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Salamanca en blanco y negro

Paula Martín
Blog de Paula Martín

Desde la portería con amor

Creo que a menudo nos olvidamos de la posición más difícil -al menos ésa es mi opinión- para defender: la portería. El meta se juega los aplausos o los silbidos en cuestión de segundos. La atención, el talento y el carácter son la base de esta posición. Si repasamos a algunos de los porteros actuales, cumplen y con creces esas tres características; un ejemplo claro es Víctor Valdés, el meta del Fútbol Club Barcelona. En varias ocasiones, el catalán ha reconocido que la soledad del portero es absoluta. Los goles los celebras tú solo y es el caso del catalán.
No nos damos cuenta, pero valoramos poco el trabajo de los guardametas; y si lo hacemos, no lo destacamos siempre como deberíamos. Va en función del nombre, como ya hemos podido comprobar más de una vez.

Es frecuente que el portero está realizando un partido brillante, detiene varias ocasiones claras de los rivales y si en una acción se equivoca, todo lo anterior se olvida. Parece que solo existe margen de error para los diez jugadores restantes y eso es verdaderamente injusto. Además, yo creo que más de la mitad de los errores de un portero, derivan de anteriores equívocos de sus compañeros. El portero se la juega más que ninguno; está a expensas de los errores que pueden cometer su centro del campo y su zaga. La injusticia y el poco valor que damos a su trabajo ensombrece la portería que defienden y no nos percatamos.

Para un portero -más que para el resto- estar bien psicológicamente es primordial; es igual e incluso más importante, que tener un estado de forma física adecuado; y todo eso se consigue a base de valoración, apoyo, seguridad y autocrítica. La última parte la cumplen ellos solos, sin problema, pero las anteriores dependen de su afición y de la prensa. Un portero necesita saber que confían en él, porque en momentos difíciles, en los que se juega algo más que un partido, es eso lo que le ayuda a superarse.

El portero es el 'pilar' yo diría que más importante, o al menos, imprescindible en un equipo. No hace falta que inicialmente sea el mejor de todos, porque mejorará con el tiempo, seguro. Todos los factores anteriores, más los minutos disputados, crearán en él una gran seguridad; una, que sólo puede ser arrebatada si se empieza a dudar de él.

Vamos a otorgarles el voto de confianza que suplican, porque ellos lo devolverán con magníficas e importantes paradas y por supuesto, con incontables sonrisas de agradecimiento. Entonces, la soledad del meta quedará en segundo plano, catalogada como una anécdota que se vive durante noventa minutos de forma semanal; pero el guardameta, recordará que tras él, distribuidos por las butacas del estadio, están muchísimas personas celebrando junto a él sus paradas o los goles de su equipo. Entonces, portero y afición será una misma persona, algo que seguro se convertirá en un factor positivo para el equipo con total seguridad.

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