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Paula Martín
Blog de Paula Martín

Johan Cruyff, la persona

Hace unos días descubrí a Cruyff. No me malinterpreten, evidentemente que sé quién es, lo que ha hecho y, sobre todo, lo que supuso para el fútbol mundial.

Pero me refiero fuera de esos aspectos.Vi el ‘Viajando con Chester’ que hizo y me sorprendió. Siendo sinceros, siempre me había parecido un tipo prepotente, para qué mentir, y a pesar de que sé todo lo que supuso para el Barça especialmente y para el fútbol en general, no le soportaba. Pero ese día le entendí mucho más. Comprendí muchas de sus palabras -y miren que eso ya es complicado…- y, sobre todo, muchas de sus actuaciones. Digamos que, ese día, ‘conocí’ a Johan Cruyff.

 

Mi padre me ha hablado de él desde que tengo uso de razón. Relata con una pasión difícil de describir lo que este señor -al que tuvo la suerte de ver jugar en directo- hacía sobre el césped. Dice que él nunca ha visto nada igual. Le encanta Messi, también Ronaldinho, Romario y otros, pero dice que como ese ‘bendito holandés no hay nadie…

 

Pese a que, como ya he dicho, nunca fue santo de mi devoción, siempre me gustó que le plantara cara a personajes como Núñez -miren que el tiempo pone a cada uno en su sitio, eh…-. Que dejara claro que el que manda en el vestuario es el entrenador. Que denunciara lo que la junta directiva hacía.

 

Tuvo que llegar Joan Laporta para darle el sitio que merece en el Barça una vez dejada la tarea de entrenador: presidente de honor. Personas como él, o Laureano Ruiz, que han supuesto tantísimo para ese sistema de juego tan particular y para la ‘marca Barça’ se merecen muchos más reconocimientos de los que gozaban y gozan. Cruyff nunca dejó de ser culé, pero fue Laporta el que le reconcilió con el club que había llevado a lo más alto.

 

Pero luego apareció Sandro Rosell. Y en su empeño de deshacer todo lo que su antecesor -Laporta- trazó, quitó del mapa culé al ex entrenador. Otra vez. Nuevo conflicto entre el holandés y el club catalán, perdón, entre los presidentes ineptos que no se dan cuenta de que emblemas de la historia del equipo han de tener siempre su hueco y reconocimiento y Cruyff.  Johan dijo en el Chester que nunca dejará de ser culé, pero que es difícil la reconciliación. Normal.

 

Pero dijo muchas cosas, como esta otra: “yo era el jefe del vestuario. Y en el vestuario se sabe todo. También lo que gana cada uno. El número 10 no puede ganar más que el número uno. Soy un hombre que más o menos sé lo que vale cada uno, así que yo domino el tema del dinero en el vestuario. Siempre, toda la vida lo he hecho así. Con Pep Guardiola dije que debía cobrara más, tenía un contrato de cuatro años. No quisieron. Les dije ‘vale, que cobre durante dos temporadas lo que decís vosotros y si vale más, queda libre y se va. Stoichkov venía de Europa del Este. La gente de ahí era pobre, no sabía de dinero. Le dije qué tenía que pedir y que si tenía problemas dijera que lo había dicho yo”.

 

Y no le falta razón. Miren los numerosos problemas que causa la economía en los vestuarios. Yo también pienso como él. Y seguro que si preguntásemos a muchos jugadores, también. Al final, el fútbol es un deporte colectivo y juegan once, y si uno se empeña en ser el ‘rey y tratar al resto como simples peones, el bloque no funciona. A las pruebas me remito. Miren el club catalán ahora…

 

También dejó una gran perla para aquellos que creen que la posesión es una soberana tontería: “el mejor será siempre el que domine el balón, porque solo hay uno en el campo. Si lo tengo yo, no lo tienes tú, y mientras lo tengo yo, decido lo que está pasando. Estoy bastante orgulloso porque ahora veo que muchos de aquellos jugadores del Dream Team son entrenadores y repiten el proceso”.

 

Es cierto que el fútbol consiste en marcar goles, pero si no tienes el balón es imposible hacerlo. Evidentemente, hay que buscar un término medio… Hay que tener la pelota y buscar la portería contraria.

 

Gracias, Risto Mejide. Ahora admiro a la leyenda, al mito, pero también a la persona.

 

Y gracias, Cruyff, por lo que has aportado al fútbol.

 

“Todos los entrenadores hablan sobre movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde”. Johan Cruyff

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