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"Rockin' Roca"

Iván Velayos
El Buzo en el Purple (Festival Internacional Purple Weekend 2012)

Esta Mañana He Vuelto Al Barrio

Burning portada detail

 

 La pasada 1ª edición del Festival “Poetas Del Rock” celebrado en Ávila ha suscitado numerosas voces enfrentadas sobre la actividad realizada, su gestión, desarrollo y las diferentes aristas vivas por pulir que han generado una evidente laceración en el ánimo, ya castigado de por sí, de esa parte de la población que se siente implicada ó receptora de esta clase de iniciativas culturales, que prácticamente por definición, deberían preocupar al cómputo total de la sociedad local por incidir directamente en la vida de las personas que formamos la ciudad.

 

Los tugurios llenos,

los sanatorios llenos,

los cementerios

cotolengos.

Llenos, llenos,

llenos, llenos

todos llenos

Y yo... yo no...

  

Este extracto de la canción del grupo “Los Enemigos” titulada “Esta Mañana He Vuelto Al Barrio”, está basado en un poema de “Charles Bukowski” titulado “A solas con todo el mundo” (Alone With Everybody) y como ésta, podría haber escogido el “Razas de Caín” también de los Enemigos y basado en el poema de Baudelaire “Abel y Caín” o el “Dice La Gente” de Kiko Veneno, “Los Managers” de Pata Negra o “la Biblia en Verso” si quisiera para contextualizar y dar forma a lo que voy a escribir que por lo genérico y universal del tema, encuentra espejo en el que mirarse en un buen número de obras culturales de la historia de la humanidad, no solo en la poesía o la música. 

 

 

Lo primero y ante todo que tengas claro, tú que me lees, que este blog, reseña, o como quieras llamarlo, es una opinión personal e intransferible con la que podrás estar de acuerdo o no, pero el carácter de la misma es cooperativo y no competitivo, por lo que no voy a entrar a faltar ni a nada ni nadie más allá de los hechos acontecidos, que por propia definición de lo que es una noticia en periodismo, son o deberían ser el cuerpo y material del que se compone una información y por lo que me voy a dar el gusto de pasarme por “el Arco Del Triunfo” (hablando pronto y mal) de no contestar a la tropelía de insultos y descalificaciones que de seguro y como viene siendo costumbre, suelen adornar cualquier artículo con una cantidad de ponzoña que habla de la ciudad por si sola, que alimentan eso que en Madrid se dice de “Ávila huele a cura desde el Escorial” y son el reflejo de una población que solo levanta la voz para ponerse la zancadilla a si misma, eso si, siempre pertrechada desde la cobardía del anonimato que la red, el corrillo del cotilleo o los mentideros locales proporcionan. Y esta es mi primera aportación “cooperativa” a la causa.

 

El movimiento se demuestra andando y en esto de lo “cultural”, de los festivales de música ya ni hablamos, Ávila se ha sumergido en un constante volver a empezar desde cero que ni “el día de la marmota”, señora; si bien es cierto que desde los medios “oficialistas” se cumple a sabiendas, a “rajatabla”, como un mantra, la labor de “palmero” de todo lo que se realiza desde los poderes “fácticos”, “las fuerzas vivas” y se esconde la cabeza cual avestruz haciendo comulgar con piedras de molino de tamaño industrial, a una población que por pura inercia del adocenamiento encuentra normal cosas que solo suceden aquí y que terminamos disculpando con el consabido “para ser Ávila no está mal”, “que le vas a pedir a Ávila”, “demasiado han hecho, que estamos en Ávila”. De repente “Ávila” es el árbol que no deja ver el bosque del refrán.

 

 

No es normal que sobrepasada la mitad de la segunda década del siglo, cuando llevamos ocho años bajo el yugo de la “productividad”, la “eficiencia” y el despido libre porque “has vivido por encima de tus posibilidades”, haya que reírle la gracia a los gestores públicos por una iniciativa que tendría que ser la norma y no un privilegio, que apesta a mediocridad desde la tipografía del diseño del cartel al lavado de imagen que se pretendía, que a todas luces llega con veinte años de retraso y si no me creen, echen un vistazo a la programación de festivales y actividades culturales del entorno inmediato y verán que Ávila es la excepción de la regla. A mí me dan ganas de echarme a llorar y no es broma.

 

Veinte años. Más o menos creo que es el tiempo que ha pasado desde la primera vez que trajimos a tocar a Los Enemigos desde el Consejo Local De La Juventud, extinto desde tiempo inmemorial, la única vez que habían tocado en Ávila hasta el pasado sábado los compositores de “Sanchidrián”, que según reza la leyenda, dedicaron Josele Santiago y secuaces al pueblo abulense que tuvo la genial ocurrencia de sacudir una paliza a los “Burning” por detenerse allí a la vuelta de un concierto. Veinte años o alguno más deben haber pasado de la primera vez que vimos a los Enemigos en Cuellar tres coches llenos de chavalines que nos desplazamos desde Ávila atravesando, por desconocimiento, caminos de cabras embarrados e incluso un río para ver un concierto horrible que tardó siglos en empezar; Jesús Gutierrez “Tranki”, Raúl Valrriveras “Cliff”, Luis Alberto “Cantares”, Santi Erce “Tipo”, Raúl Rodríguez “Jimi”, los hermanos Campos Iván y Javi, “Angelillo”, Julián “Hippy”, “Michel” Schmitt, Javi Aroca y los tristemente fallecidos Gustavo Aroca “Poto” y Javí Galán “Trolas”; descansen en paz. Posiblemente que me deje a alguien de los que hicimos aquella excursión o que esté cambiando las caras de los que fuimos, yo también voy cumpliendo años y aquello va quedando lejano.

