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Andrés Miguel

“Pido una ayuda. Acepto comida”

En el Libro de los Samuráis puede leerse…  “existe un proverbio que reza: Cuando el agua sube, el barco también. En otras palabras, frente a las dificultades, las facultades se agudizan. Es cierto que los hombres valientes cultivan seriamente sus talentos cuando las dificultades con las que están enfrentados son importantes. Es un error imperdonable dejarse abatir por las dificultades”.

 

Me pregunto cómo de grandes han de ser esas dificultades para llevar a un hombre a lanzarse a la calle, con escasas pertenencias y un cartel: “Pido una ayuda. Acepto comida”.

 

He aprendido en algunos seminarios que hay una manera de hacer frente a las contrariedades en los negocios, que existen formas de hacer, maneras de volver a la senda del éxito cuando las circunstancias han cambiado y los resultados no son tan brillantes como solían. En realidad no hay trucos. Escuché a Antonio Cancelo decir que “la primera obligación de un directivo ante una crisis es encontrar un resquicio que permita vislumbrar una salida”. Previamente, lo recuerdo bien, habría en él una suerte de decisión empedernida de hacer frente a todo para invertir la situación… “a él nadie le para, con él no van a poder los elementos”.

 

Parece evidente que la ACTITUD con que afrontamos las situaciones de crisis es tan importante, si no más, que cuanto sepamos sobre nuestro trabajo.

 

En esta línea y resumiendo mucho, tengo por seguro que no hacer nada y esperar que los problemas se resuelvan solos, sin poner nada de nuestra parte, no es la manera. Como tampoco lo es echar la culpa a los demás o repartirla (conste que no digo que, en algún caso, no haya un cierto porcentaje de culpa en los otros; digo que, aún siendo así, es del todo inútil focalizarse en repartir acusaciones en lugar de afrontar con seriedad las dificultades). Es también un error querer resolver las crisis en solitario, ya sea por desconfianza en tus colaboradores o por puro egocentrismo; en momentos de dificultad confía en tu equipo, reduce la tensión y movilízalo hacia el aporte de soluciones. Si has definido con exactitud el problema al que te enfrentas, si has concretado tus prioridades, reúne a tu equipo y trabaja en las distintas opciones posibles para darle la vuelta a una situación de crisis. Diseñad un plan de acción y ejecutadlo, sin demora, con todas vuestras fuerzas, con determinación,  con paciencia.

 

Sin intención de presumir, podría desarrollar mucho más cada una de las fases que, ligeramente, he ido mencionando para salir de una situación de crisis en el trabajo. En esencia, son fases que tienen su paralelo en nuestra vida personal, etapas que podríamos replicar ante problemas personales o circunstancias de dificultad que la vida nos pudiera plantear. No lo haré, no puedo.

 

La mirada de aquel hombre me dejó abatido. Vi, en sus ojos, la derrota.

 

Pensé en decirle que la actitud era lo importante, que con determinación se sale… pero sólo pude darle una limosna.

 

Y es que, a veces, la vida es tan cruel con los hombres que ni con la actitud nos basta.

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