Silueta maria enrique original

Sin mordazas

María García y Enrique De Santiago
El blog en formato de dúo dialéctico de María García y Enrique de Santiago

Lágrimas en los ojos

1º Enrique

Creo que hoy no habrá discrepancia entre tú y yo pues, como si fuera una película de terror o un mal despertar, te paras un momento, revisas la actualidad y observas  que, por un lado corrupción, por otro violencia, por el de más allá basura, por el de más acá mentiras, sexo y cintas de video y, finalmente, lo más cruel, unos terroristas islámicos cortando cabezas a los cristianos, otros desnudándose en las capillas, unos clamando por la república islámica mundial, otros por la república socialista, otros robando a dos manos envolviéndose en una bandera, en la diestra o en la siniestra, para, en medio, los de siempre, los ciudadanos manipulados por unos y otros,  muriendo niños, pasando hambre, ahogándose en el océano; mientras Europa, España, Salamanca, tú y yo, apartando el problema de los que huyen de la quema, sufriendo el abandono internacional y social.

 

 

1º María

Claro que en estos temas no hay discrepancias. La actualidad nos trae noticias terribles llenas de violencia, injusticia, hambre, miedo, muerte, incertidumbre....

Conductas perversas, no sólo en lo económico o en lo político, sino en violencia de género, abuso sexual a menores, comercio ilegal de personas, trata de blancas.... Países golpeados por guerras, personas que deambulan por nuestras fronteras exhaustas, hambrientas y asustadas esperando la benevolencia y acogimiento de una Europa solidaria que, desgraciadamente, se ha deshumanizado levantando fronteras cada vez más altas. Una Europa incapaz de avanzar en derechos humanos y que pone de manifiesto el fracaso de esa Europa social de la que tanto hemos alardeado.

Pero lo peor es que muchas personas no tienen conciencia del horror, piensan que todas estas desgracias son inevitables y que nos debemos resignar. Me niego a aceptar esta cruel realidad, aunque en muchas ocasiones, me sienta impotente ante tanta desgracia,

 

2º Enrique

Que debemos controlar la inmigración, las oleadas de refugiados, los que huyen de esa quema, pues entre ellos se esconden y ocultan grandes mafias, oscuras intenciones, incluso terroristas asesinos descerebrados, por supuesto; pero, la humildad, la caridad y el respeto a la dignidad humana nos obliga a que eso debe de hacerse anteponiendo la vida de los que lo pasan mal, ayudando al que sufre. Garantías todas, cuidado y protección al máximo, pero desplazar el problema a los Turcos, amén de un error, es la generación de más problemas y una indignidad. No, no nos empeñemos, no es una cuestión de izquierda o derecha, progresía o conservadurismo, es un problema de coherencia, solvencia, seriedad y corazón

 

2º Maria

Estarás conmigo Enrique, como experto en derecho, que se están vulnerando leyes, tratados internacionales, derechos humanos y el derecho de asilo. Resulta indignante pagar millones de euros a otros países para que nos hagan el trabajo sucio limpiando nuestras fronteras. Este cinismo hipócrita contrasta con el gran trabajo que están desarrollando las organizaciones humanitarias y voluntarios que, desinteresadamente, están soportando una parte muy importante de la carga asistencial y emocional para aliviar el sufrimiento humano.

Discrepo contigo respecto al concepto de caridad, creo más en la solidaridad. La caridad la entiendo como un sentimiento religioso o acción caritativa del momento, sobre todo, para tranquilizar conciencias o sentirse libre de culpa. Sin embargo, la solidaridad es un compromiso colectivo que nace de la justicia social  y de la igualdad, es ponerse en el lugar del otro intentando dar soluciones a los problemas, no se trata de limosnas, sino de proporcionar herramientas para que las personas luchen con dignidad

 

3º Enrique

Resultará sorprendente que en una semana vital para el futuro político de este país, nos perdamos en la dignidad de las personas, en la caridad con el que lo pasa mal, pero llevamos mucho tiempo clamando por la regeneración, es decir por hacer las cosas de otra manera, de otro modo, con otro estilo más ético, más sólido, más serio y lo que se acaba haciendo es cambiar una cara por otra. No quiero cambiar un bobo solemne por un tonto inútil. Quiero poner personas coherentes, sinceras, congruentes, trabajadoras y éticas que busquen la solución de los problemas y no la generación de otros más graves y, en el caso de los asilados, ni hacemos política, ni tenemos corazón, ni respetamos a los demás, ni nos respetamos a nosotros mismos en una actuación farisaica en la que ojos que no ven,  corazón que no siente.

 

3º María

Es cierto que nos espera una semana decisiva para saber si, de una vez por todas, se ponen de acuerdo los partidos políticos para conformar un nuevo Gobierno. Aprendí y practiqué la cultura del diálogo y la negociación, y confío, a lo mejor por ingenuidad, que al final, en el último momento, se puede llegar a un acuerdo. Entiendo que la búsqueda de diálogo y consenso es un elemento esencial de equilibrio político para poder gobernar, que no deben obviar; pero, como también soy consciente de las dificultades, debemos desdramatizar y estar preparados para un nuevo proceso electoral, abordándolo  con responsabilidad y acudiendo a votar.

Estoy de acuerdo, Enrique, que debemos elegir personas trabajadoras, coherentes y éticas y castigar contundentemente la corrupción. No podemos aceptar que “el fin justifique los medios” ni ser cómplices, con nuestro silencio, de la corrupción. Pero, a pesar de la percepción generalizada de que todos los políticos son iguales y que todo lo que se mueve es corrupción, sigo pensando que muchos políticos trabajan con responsabilidad y honestidad, y no estaría mal que los medios de comunicación dieran, de vez en cuando, visibilidad a estas personas.

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