 

 

No me vas a decir a mí la ilusión que hace el que vengan a tu pueblo bandas y solistas que son héroes personales desde prácticamente la infancia como Kiko Veneno, Burning o los Enemigos. Pues no; yo he estado en el festival porque me falló la acreditación para las “Cheerleaders Asesinas” y “Nashville Pussy” en el Gruta 77, se me escapó por no estar suficientemente atento el concierto que dieron “The Shrine” en El Sol y el “Resurrection Fest” de Viveiro con los “Maiden” a la cabeza me daba pereza y se me hacía cuesta arriba. Menos Burning, que era consciente de que están en plena forma, a pesar de quedar solo Johnny Cifuentes de la formación original, lo demás me resultaba completamente prescindible o por haberlo visto docenas de veces, por saber que no es el mejor momento de su carrera o porque directamente no me gusta.

 

Si a ti te resulta un cartel diseñado para “paletos” o concebido desde el “cuñadismo provinciano”, imagínate a mí que huyo como de la peste de cualquier cosa que roce el Mainstream, estoy sumergido en el Underground casi como si fuera una religión, y alimento y renuevo mis listas de reproducción a diario. ¿Pero me estás diciendo que pretendes programar en Ávila a Sonic Youth, Graveyard o a los Dwarves? Vamos a aterrizar, chavalote.

 

Si algo me ha parecido acertado de todo este asunto ha sido precisamente la selección del cartel, aunque a mí no me gustara y es muy fácil de comprender; tienes que ir generando un nicho de mercado, una demanda, casi una tradición dentro del público potencial y receptivo a este tipo de propuestas para poder ir avanzando, asentarte y poderte especializar, darle un enfoque más preciso y vanguardista con el que se consigue abaratar costes por no necesitar nombres de relumbrón y tronío, sino el haber afianzado clientela con los años por el buen criterio de selección y la posibilidad de ofrecer descubrimientos notables a ese madrileño que está como loco por salir del foro el fin de semana y pasar un buen rato en algún sitio, no muy lejano, que no haga tanto calor.

 

 

Sin ir más lejos, el festival de Country de Riaza era este mismo fin de semana y el de blues de Bejar el próximo, XVII edición nada menos. No estoy hablando ni de Benicasim ni del Viña Rock ni de nada que se le asemeje, son cosas muy familiares y cercanas bien hechas y asentadas en el tiempo, que transmiten cariño y dedicación en cada detalle y son citas fijas por derecho propio con las que la gente cuenta cada año.

 

La tara más notable que tenía el cartel del festival era no haber incluido ninguna banda de Punk en el mismo, con la tradición y demanda que existe en la ciudad, pero bueno, ya les digo que yo me doy con un canto en los dientes en este sentido.

 

El “cuñadismo”, tan en boga a día de hoy, iba más allá del propio cartel siendo especialmente pronunciado en el público autóctono; miraditas, cuchicheos, corrillos, miradas acusatorias, cuando ya no provocaciones entre la gente de forma directa; vi caerle un mini de cerveza lleno a una chica en las primeras filas que había sido arrojado desde atrás... y lo de las “cuñadísimas” es que merece una nota al margen; desde tirones del brazo a copas vertidas encima, a no dejarte mover porque EXIJEN toda tu atención, aquella que te dijo que no hace mil años obsesionada con rebozarte a su novio número 48, la que posa como si se fuera a partir por la mitad de un momento a otro, la que no para de buscar miradas, la que no para de mirarte para que la veas bien, la que no te saluda, la que no comprende que tienes otras cosas que hacer y gente que ver como para estar todo el rato con ella, la borracha que se cabrea porque no la metes mano después de bailar una canción con ella y el colmo fue la cuñada de la cuñada de la cuñada ofendida desde el año 98, por algo que es incapaz de asumir que lió ella, mentándome a mi padre que en paz descanse. Amén. Yo solo quería ver un concierto digno y tirar unas fotos, ¿Por qué en este sitio todo tiene que ser siempre tan complicado?

 

 

Reina, desde hace cerca de 15 años yo voy y vengo de forma intermitente con la misma persona en Madrid, que nos entendemos, comprendemos, nos lamemos las heridas y lo último que de ti recuerdo es que fuiste tú la que no quiso. Yo no tengo la culpa de lo que a ti te pase por la cabeza o las necesidades que tu sola te montes.

