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Un salmantino en Brasil

Alberto Orfao
Blog de Alberto Orfao.

Ahorrar hasta el extremo

Montserrat Salas, paciente de 81 años diagnosticada con una gastroenteritis, estaba recostada en su ambulancia. La enferma escuchó cómo el conductor recibía un telefonazo que corrigió al médico. La mujer debía ser trasladada al hospital del Mar de Barcelona ante la gravedad de la aparente gastroenteritis que padecía, pero acabó en el ambulatorio de urgencias Pere Camps, un centro con menos medios.
Así lo impuso por vía telefónica el Sistema de Emergencias Médicas (SEM), entidad del Departamento de Salud que gestiona las urgencias y emergencias sanitarias en Cataluña. Una simple llamada telefónica que ha costado la vida de una mujer.

Austeridad, recortes, duplicidades. Son palabras que han pasado de encontrarse en el olvido a formar parte de nuestro día a día desde que comenzó la crisis y, especialmente, desde que Europa, con Merkel al frente, decidió acometer medidas serias. Unas medidas calificadas de “necesarias” pero que, al producirse en ámbitos claves del sistema de bienestar pueden hacernos volver a una época pasada y que, algunos, no hemos siquiera conocido.

Una gastroenteritis, señoras y señores. Esto que, en principio, nos parece algo inofensivo, ha causado la muerte de una mujer. Y, lo peor de todo, es que se podía haber evitado. Porque ahorrar no es algo malo, pero de qué nos sirve guardar el dinero debajo del colchón si no tenemos comida en el frigorífico.

La austeridad en tiempos de crisis está claro que es algo necesario, sin duda. Austeridad en obras públicas, en aeropuertos que pueden esperar, en trenes que, aunque también necesarios, no son tan indispensables como un tratamiento médico que nos salve la vida. O que una buena educación, la base de toda democracia que se preste.

En Valencia muchos centros han comenzado ya con su particular método de ahorro. La calefacción parece no ser imprescindible para algunos; para eso están los abrigos, las bufandas y las mantas (o los porrazos, que también calientan). Eso sí, estos chavales tendrán la posibilidad de ver en su ciudad un gran premio de Fórmula 1. Algo básico para vivir en un país decente.

Eso sí, parece que al menos algunos líderes europeos ya se han dado cuenta de que el dinero no puede recortarse hasta el extremo, frenando toda iniciativa. Unas medidas, las que han propuesto, que tal vez hagan despegar de una vez las distintas economías europeas que, a cada día que pasan, parecen más obsoletas.

Y mientras, los próximos reyes del mambo nos quieren visitar cada vez más. Rusos, chinos, hindúes y brasileños son los países que más aumentan su turismo. Y nosotros les tratamos como si fueran de otro planeta. Parece que ha llegado el momento de darse cuenta de que, no solo puede que lo estén haciendo mejor que nosotros sino que, incluso, podamos aprender algo de ellos. Porque nunca es tarde para rectificar.

Alberto Órfão
Twitter: @a_orfao

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