más bajas. Un equipo con una deuda astronómica para un club de su tamaño y con pocas expectativas de reducirse, al menos considerablemente, a corto plazo. Nos encontramos en una especie de círculo vicioso, estamos en un barco que se acerca cada vez más al ojo de la tormenta, y no es precisamente el mejor momento para ponerse a maniobrar cuando el barco en el que nos metemos presenta un aspecto deplorable. Aspecto de algo que un día fue; pero un algo que ya no tiene la posibilidad de seguir viviendo de su pasado.

En los últimos tiempos hemos optado (y seguimos haciéndolo) por las €˜recetas de crisis€™. Con esta expresión me refiero a que nuestro equipo; que es -o fue- un símbolo para muchos, se ha convertido en una inversión de riesgo; algo que ahora, más que nunca, muy pocos están dispuestos a afrontar. Al haberse convertido en un €˜negocio€™ tan poco rentable a corto plazo otros aspectos han quedado descuidados; aspectos tan importantes y necesarios como la cantera. Toda esa cantidad de chavales ilusionados con llegar algún día a participar del espectáculo en algunas de las más importantes plazas futbolísticas ven truncadas sus esperanzas cuando se dan cuenta de que no es oro todo lo que reluce en este mundo.

Un mundo que, extrapolado a nuestra situación, en Salamanca, hace que la mayoría de estos chicos hayan perdido la ilusión de practicar su deporte favorito por la falta de expectativas de futuro; por la casi total inexistencia de interés y predisposición por parte de quienes dominan €˜el cotarro€™. Y no se dan cuenta de que esa es la única manera de recuperarse, de generar recursos. De la misma manera que el desarrollo de cualquier investigación científica es necesaria una inversión importante en un primer momento, rodearse de buenos especialistas en la materia y tratar de realizar el experimento en el mejor entorno posible.

Si aplicásemos estas pequeñas guías generaríamos mucha más riqueza; una riqueza formada por estos chavales que mencionaba anteriormente y que, tomando un modelo
Como el del Athletic Club de Bilbao o del Barcelona en los últimos años, sentarían las bases necesarias sobre las que establecer un renovado equipo.

Quedan claras las dificultades existentes para alcanzar una meta de este calibre y esta es tan solo una pequeña idea para una pequeña parte de un todo que solo es posible mejorar pensando en el largo plazo. Por último, y confiando en que mi intento de criticismo realista no haya hecho desaparecer la ilusión de nadie, me gustaría realizar una especie de llamamiento. Háganse ustedes socios de su equipo. Sea el que sea, no importa el deporte, pero si les gusta el equipo de baloncesto, rugby o fútbol de su ciudad, pueblo o barrio no se limiten a seguir los resultados en el periódico.

En caso de dudas, ruegos, preguntas o sugerencias os invito a comentar a continuación o, más personalmente, dirigiros a mi correo electrónico €“alberto .orfao@gmail.com- o a mi cuenta de Twitter: @a_orfao

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