Fernando sanchez original

Territorio Pyme

Fernando Sánchez Salinero
Empresas al borde de un ataque de nervios

Personas que hacen que ocurran cosas y los bla-bla-bla

El tipo más elevado de hombre es el que obra antes de hablar, y profesa lo que practica. CONFUCIOHay una tipología de €œexpertos€ que cada vez pululan más por las empresas y que conviene tener en cuenta. Se trata de los bla-bla-bla. Gente que habla de las cosas que no van a hacer, que no son capaces de hacer y que, posiblemente, nunca hicieron. ÂżCómo reconocerlos? ÂżCómo vacunarse frente a ellos?

Cuando la necesidad aprieta el mercado se encarga de proveer falsas esperanzas, palabras consoladoras o recetas milagrosas curalotodo. Si ante una epidemia de gran mortandad alguien llegara a la ciudad vendiendo remedios, es seguro que nos agolparíamos en la fila, tratando de comprar nuestro frasco de salvación.

Desgraciadamente, la epidemia se está produciendo en el mundo empresarial y los vendedores de remedios teóricos se lanzan a buscar víctimas de su verborrea, vendiendo cada uno de sus frascos a precio de elixir de la eterna juventud.

Vienen, hablan y hablan (a veces te dan informes por escrito) y te encargan que seas tú el que resucite al muerto. Si tú les dices que lo hagan ellos, se niegan, dan largas y evasivas, argumentando que su labor se agota en decirte las palabras mágicas, que ellos no están para resucitar a ninguna empresa, para motivar a nadie o para mejorar los resultados. Entonces, Âżpara qué están?

Nuestro país es especialmente pródigo en opinadores, que a veces se concretan en €œseleccionador nacional de fútbol de barra de bar€, €œpresidente de gobierno de tertulia€ o €œministro de economía de al pan pan y al vino vino€. Todos lo ven clarísimo, ninguno acredita méritos en ese campo.

En las empresas aterrizan algunas curiosas tipologías.

Los €œproveedores de coartadas€: están especializados en dar datos que justifiquen los errores que has cometido, por lo que suelen caer muy bien. Primero te hacen unas preguntas y te escuchan, hacen una lista de todas las excusas que das y las críticas a causas ajenas que lanzas, le cambian algunas palabras para que no sea demasiado descarado, y luego te dicen: !qué razón tienes! Todo el mundo se equivoca menos tú (con disimulo, obviamente). Por lo que al escuchar el análisis de la situación que hacen, parece que te conocen de toda la vida y es sencillamente porque hacen de repetidores de tus palabras. Para el apartado de soluciones, te recomiendan que hagas exactamente lo que has dicho que estabas valorando hacer, por ejemplo, despedir gente, o comenzar la expansión comercial, o sacar un nuevo producto€Ś lo que tú le hayas dicho€Ś te cobran por hacer de eco y se van, dejándote con la certeza de que si te lo ha dicho un señor tan circunspecto, tus ideas ya no son tan arriesgadas. Esto se sustituye fácilmente por una grabadora y sale bastante más barato, eso sí la grabadora luego no te da el argumento de lo dijo fulano de tal.

Los €œtodo se arregla con buen rollito€, estos llegan llamándote (a lo fino, eso sí) chico malo, insensible y maltratador de trabajadores. Éstos son del flower power, basta con querernos todos para que los resultados aparezcan. Normalmente parten de que los jefes son unos capullos, salvo que demuestren lo contrario, y como pillen a uno medio acomplejado de ser jefe, lo hunden en su caldero de la culpabilidad. Por supuesto, jamás supieron lo que era jugarse su patrimonio y tenerlo todo hipotecado para garantizar el negocio. Estos van por las empresas como jugando a las casitas de pin y pon, con consejos tipo winnie de pooh, que suenan fenomenal, pero€Ś Curiosamente los empresarios que contratan a estos sujetos son los más sensibles a las situaciones humanas, porque los verdaderos capullos (que haberlos hailos) se les ríen en la cara a la primera propuesta €œprimavera de color en el curro€.

Los €œsoy ex director general de la súper mega multinacional€ (hay versiones más modestas, como ex director de recursos humanos, o cualquier otro ex€Ś) !Atención! Que me vas a llevar a comer a un restaurante de suficiente nivel, donde no escatimaremos en gastos (pagas tú). Por supuesto que el universo Pyme es poco para ellos, pero están en misión perdona vidas. Poco menos que les tenemos que suplicar que nos dejen hacernos una foto con ellos para ponerla en un marco en el despacho. Dejaron el mundo de las multinacionales por causas siempre un tanto esotéricas y porque buscaban la €œrealización personal€. Te pegan una clavada a la altura de su realización personal y te sueltan su letanía de tópicos sobre posicionamiento, mercado y la de gente súper mega directores generales, a los que suelen llamar CEO (del inglés Chief Executive Officer) !Hay que ser horteras! Hablan bastante de política y siempre recomiendan mano dura para todo. Por supuesto, nunca más han dirigido nada, y eso que dicen tener unos contactos que dan miedo€Ś

Hay más tipos, como los €œparacaidistas del deporte€, los €œontológicos introspectivos€,  los €œúltima y rabiosa moda empresarial€, los €œsiglas de relumbrón€, los €œdescubridores del Mediterráneo€ y los €œocéanos azules y los cisnes negros€, pero serán para otro post.

En todo caso hay que estar alerta para separar el grano de la paja y reconocer el bla-bla-bla. Tenemos que buscar personas que sean capaces de hacer que las cosas ocurran con pocos recursos. Tirando la pasta todo el mundo parece capaz. Tenemos que ver si se centran en las primeras acciones y están dispuestos a llevarlas a la práctica, y se les ve una sensatez y un sentido común pyme, sin estrambotes, ni tuneos a lo Hugo Boss. Si buscan soluciones sencillas al alcance de nosotros y no tópicos dichos con exceso de seguridad, como para acojonar al interlocutor, probablemente sean de fiar. Es decir, si han trabajado y trabajan en realidades parecidas a la nuestra.

No están las cosas para tirar el dinero, aunque la sensación de epidemia recorra las calles. Es, justo en este momento, cuando la sensatez y el sentido común deben dictar cada una de nuestras acciones.

No hay remedios milagrosos, aunque sí hay mucho margen para mejorar lo que hacemos y, por lo tanto, nuestros resultados y nuestro futuro.

 

Fernando Sánchez Salinero

www.utopialeonardo.com

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: