No es una crisis, es un cambio estructural
"No hay razón para que alguien quiera un ordenador en casa. Ken Olson. Fundador de Digital Equipment Corp en 1977.
No hay peor forma de arreglar un problema que equivocar el diagnóstico, porque cuanto más se profundiza en las aparentes soluciones, más se agrava la situación. Esto es lo que está ocurriendo con miles de empresas y con nuestro país. Todo el mundo habla que te habla de la crisis, y ese el menor de los problemas. El principal, el que no vemos, o no queremos ver, es el CAMBIO ESTRUCTURAL. ¿En qué consiste?
Si una empresa, un país, cree que la crisis explica todo lo que le ocurre, la salvación es imposible, porque adoptarán las medidas equivocadas.
La crisis, no representa más del 20% de nuestros problemas. El cambio estructural es lo verdaderamente importante. Querer prorrogar el siglo XX tuneando los negocios que fueron exitosos en el anterior siglo, es absurdo y no hará más que agravar los males.
►Pongamos un ejemplo: Nokia, los mejores teléfonos modelo siglo XX un fracaso total por no entender el siglo XXI a tiempo. Este último trimestre sólo ha perdido 1.410 millones de euros. ¿Cuánto se puede aguantar esto?
Pero asombrosamente Microsoft, la gran empresa de final del siglo XX, por primera en 26 años, ha perdido dinero (nada más y nada menos que 492 millones de dólares) en un trimestre. ¿No tenéis la sensación de que Microsoft lleva un tiempo tuneando sus programas sin proponer grandes revoluciones?
Curiosamente hace poco estas dos empresas han firmado una alianza ¿Será que comparten una forma de ver y recordar el mundo?
Etapas finales⇒ sinrazón colectiva
Las etapas finales de un modelo se caracterizan por la sinrazón colectiva, donde nadie quiere soltar lo que cree que ya le pertenece. Imaginad a un Técnico en teclas de máquina de escribir. No tiene alternativa en el mundo de los ordenadores. !Con lo que le costó llegar allí y los trienios que tiene! Imaginad al jefe de contabilidad, llevando unos libros de contabilidad a máquina y cobrando una fortuna porque dirige a otras 50 personas, en un trabajo que un ordenador haría en 5 minutos y con menos fallos. Para qué hablar ya del director comercial, que quiere seguir vendiendo como él lo hacía en el siglo XX, y presiona a la red comercial para que vendan algo que nadie quiere comprar.
En esta etapa final nadie quiere esforzarse, la energía limpia de impulso ha desaparecido y sólo queda la energía de lucha por el ¿qué hay de lo mío?. Todo suelen tener chollos de beneficio individual a costa de la empresa: sueldazos, condiciones insostenibles, plantillas injustificadas, y el cállate tú y que si yo hablo te hundo.
Cuando tratas de hacer entender esto en cualquier empresa, muchas veces te miran como si hablases de los extraterrestres y, si lo empiezan a comprender, el miedo se apodera de ellos. !Demasiados cambios en la forma de entender la vida! "Me pillas en un momento en que no sé si tengo energía suficiente" -suelen decir-.
El menor problema que tienen es de dónde se recorta. Por mucho que se recorte, las máquinas de escribir no encontrarán hueco en el mercado. Son de otro tiempo.
Puede ser que nuestra cabeza siga en el siglo XX por múltiples razones: en la forma de comercializar nuestros productos o servicios, en la forma de articular la producción, en los productos que ofrecemos, en lo que aportamos al mercado, en la forma de repartir las cargas y las recompensas en la organizaciónŚ Hay muchas posibles trampas del pasado.
Muchas veces no se cambia porque no se sabe hacia dónde. Y se agotan los plazos y los recursos con esa ceguera voluntaria. Generalmente el liderazgo suele ser muy débil y desde todas las partes de las empresas se presiona para seguir manteniendo sus status insostenibles. Los que tendrían que liderar se muestran abatidos, incapaces para el impulso y se dedican a contemporizar esperando a cerrar, con la menor bronca posible.
Hay que tener capacidad de visión y comunicación
Para cambiarlo hay que ser perfectamente conscientes del final de una etapa y tener la capacidad de visión y comunicación para traccionar a la gente en la dirección hacia los cambios acertados.
Pero, ¿cuánto tiempo hemos dedicado a comprender cómo operar en el siglo XXI? ¿Quién nos ha enseñado? ¿Hablamos de crisis o de cambiar radicalmente nuestra forma de hacer?
Obviamente esto es mucho más complejo que un post de un blog. A ver si tengo tiempo este verano y escribo otro libro donde trate de explicar qué es una crisis y los efectos limitados que tiene y qué es un cambio estructural, cómo reconocerlo y cómo adaptarse.
El verano puede ser un buen momento para pensar si seguimos anclados en el siglo XX o ya estamos viviendo en el nuevo paradigma del siglo XXI. Va a suponer renuncias, incomprensión, miedos y zozobras. Cualquier cosa menos aferrarnos a un modelo que en muy poco tiempo desaparecerá por completo y el tren estará lejos para cogerlo.
Fernando Sánchez Salinero www.idpyme.com
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