Fernando sanchez original

Territorio Pyme

Fernando Sánchez Salinero
Empresas al borde de un ataque de nervios

Aprender de los fracasos, pero Âżquién ha inventado la palabra €œfracaso€?

€œEn la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada€. F.D. RooseveltOtra palabra que se extiende como una mancha de aceite en nuestra sociedad gracias a la crisis es el baldón del €œfracaso€. Personas abocadas al desempleo con trayectorias brillantes, empresarios con éxitos a sus espaldas que liquidan sus empresas, EREs que se multiplican, parecen justificar la condena a no levantar la cabeza que parecen sufrir algunos. Pero, Âżqué es esto del fracaso? ÂżRealmente existe? O es una invención de algún loco.

Y es que veo a gente como huidiza. Los antes orgullosos de sus puestos o del dinero que ganaban sus empresas, ahora evitan coincidir con conocidos para evitar mirarlos a la cara, y poner cara de €œno sé cómo explicarlo€. Y mi consejo es que no se dejen invadir por ese viento frío que hiela la capacidad y la autoestima de las personas.

Muchas veces llevamos tanto tiempo en la trampa que ya no la vemos. Una de esas trampas argumentales es la de calificar la no consecución de nuestros deseos o expectativas como €œfracaso€. Pero Âżquién fue la mente perturbada que inventó esa palabra para hundir a las personas? Es imposible fracasar. !IM-PO-SI-BLE!

El otro día en un congreso, estaba hablando de liderazgo ante la adversidad y me plantearon una pregunta por internet (!Leches, cómo está cambiando esto de las ponencias!). Me preguntaban cómo debería reaccionar el líder ante el fracaso. Y es de esos días que se abre el canal de las musas y comprendes de golpe algo que nunca te habías planteado, oyes como música de violines alrededor, y comienzas a pensar que se te ha ido la olla. !Pero no! es que estás inspirado ;-)

ÂżFracaso? ÂżQué leches es el fracaso? Otro cuento de manipuladores. Si miro mi vida hacia atrás, he intentado miles de cosas, he conseguido sólo unas cuantas de ellas, Âżlas otras fueron un fracaso? En absoluto. Y además, analizadas con serenidad, he conseguido aquellas que me han hecho lo que soy hoy. Si hoy me miro al espejo con cierta dosis de satisfacción es por lo que he aprendido por el camino, y creo que me enseñaron mucho más las circunstancias difíciles que las facilonas. Los €œproblemas€ me hicieron crecer. Eso que otros llamaban éxitos, acariciaron mi ego, pero no forjaron el carácter que tengo. Ese carácter que debo a cada vez que la vida me dijo NO.

Quizá es porque mi carácter ha nacido a fuerza de ser vendedor, donde exploramos el territorio del NO, seguros de que conseguiremos los síes suficientes.

Le preguntaba al participante de internet (al que no conocía) dónde estaba ya el suspenso que tuvo en bachillerato, o cuando cortó con una de sus novias, o cuando perdió un empleo. Ahora, con tiempo de por medio, nos dan hasta la risa, incluso despiertan un cierto toque de nostalgia para acompañarlo con música ochentera y contarlo como batallita de abuelo cebolleta, y de €œdices tú de mili€, !el frío que pasamos haciendo una guardia en una garita! El arresto injusto del teniente que me tenía manía€Ś

Si miramos al pasado con cierta sabiduría nos damos cuenta de que el fracaso no existe, que ese concepto está más falseado que los concursos de la tele, que sirve para despertar esa oscura zona de nuestra psicología que le gusta rebozarse en la mierda de la autocompasión, y, de paso, nos justifica para no intentar más cosas. Nadie fracasa nunca, simplemente no sabe interpretar lo que le está pasando.

Que has perdido el empleo, aprende, reinvéntate, busca otras cosas; que has quebrado, pues a por otro negocio; que tu jefe es un psicópata acomplejado, pues conviértelo en un reto mientras que encuentras otro curro; que tu churri se va, pues ya tienes una razón para ir al gimnasio y volver a poner en forma tus dotes de conquistador/a, tu pareja ideal te está esperando, a condición de que no vayas a darle la brasa con tu rollo €œno puedo confiar en nadie después de un fracaso€.

La gente que más admiramos, que más cosas ha conseguido en su vida, son gente que generalmente las pasaron canutas en muchas ocasiones, pero en vez de pensar que habían fracasado, sabían que siempre que ha llovido ha escampado. No hay millonario que no se haya arruinado, que no haya pasado noches toledanas, dando vueltas en la cama sin saber cómo leches iba a salir del lío en que estaba metido. Como decía Pericles: No se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos.

El miedo al fracaso paraliza a los cobardes que nunca consiguen nada y se califican de poco ambiciosos, como exhibiendo una virtud, y critican con saña a los que las consiguen. Y cuando digo conseguir no me refiero sólo a cosas materiales, sino a cualquier cosa que intentes.

Como decía el chiste sobre un niño, que al ser interrogado por lo que quería ser de mayor. Respondió:

- Yo, de mayor, quiero ser imbécil.
- ÂżImbécil? ÂżCómo es posible?
- Porque cuando voy de paseo con mi padre siempre va diciendo, mira el coche que tiene ese imbécil , mira la casa que tiene ese otro imbécil, mira toda la pasta que tiene el imbécil ese€Ś

Si los que no intentan nada califican, para tranquilizarse, de imbéciles con suerte a los que las consiguen, y afilan sus hachas esperando ver caer los árboles para hacer leña, !buenos vamos! Y si ante estos mediocres del €œnada intentar€, los que tienen un revés bajan la cabeza y entristecen la mirada, es hacerles grandes cuando no tienen ningún mérito.

La crisis puede ser un tiempo para que muchos crean que han fracasado o que su vida es un fracaso, simplemente, porque algo les ha ido mal (incluso muy mal, o asquerosamente mal, vale), y eso les lleve a perder su capacidad de lucha, arrastrar su autoestima o rodearse de frases negativas que le golpeen cada vez que trate de levantar la cabeza.

La rematadera es buscar a los culpables de nuestros fracasos. Esto es de ovación y vuelta al ruedo. No sólo no aprendemos, sino que nos envenenamos más. Los listos saben pasar de página rápidamente, aprendiendo de la lección que la vida nos ha regalado, y a otra cosa mariposa.

Sólo existe el fracaso en la mente de las personas que no saben interpretar lo que les está ocurriendo. Y no hay mayor fuente de fracaso que pensar en los fracasos pasados. A veces no nos damos cuenta de que los retos vienen disfrazados de fracasos, como la vida llega en forma de lluvia, tras la tormenta.

Según este enfoque, yo nunca he tenido ningún €œfracaso€, a veces, es verdad, la vida me ha pegado una patada donde se juntan las piernas y a punto ha estado de reventarme con lo que se hacen las tortillas, pero todo lo demás, visto retrospectivamente, ha sido bastante entretenido, aunque tras cada patada me haya costado respirar durante un rato.

Otro día os cuento las patadas que le he devuelto a la vida y cómo me he reído.

Fernando Sánchez Salinero
www.escuelaprofesionalventa.com

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