Fernando sanchez original

Territorio Pyme

Fernando Sánchez Salinero
Empresas al borde de un ataque de nervios

Que la oportunidad te pille preparado

“Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan”. VOLTAIREDe lo más triste que nos puede ocurrir en la vida es que la oportunidad llame a nuestra puerta, nos sorprenda sin la suficiente preparación, y pase de largo. Pero cómo conseguir estar preparado para algo que no sabemos cuándo, ni cómo va ocurrir. Nos da pereza, miedo… hacer esfuerzos sin tener la certeza de que ese sacrificio sirva para algo. Pero, ¿es sensato en estos tiempos permitirse el lujo de no estar preparado?
Vivimos en un entorno de impredicibilidad total. No sabemos cómo será nuestra situación en horizontes tan cercanos como un año. Por ejemplo, ¿Pagarán los ayuntamientos? ¿Tu empresa seguirá viva? ¿Habrá corralito bancario? ¿Grecia quebrará? Y si quiebra ¿cuánto me afectará?

La sensación para quien reflexiona sobre estos temas (hay mucha gente que se lo pasa por el arco del triunfo), es que no sabe a qué apostar. Y no le falta razón. Es como si tuviéramos ganas de correr, estuviéramos dispuestos a esforzarnos, y no supiéramos la dirección que coger. Y eso nos llena de desasosiego. Porque invertir esfuerzo, tiempo, ilusiones y dinero, en algo que a lo mejor no sirve para nada… genera una sensación de parálisis enorme.

Entonces, ¿cómo enfrentar nuestras apuestas de futuro, si ni los más “listos” saben cómo vamos a estar dentro de un año?

Hay cosas que no podremos saber si las tenemos que hacer, pero hay otras que sí podemos saber QUE NO LAS TENEMOS QUE HACER. Por ejemplo, no nos podemos permitir que si se presenta un tren interesante en tu vida, te pille en el baño de la estación vomitando una resaca de conformismo y excusas, porque anoche te atiborraste de licor “Pobredemí, pobredemí sehanacabao lasfiestasdelbuenvivir…”. El tren te tiene que pillar en el andén, afeitado y en plena forma, porque la puerta se va a abrir sólo un segundo y te puedo garantizar que habrá más candidatos para saltar y coger ese tren.

Sé que no nos han educado para desarrollar habilidades sin saber cuándo las vas a necesitar. Si no me crees, ¿nunca te has preguntado para que leches vale aprender a hacer raíces cuadradas (de logaritmos neperianos ya ni hablamos) si nunca las vas a necesitar?

Pues te lo voy a decir: vale, para que si cuando tienes 18 años (8 años después de esa pregunta aparentemente cargada de sensatez) te da la locura de estudiar una carrera de ciencias, porque sea lo que te gusta o lo que ves con más posibilidades laborales, PUEDAS. Porque si no sabes, hay opciones que ya no tendrás. Y estarás de acuerdo conmigo, que cuando tienes 10 años, es ABSOLUTAMENTE IM PRE VI SI BLE qué será de tu vida a los 18. No te cierres puertas, por fa.

Pues en la vida profesional pasa igual. Sé tu mejor versión posible, exígete estar en buena forma profesional, no seas un fósil comodón, que, créeme, aunque sea incómodo, ya no hay nada para siempre. Que no quede por ti. Eso es imperdonable. Tal vez la vida después sea una mierda total y ningún tren pare (que no me lo creo), pero tú, ¡a tope en el andén! con tu sonrisa Profident, tu tonito muscular, tus lecturas que te dan ese toque cultureta, tu dominio del inglés con “acento Oxford”, tus conocimientos del mundo profesional y empresarial… que seas un tío (o tía) al que el maquinista de ese tren se le ocurra parar para preguntarle algo, porque pareces enterado del tinglado. No que le dé la impresión de que le vienes a ofrecer un paquete de kleennex y a pedirle una ayuda, porque no te abrirá la puerta.

Además te voy a confesar otro secreto: hay muchas oportunidades que no las reconoces si no estás suficientemente preparado. No es que no las puedas aprovechar, que no te den esa “opción”, no, es que ni siquiera sabes que estás frente a una oportunidad.

La ignorancia es la mayor fuente de ceguera profesional. Ya lo decían las abuelas: “El que no sabe es como el que no ve”.

Alguien que domina tres campos profesionales, obviamente, ve más cosas que uno que sólo domina uno. A alguien polivalente, se le ocurren soluciones o posibilidades desde distintos puntos de vista, muchas veces complementarios. No basta tener buena voluntad, es que si no ves la solución, no la puedes aplicar, por muy voluntarioso que seas.

Por ejemplo, si te conviertes en un buen negociador, puedes ver posibilidades de ofrecer tus servicios a las empresas que necesiten negociar, que son todas las empresas del mundo. Si no tienes ni idea de negociar no puedes decir: Ah, se me olvidaba, soy bastante bueno negociando y acercando posturas en situaciones difíciles, además del resto de cosas de las que hemos hablado y que puede sumar.

¿No crees que esto mejorará tus “oportunidades”?

Y si además de negociar, les dices que se te da muy bien planificar acciones, sabiendo detectar prioridades realmente relevantes. Vamos, que sabes separar fácilmente el grano de la paja, y eso se lo argumentas poniendo dos ejemplos…

Nuestra vida tiene tantas posibilidades de mejora en este mundo tan abierto, que da hasta vértigo.

Y suma un tercer efecto: ¿cómo crees que evolucionará tu actitud y tu motivación cuando te sientas dentro de tu propio programa de mejora? ¿Bien, verdad? ¿Crees que se siente igual el que dice: “voy a ir guapo al anden de la vida, por si acaso…”, que el que dice: “voy en plan piltrafa, porque, total, no va a pasar ningún tren…Ya mañana si eso me ducho.”

Tenemos que estar preparados para comernos el mundo, por si suena la campana para entrar al comedor, no siendo que por ser perezosos, suene, nos arrastremos sin ganas, ni fuerza, ni convicción, y cuando lleguemos, no queden más que las sobras.

Por eso cuando nos vuelvan a preguntar a qué nos dedicamos, cuáles son nuestros planes, que podamos decir: mejorar a tope.
  • ¿y eso?
  • Para tres cosas: saber reconocer oportunidades, si se presentan, poderlas aprovechar, y para, mientras tanto, ser más feliz.

Un abrazo a todos los luchadores y luchadoras que creen que la vida es una aventura fantástica llena de retos que nos hacen crecer.

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