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Tras los Cristales

Antonio Casas
@casassimon

Debate sobre el estado de la gente

Cuando escuchemos que mejoran las cifras macroeconómicas y creamos que no nos afectan, a veces si que lo hacen, ya lo creo que lo hacen. La paradoja es que en ocasiones hay índices macroeconómicos que mejoran gracias al empeoramiento de la calidad de vida de la gente. 

Hay un abismo entre lo que dice Moody´s, el FMI, el Banco Central Europeo o el propio Gobierno con la percepción que la gente tiene de cómo está el país, o más concretamente, de cómo está la gente que vive en este país. Estamos comprobando que la bajada de la prima de riesgo, o el aumento en la calificación por parte de las agencias de rating, no se traduce en absoluto en una mejora del bienestar de la gente. Es más, lo paradógico es que en ocasiones hay índices macroeconómicos que mejoran gracias al empeoramiento de la calidad de vida de la gente.

 

Un claro ejemplo de esto es la competitividad esgrimida por el gobierno como claro indicativo de la recuperación económica. La mejora en este factor se puede llevar a cabo de dos maneras; la primera mejorando la producción y ofreciendo en el exterior un valor añadido a todo lo que aquí se fabrica o se ofrece, fruto de una mejor formación y especialización de nuestra mano de obra o fruto de una buena política de investigación; la segunda, de la forma que se ha hecho, disminuyendo el sueldo de los trabajadores y empeorando sus condiciones laborales.

 

Por tanto, cuando escuchemos que mejoran las cifras macroeconómicas y creamos que no nos afectan, a veces si que lo hacen, ya lo creo que lo hacen. Ese aumento de la competitividad o de las exportaciones es fruto de que cada vez se cobra menos y se trabaja más, es decir, que hemos perdido como país y como clase trabajadora los derechos que tanto nos ha costado conseguir. Es triste ser pobre por no tener empleo, pero mucho más triste es ser pobre teniéndolo, y eso es lo que está consiguiendo este gobierno, que la gente cada día viva peor, con más incertidumbres y con una total desesperanza en el futuro.

 

No es economía, es ideología, y la ideología de este gobierno nos está llevando a los más altos índices de desigualdad que este país ha visto en décadas. No les importa el bienestar de la gente y mucho menos la generación de igualdad de oportunidades. Aunque si uno se para a pensar es fácil entender que al partido de los sobres y las cuentas en Suiza le trae sin cuidado como vive la gente, porque dudo mucho que conozcan esa realidad. Las risas que les producen los problemas de los que se habla en el debate del estado de la Nación o el aire insolente de la bancada del PP, difícilmente despertarán esperanza y confianza en el futuro de quienes más necesitan de lo público.

 

@casassimon

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