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Andrés Miguel

¡Con la corrupción vivíamos mejor!

 

Vd. pensará que he perdido la chaveta o que me defiendo así porque soy un mangante. No descarto lo primero, pero no le admito lo segundo; que yo sepa, esa acusación no se ha demostrado aún.

Pero es que hay cosas que me duelen, en serio, veo cosas que me ponen los pelos como escarpias… y todo por esta manía persecutoria que nos ha entrao con lo de los corruptos, el dinero, los viajes, las tarjetas, que si yo soy muuu honrao… que si tú eres un canalla… que m´has engañao con las preferentes… en fin, que no hacemos otra cosa que protestar. Nos estamos poniendo tan tiquismiquis con lo del dinero público que un día nos va a pesar, anda que nos va a pesar…

 

¿Qué no? ¡Toma un ejemplo!

 

El caso es que un vecino de Medina del Campo tuvo que hacer unos papeles en el Catastro el otro día. Hasta allí se fue el hombre, tan tranquilo, paseando, desconocedor de la que se le venía encima.

 

Después de esperar 50 minutos… porque uno de Podemos, apelando al derecho consuetudinario, quería registrar a su nombre el hueco que ocupaba con la tienda de campaña enfrente del Ayuntamiento, que la tenía allí anclada desde el 15-M, sin pagar la tasa, el jeta… le atendió Antonio Gómez Fraile (pa´los de Medina, Antonio el del Catastro).

 

Por desgracia, como luego se comprobaría, los papeles se correspondían con un expediente que estaba colocado en el nivel más alto de una estantería.

 

Antonio, que a esas horas ya se había tomado 6 cafés y dos pinchos de tortilla, se subió al primer estante y se empinó hacia arriba intentando sacar el expediente de su sitio. El sobrepeso, duramente ganado tras años y años de café y rica tortilla en “El Continental”, le jugó una mala pasada

 

¡¡¡¡Puuummm!!!! Toda la estantería a tomar por saco. Seis metros cuadrados de estantería se le cayeron encima al pobre, que quedó sepultado por no menos de 1.600 kilos de libros gordos como Falete y polvo como para parar el Ave Madrid-Sevilla.

 

Vaya panorama… Antonio venga a gritar... los vecinos desconcertados, sus compañeros de trabajo… en el bar… uno que allí había, que jugó en la Medinense, dando la puntilla: “eso tiene muu mala pinta, fractura abierta de fémur y hematoma muu grande en el culo, donde rasca la etiqueta… hay que operar de urgencia en la Clínica del doctor Guillén y se estiman 6 meses de recuperación. Se pierde la final de la Champions y no creo que llegue a la Eurocopa”... un desbarajuste…

 

Pues en esto que hace ademán un vecino de levantar la estantería para socorrer a Antonio y dice el de Podemos: “quietos, que no se mueva nadie, esto es mobiliario urbano municipal y hay que convocar la Comisión de Mobiliario, con la presencia del interventor municipal y del jefe de mantenimiento... no vaya a haber aquí tráfico de influencias”.

 

Dos horas y media pa´convocar la Comisión y que hubiera quórum… El interventor estaba en el cuarto de hora de café y no cogía el móvil. El jefe de mantenimiento, que estaba de mierda hasta arriba, no quería ir…  en serio, le pillaba mal porque estaba metido en una alcantarilla peleando con un atranque en el Camino de Valdebaino y tuvo que terminar corriendo, ir a casa a cambiarse, parar un momento a comer unos torreznos en el “Bar el Castillo”, comprar el pan, recoger a los niños del cole y luego no encontraba, el jodío, plaza de aparcamiento pese a que han llenado Medina de zona restringida (¡¡39 calles!!). Los concejales, como no tienen exclusiva, pues que no podían salir del trabajo. En fin, un jaleo.

 

El caso es que cuando vieron aquel estarivel, con toda la estantería por el suelo, los libros y carpetas desparramados, Antonio gritando en arameo, no por lo del fémur, que también, sino porque un rumano le había levantao el móvil en un descuido, y el de Podemos lanzando consignas, decidieron que eso no era cosa de la Comisión, sino que había que convocar al Pleno del Ayuntamiento, sacar la obra a subasta, publicarlo en el Boletín Oficial de la Comarca de Medina y esperar a recibir, por lo menos, 3 ofertas en sobre cerrado y sin marcas en las esquinas, no les fueran a acusar de corruptelas.

 

Total, que tardaron 3 meses en levantar la estantería… como sería que, cuando le rescataron, al pobre Antonio se le había soldao el fémur sólo, aunque en vez de un fémur más parece una equis.  Ahora, cuando va por Medina, como se pare a mirar un escaparate enseguida le dan limosna. Tres meses estuvo el tío con la estantería encima, alimentándose con una pajita y tramitando los expedientes que le pillaban a mano (a la mano que tenía libre, porque tenía otra pillada con los 7 volúmenes de la “Historia catastral de Medina del Campo entre los reinados de Isabel de Castilla y Teresa López”), porque nadie le dio la baja ya que el tema estaba sub iúdice y todos se temían que les trincase la jueza Alaya por prevaricación con alevosía.

 

En serio, ¿te parece normal? ¿Te parece justo? ¡Es que, ni de coña, vivimos ahora mejor que antes! ¡Antes, cuando la corrupción, se llamaba al cuñao del concejal, que iba en 10 minutos,  levantaba la estantería, la cambiaba por una del Ikea de 30€, facturaba 7.500€ y punto…!¡Todo arreglao!

 

¿Era caro y eso? ¡Joer, igual sí, pero coño... por lo menos el pobre Antonio habría salvado la pierna!

 

Nos estamos volviendo unos inhumanos… total, por unos eurillos… ¡Madre mía como acierten, por una vez, las encuestas!

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