 

Sucedía con este plantel puesto, que la gente que estaba viendo los conciertos, entregada y disfrutándolo en las primeras filas, era toda o prácticamente de fuera de la ciudad, gente acostumbrada a ver conciertos habitualmente y que lo último que tiene en la cabeza son las miserias del patio de vecinas. Estuve incluso con unos chavales que me conocían de verme por Madrid en los conciertos tirando fotos y que habían visto hacía justo una semana, gratis, con un sonido en condiciones, una actuación de dos horas y media de los Enemigos en Hortaleza.

 

Porque no le busquen mayor responsable a lo que deslució el concierto que los propios artistas y me duele en el alma decir esto; los Enemigos estuvieron flojos, pero que muy flojos y de repertorio escaso, los Secretos y Elefantes más que correctos, que aún siendo escuetos, dieron conciertos al nivel que se espera y es normal exigir a un grupo que está haciendo festivales, así como Chambao, grupos todos ellos que no soporto, pero a los que hay que dar lo que se ganaron y fue la profesionalidad y respeto al público que había ido a verlos, para acabar con el despropósito y mal sabor de boca que dejaron tanto Kiko Veneno como el Canijo de Jerez y pueden darme mil excusas de equipo, técnicos de sonido, de luces, de back line, de instrumentos, razones políticas de que no tocan en localidades que gobierne el PP, del santo sepulcro y el sursum corda que en el cambio de escenario entre Chambao y Kiko Veneno sucedió algo que quizás algún día sepamos o que ya corra entre cotilleos y mentideros locales, y que hizo que estuvieran de mala hostia cuando salieron a escena; improvisaciones larguísimas, incluso fuera de tono por momentos, presentaciones de los músicos desmesuradas para cubrir tiempo, comentarios ofensivos o hacerse los ofendidos por la insistencia del público... lo del Canijo De Jerez rozó lo insultante con la pantomima de caerse al suelo y escenificar su salida del escenario tirando al aire incluso el vaso de cristal en el que llevaba la bebida.

 

 

Pero pasó y con todo lo que pasó, yo me lo pasé de p*t*m*dr* y creo que todos los que allí estuvimos, en una medida u otra también. Pensar en el pasado produce depresión y hacerlo en el futuro ansiedad, hay que estar en el presente y el presente es que se debería estar trabajando ya en la edición del año que viene, en una serie de actuaciones durante todo el calendario y no en la pijadita anecdótica veraniega; una programación periódica con la que generar público y atención sobre la ciudad como sitio con el que contar dentro de la escena estatal tanto de actuaciones como de festivales, porque la ciudad vale a estos niveles lo que vale su público y el público abulense que de forma habitual acude a lo que se hace en la ciudad, era precisamente el que no estaba; como siempre, la actividad se había hecho a espaldas suyas y sin contar con el.

 

 

Para que las cosas funcionen no se pueden improvisar tres meses antes, hay que contar con el tejido social de la ciudad, hay que estudiar los detalles, la ubicación, la posible capacitación de voluntarios para ciertas tareas, medios de comunicación, que grupos son los que podrían ser más apetecibles o rentables, equipos, promotoras, grupos extranjeros en gira esas fechas por el país... es un plan de acción global que requiere de un compromiso serio por parte de los responsables culturales y no de un brindis al sol por haber hecho la “cagadita” regalado de las sonrisas de aquellos que tengo bajo nómina para que me sonrían por haber cubierto el bulto y el expediente negándome a ver lo evidente.

 

 

Incluso con una planificación como la que les estoy describiendo, estoy seguro de que volvería a fallar no uno ni dos años, sino unos cuantos hasta que sean capaces de levantar un atraso de veinte años con respecto al país y el entorno inmediato. El desarrollo de la actividad turística de la ciudad pasa por tomarse en serio las actuaciones musicales de rock si o si, por mucho que se empeñen en lo contrario y ya están viendo ustedes solos que es algo que debería haber empezado no ayer, sino mucho tiempo atrás.

 

 

Creo que podría extenderme sobre el tema otras dos veces más de lo que llevo ya escrito y todo para venir a caer en lo mismo, en lo de siempre, en lo obvio y evidente:

 

ÁVILA, LEVANTA LA CABEZA DE ORGULLO POR LO QUE TIENES, A VER SI ERES CAPAZ DE MIRAR MÁS ALLÁ Y DARTE CUENTA DE QUE EL RESTO DEL MUNDO EXÍSTE Y TU TE HAS QUEDADO EN LA EDAD MEDIA.

 

 

Yo ya no sé cómo decirlo. Quizás sea todo una cuestión de justicia poética por lo que les sucedió a Burning en Sanchidrián; Burning que fueron con mucho lo mejor del festival, dieron una lección soberbia de maestría y profesionalidad, se dejaron querer por la gente hablando con todo el mundo, siendo los que más público de fuera de la ciudad habían metido en el recinto y la banda que denostó de forma generalizada el nativo.

 

Deja de ver el árbol y echa una mirada al bosque, hazte el favor.

  

  

  

Comentarios

Buzo 12/07/2016 10:54 #1
El Álbum de Fotos: https://flic.kr/s/aHskDYrPsy

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