Rondando original

¿Rodando?

Borja Campillo

España convulsa. Vaya si lo está

 

Las cosas que estamos viendo estos días en España, hace muchos años que no se veían, al menos de manera tan descarada.

Resulta que llegan personas desde todas partes del país para manifestarse pacíficamente y esto, tan bien organizado y de manera tan masiva no se había visto antes, eso es cierto.

Hay dos cosas que hacen descarrilar a un montón de gente con peso.

La primera es el miedo que antes no tenían y ahora tienen porque son muchas las personas que se juntan para aclamar en alto y públicamente que las cosas están mal y no se hacen de manera correcta.

La segunda es el descontrol. Cuando quien cree tener el control se da cuenta que se le va de las manos, manda a quien tiene que cumplir para hacer el trabajo sucio. Como se dice por mi tierra, esto es el que tira la piedra y esconde la mano.

Estos días hay tristeza y desolación€Ś desamparo porque papá estado nos da coces.

Públicamente muchos se han atrevido a nombrar los movimientos como €œrevueltas estudiantiles€ cuando en las calles hay gente de todas edades, clases sociales y con trabajos diversos, amén de muchos que desafortunadamente están en el paro.

Los unos, con más €œcategoría€, se cuelgan galones de ignorancia comparándolo con el 23F.

Otros con más €œclase que política€ se creen con el derecho de insultar a un juez.

Y entonces, a partir de ahí nos olvidamos de lo que ha ocurrido estos días, de la masa de gente que llora por ser aplastados una y otra vez y nos dedicamos en las altas esferas, lejos de la banalidad el pueblo, a insultarnos unos a otros, que es más fácil y mas interesante pero sobre todo más lucrativo ÂżNo?

He conocido a un par de personas que no tienen pelos en la lengua. Hace ya como 2 años empezaron a rodar y rodar, a contar con la ayuda de cientos de personas que les enviaban sus videos sobre las manifestaciones, sobre actuaciones políticas y sobre como se trata a la gente en la calle.

La cosa se les fue de las manos. Empezaron en el movimiento de Wall Street y pronto se dieron cuenta que aquello solo era la punta del iceberg.

Están preparando un documental muy importante y que ahora que estoy reflexionando un poco sobre lo que está ocurriendo estos días, es pura historia.

Un poco lo que decía Unamuno con la intrahistoria. Un cambio muy positivo que algunos €œhéroes€ de estos tiempos se atreven a reportar.

Se le ha dado un palo muy grande a las artes en este país. Un palo que muy lejos de mejorar la economía, desmejora su imagen y deja en la calle a muchas familias.

Por eso mi mas sentido apoyo a todos aquellos que tienen el valor de salir a la calle a demostrar no estamos dispuestos a que se nos vapulee. A todos aquellos policías que han cumplido con su deber cívicamente y no salvajemente. A los reporteros, operadores de cámara y periodistas que has sido apaleados en las calles, pero sobre todo a las familias que sufriendo el dolor de lo que está ocurriendo no se rinden.

En la línea de lo que estoy hablando esta semana :

€œLa Coorporación€ (TheCoorporation) un documental que cuando lo vi hace ya años, me tocó. Las cosas no están mal desde hace 5 años, las cosas están mal profundamente.

Es un documental que ha ganado muchos premios pero que lo importante es que te obliga a quitarte la venda con la que venimos impuesta. Tan increíble como tristemente cierto.

Michael More, conocido por su irrefrenable lengua puntiaguda y por mostrar al mundo una serie de €œcatastróficas y ciertas desgracias€ tiene en su haber muchos documentales. Este señor, que los tiene bien puestos, le ha metido tanta caña a la clase política de Estados Unidos que no esta bien considerado por la mayoría de los políticos de ese país€Ś porque bueno€Ś él se limita a decir verdades como panes€Ś y eso hace mucho daño. Sin reírse de ellos, de manera directa y sin mano izquierda. Las verdades que muchos conocen y que no tienen el valor de decir. Las vergĂźenzas ocultas detrás de un€œtelón de humo€.€œCapitalismo, una Historia de Amor€.

Antes de despedirme me gustaría citar unas palabras, que no son mías, pero con las que comparto, una parte de mi corazón.

Escribe Forges:

"Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir , para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, porque son de los nuestros.

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.

- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

- Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad, y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.€

Sin más pero sin menos y citando a Forges, se despide un servidor hasta la semana que viene.

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