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Un punto de vista

Luis Tudanca

El cortoplacismo

Soy de los que piensan que muchos de los males que nos aquejan se deben a una de las más esenciales características de las personas. En la vida diaria, es mucho más fácil ver las consecuencias que tendrán nuestras decisiones a corto plazo y preocuparnos por nuestro presente y, en todo caso, nuestro futuro más cercano. Es cierto, por otro lado, que también nos ocupamos de cosas mucho más lejanas pero, sinceramente, creo que con un menor esfuerzo y convicción.


Pero si hablamos de política, el horizonte que va más allá de cuatro años no existe y de ahí vienen gran parte de los errores que estamos pagando en nuestro país. Sin duda, cuando se pensó en potenciar una burbuja inmobiliaria se diseñó un sistema engañoso y especulador con el que algunos se forraban pero que, además, creaba empleo intensivo y bien pagado de forma muy rápida. Y eso daba votos. El milagro español, ¿recuerdan? Pero, claro, era pan para hoy y hambre, mucho hambre, para mañana, como se está demostrando ahora de forma dramática.
 
 
Pero hablaré de Burgos. Aquí se han hecho rotondas, plazas o viales que eran fáciles de diseñar, golosos para algunos amigos que los construían y que quedaban preciosos en la revista municipal. Las inauguraciones siempre han dado portadas y las portadas pueden dar  votos pero no siempre dan un futuro. Gastar en servicios sociales, en mejorar derechos, justo lo contrario.
 
 
Y ahora que estamos en crisis y que el desempleo en la provincia es mayor que nunca, ¿nos ayuda todo el dinero desperdiciado en cemento? Ya sé que algunos dirán que esto es ventajismo, pero más que como reproche al pasado lo hago como advertencia al presente porque se persiste en el error.
 
 
Sé que probablemente se conseguirán más fotos promocionado los pinchos de la ciudad de Burgos o gastando cientos de miles de euros en una vuelta ciclista provincial. Sé que es más popular pagar con dinero público un par de vuelos chárter al año para que algunos cientos de 
burgaleses se vayan de puente desde nuestro flamante aeropuerto o seguir haciendo esas obritas que te garantizan el apoyo de los poderosos.
 
 
Pero, sin obviar la defensa del Estado de Bienestar, creo que hubiera sido mejor ocuparnos durante estos años y, desde luego, emplear todas nuestras fuerzas ahora en diseñar una política económica e industrial que nos procurara un futuro. Sé que no da portadas hablar del Parque Tecnológico, del polígono de Villalonquéjar en Burgos, del polígono de Prado Marina en Aranda o de Ircio en Miranda. Sé que el debate que se producirá en las Cortes de Castilla y León sobre la elaboración de una Ley de la Industria en nuestra Comunidad no copará los titulares, pero creo que la responsabilidad de quienes pretendemos representar a esta provincia pasa por pensar un poco menos en los titulares y en los votos y un poco más que lo que creemos que necesitamos.
 
 
Y yo estoy convencido de que eso es lo que marcará la diferencia. La diferencia entre una provincia que despega o una que se muere. La diferencia entre que la gente, nuestra gente, tenga futuro aquí o tenga que marcharse. Y, desde luego, lo terrible sería que dentro de unos años tengamos otra vez que arrepentirnos de las decisiones tomadas por nuestras instituciones.

 

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