Fernando sanchez original

Territorio Pyme

Fernando Sánchez Salinero
Empresas al borde de un ataque de nervios

¡Engaña al cerebro! Fabrica droga de la motivación gratis en casa

“Cada hombre puede mejorar su vida mejorando su actitud”. Héctor Tassinari.Esta semana toca drogarse gratis. Cuando me preguntan que de dónde saco la energía y las ganas, suelo responder que me drogo ;-). Hoy vamos a dar unos consejos para motivarnos y sentirnos mejor GRATIS, para afrontar las dificultades con mejor ánimo, fortaleza y confianza. Ingredientes: leer lo que va a continuación y ponerlo en práctica. Obstáculos: quedarse refunfuñando, decir que todo está muy mal y no hacer nada.

Pues está chupado ser feliz y tener buen ánimo. Lo primero que tenemos que hacer es elegir alguna actividad de nuestra vida en que podamos establecer un pequeño reto. Yo, por ejemplo, me propongo pequeñas cosas, ahora me toca bajar unos kilitos de peso ;-). Porque cuando uno está preocupado por algo, se suele obsesionar y no habla, ni mira, más que para el recuerdo de su desgracia.

Es como la señora que llega al psicólogo y le dice: Estoy siempre de mal humor, cada vez que entro en casa y veo la foto de mi ex marido, me subo por las paredes. Y el psicólogo le pregunta: ¿Ha probado a quitar la foto del hall de entrada?

Y es que una cosa es que no veamos la luz al final del túnel, y otra muy distinta, que nos empeñemos en apagar las luces que hay en el túnel.

Si sólo miramos lo que está mal, llega un momento que nos parece que TODO ESTÁ MAL y ¡No es verdad! Y es que como te encebolles en algo…

Es más, cuando pensamos que todo está mal se produce un contagio de la sensación a otras áreas. Por ejemplo, si tengo un problema en un área, sea profesional o personal, lo extiendo, sin quererlo, a otras áreas. Si discuto con mi mujer, voy peor a trabajar, y viceversa, ¿verdad? Pero realmente no tiene nada que ver ¿no?

Lo asombroso es que también ocurre al revés: si me va muy bien el trabajo llego con una sonrisa a casa, y viceversa ¿Estáis de acuerdo?

Entonces, ¿qué tengo que hacer? Una vez elegida esa tarea o reto donde el hecho de que me vaya bien sólo dependa de mí, voy a provocar una sensación de triunfo que luego llevaremos al curro, que es donde veo a la gente más agobiada. Da lo mismo si es adelgazar, como si es correr un poco, hacer unas flexiones. Algo sencillo. No te propongas subir al Himalaya.

Una vez conseguido el reto, tenemos que hablar de él con la gente de nuestro entorno (sin ser unos plastas).

- ¿No sabes que estoy bajando de peso?
- Ya se te nota.
- Hombre, es para que se me note. (Ahí está permitido hincharse un poco de orgullo).

Esto es un chute de autoestima y de ¡leches, qué grande soy!

En ese momento hay que empezar a extender esa sensación al resto de nuestra vida, y cada vez que un funesto pensamiento se nos cruce, pensamos en el área de éxito. ¡Y si en ese área podemos… en el resto también!

Obviamente, cuanto más cerca del trabajo esté esa actividad, más fácil es extenderla a otras áreas profesionales.

Por muy mal que a alguien le vayan las cosas, hay partes de su trabajo que hace bien, y otras que son fácilmente mejorables con sólo ponerse.

Entonces, nos liamos a mejorar esas partes y a apuntar los progresos que vamos obteniendo. Mágicamente, algo dentro de nuestro cerebro comienza a decir que tampoco es tan complicado, y que ¡podemos! Y eso lo vamos trasladando a otras partes.

Además esa actitud es contagiosa. Si alguien nos ve con pasión en algo, se tiende a contagiar, de la misma forma que si ve a alguien abatido, se viene abajo.

De lo más efectivo es aprender cosas nuevas y que tengan una aplicación práctica inmediata. Si aprendes cosas que te ayudan a mejorar algún aspecto de tu empresa, durante un tiempo tienes “droga gratis” de motivación para ti y para la gente que te rodea.

Obviamente podemos optar por “drogas” de más o menos intensidad.

Ordenar la mesa de trabajo, ordenar el almacén, poner al día los pagos, contestar todos los correos pendientes, hacer una lista de tareas, nos dará autoestima y motivación.

Pero, pero… si nos metemos con partes esenciales de nuestro trabajo, la droga es mucho más potente. Si nos ponemos a reordenar las ventas, a buscar nuevos productos… se nota otra cosa. No te digo nada si salimos a la calle a ver clientes y tomar el pulso al mercado. ¡Ahí sí que la adrenalina fluye! Cada venta es una recarga… Un cliente/amigo ha decidido reestructurar su trabajo con sus vendedores. Al principio, lo veía muy complicado, ahora se le nota que está cogiendo el pulso.

Lo que no tiene ninguna excusa es no hacer nada. La Virgen no se te va a aparecer y va a hacer por ti, lo que tienes al alcance de la mano. A lo mejor, si se te aparece, te pega una colleja y te dice que dejes de quejarte y te pongas manos a la obra.

La droga interna de la motivación no es gratis. Hay que cultivarla para que dé sus resultados. Sola no crece. Quejarse, buscar excusas, estar de brazos caídos, no hace sino agotar la planta del optimismo.

Entonces, y, sin demora, ¿qué vas a mejorar de tu vida en este mes? ¿A qué área de la empresa vas a pegar un arreón este mes? El mes que viene no, este mes.
Tú no eliges los problemas, pero sí la actitud con la que los afrontas.

¡Venga, leches, que tú puedes!

Fernando Sánchez Salinero www.idpyme.com

Comentarios

Mesemo 28/03/2013 12:08 #1
Estoy de acuerdo, esa es la actitud, aunque la realidad sea muy insistente y se empeñe en recordarnos continuamente las dificultades... frente a esto..recolocarse las "orejeras" y continuar nuestro camino sin atender a ese recordatorio machacón sobre las dificultades del entorno.

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