Fernando sanchez original

Territorio Pyme

Fernando Sánchez Salinero
Empresas al borde de un ataque de nervios

Emprende tú, que a mí me da la risa

Fue un hombre valiente el primero en comerse una ostra. Jonathan Swift Desde muchos puntos de la sociedad se está incentivando el emprendimiento como una de las soluciones a la crisis. Tenemos que llenar el país de emprendedores que no sólo no ocupen una plaza en la cola del INEM, sino que además contraten a uno o dos parados y ya está solucionado el problema. ÂżVerdad que es fácil? Fácil, sí, pero !mentira!

Este afán por animar a la gente a ser emprendedor me recuerda al chiste de los que entraron a robar en un huerta por un hueco de una tapia y al recibir el primero un garrotazo en la boca, retrocedió tapándose la boca por el dolor y animó al segundo diciendo:

- Entra tú que a mí me da la risa.

Pues esto parece un poco así. Emprende tú que a mí me da la risa.

Pero cuando decimos que tiene que haber emprendedores, Âżestamos mandando a la gente a que le den un garrotazo en la boca? Es que es la sensación que da.

No parece que las condiciones para los emprendedores sean las más adecuadas. Da la impresión de que les empujamos a un trapecio sin red, donde si les va bien, al bajar les espera la taquilla y que paguen €œpor la despreciable suerte que han tenido€: !tienen que compartir su suerte con los más desfavorecidos! y si les va mal, tapamos los ojos de los niños para que no vean como se estrella contra el suelo.

Es que, si examinamos cómo la sociedad ayuda a los emprendedores, da la risa. Si un €œpobre desgraciado€ se aventura a montar un negocio, empieza sus 12 pruebas de Hércules en versión maxi single: Carrera de obstáculos de los mil trámites, hay que hacer más papeles que para un tratado de desarme nuclear, curso acelerado de administraciones públicas, habrá que entender que la €œventanilla única€ significa que habrá que llamar en todas y cada una de las instancias administrativas que se prodigan en nuestra castigada piel de toro (ayuntamiento, mancomunidad, comunidad autónoma, estado, comunidad autónoma adyacente, en todas las lenguas cooficiales, por descontado), de la noche a la mañana tiene que saber de todo y afrontar responsabilidades de todo tipo, no te equivoques en alguno de los impresos de hacienda, porque alguna multa puede dejarte sin cash en cualquier momento. Cada error que comete le sale carísimo y nadie le comprende. Si hace las cosas a lo barato, con pocos medios, es que es un cutre; si trata de parecer un poco mejor, es que va de sobrado. Si resistes puedes echar la instancia para integrar el ejército de Leonidas y ser uno de los 300 emprendedores que sobreviven en nuestro país al año.

Si le dan una subvención, por ejemplo, para acondicionar un local, es decir, instalaciones fijas, si no aguanta con el negocio X años la tiene que devolver, aunque obviamente las instalaciones fijas allí quedan, detrás de las lágrimas de no haber podido sacar adelante el negocio. Como no seas del cine, en este país no te dan más que patadas en la boca cuando tratas de comenzar un negocio.

No vayas a pedir dinero al banco.

- ÂżQue eres emprende qué?

- Emprendedor.

- ÂżY vienes tú solo?

- Sí, Âżpor qué?

- Porque amigo, los bancos creemos en la familia, €œla familia que firma pólizas de crédito unida, permanece unida€ (al menos en el embargo, que es lo que nos viene interesando).

O sea, que cuando emprende, emprende hasta su abuela con él.

Si no le va bien y no sale adelante con el negocio, la gente le mira como si toda la culpa fuera suya, y casi hay que irse escondiendo. Porque cuando empiezas, siempre te sueltan el rollo del Edison y las 10.000 veces que fracasó en sus intentos por inventar la bombilla, pero cuando llevas tú tres intentos, ya te dicen que si a la tercera no va la vencida, que lo dejes, que una cosa es Edison y otra Robinson, y mira cómo terminó en la isla en la que se perdió.

No te cuento ya el enfrentarse al: €œya te lo dije yo€ o el €œÂżAdónde vas tú con esa pinta?€

Y luego viene €œel misterio de la volatilización€ cada vez que emprendes, Âżadónde va todo lo invertido si te la pegas? Es un asunto paranormal. Y creedme que Iker Jiménez se ha puesto a ello. Ahí lo de que €œla energía ni se crea, ni se destruye, se transforma€, no funciona, aquí se volatiliza a una velocidad superior a la de la luz, a 300.000 ‚Ź por segundo. Debe ser que el universo de los emprendedores está cerca de algún agujero muy negro€Ś

Y ahora comparémoslo con otras alternativas.

Que eres empleado: acabas de llegar a un mundo de derechos. Que la cosa va mal, ahí está el paro, que algo ayuda, Âżno?  ÂżY el capital invertido? Como no has invertido, coges la maleta y a otra cosa, que nunca es agradable, pero mucho peor es coger la maleta y además un pedrusco enorme llamado deudas, que siempre quedan y que parecen formar parte del kit de Playmobil para emprendedores. Es que se dan muchos casos de personas que emprenden un pequeño negocio, contratan a gente y si quiebran, quedan mucho peor parados que sus empleados.

Si decides ser opositor, algo que te suele recomendar todo el entorno, te suelen tratar en ese periodo de tiempo con bastante mimo: €œdéjale que tiene que estudiar€. Si apruebas, el resoplido de alivio de toda la familia se oye tres pueblos más allá, y todos los vecinos ven con envidia cómo uno de la calle acaba de resolver su vida para los restos. Si no apruebas, que es chungo, hay que admitirlo, tienes toda la comprensión de los mismos que te animaban, que no es poco. Y sales, al menos, sin deber un duro, y pudiendo contratar una línea de móvil, porque no estás en ninguna lista de morosos. !Que ya no sé cuantos ex emprendedores están con el móvil a nombre de su padre!

Es que así, Âżquién va a querer arriesgarse?

ÂżNo podríamos entre todos crear algún mecanismo para que los que se atreven a emprender tengan alguna razón más para intentarlo?

Al margen de que lo contemos así, o nos lo tomamos en serio lo de crear unas condiciones más racionales para ser emprendedor o vamos a tener que ir a estudiar lo que eran, al museo de historia antinatural. Y allí veremos una recreación con unos maniquís de unos tipos empujados por otros en dirección a un barranco.

Sin emprendedores no vamos a salir adelante, cualquier otra alternativa sólo se mantiene de forma temporal y artificial. Entonces, debería ser de prioridad máxima y contribuir entre todos a que no necesitemos héroes o ingenuos, sino que esa alternativa sea tan atractiva que un porcentaje alto de padres de nuestro país recomiende a sus hijos que se hagan emprendedores.

ÂżOs imagináis un país donde los padres recomiendan a sus hijos que intenten desarrollar un negocio? Âżno? Pues no esperéis nada bueno de ese país en los años que vienen.

Fernando Sánchez Salinero en la Casa del Libro http://cort.as/1dWT

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