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"Rockin' Roca"

Iván Velayos
El Buzo en el Purple (Festival Internacional Purple Weekend 2012)

En un conflicto personal...

Me veía en un conflicto personal, en cuanto sobre que hacer el texto para este día, por tener ya escritos y fotos atrasadas, que no pudieron salir en su día y todo un fin de semana por delante con sus correspondientes actuaciones, pero fíjate tu por donde, como las cosas se han resuelto solas, por lo menos en esta ocasión. Resultaba más atractivo ir soltando información reciente, que la que ya hubiera acumulada, con la tristeza que implica el ir dejando oculta en el baúl, cosas que ya han sucedido, sin ver ocasión de que salieran y por el paso del tiempo, ser cada vez más obsoletas en la distancia. La situación que se dio este fin de semana, me ha proporcionado la ocasión de sacar el material anterior, que tampoco es tan lejano, y una oportunidad única para hablar de los “cómos y porqués” de lo que se vive en Ávila al respecto de lo que es el entretenimiento para adultos nocturno.

 

Los sábados, por lo menos de momento, no hay nada programado, o nada me ha llegado a mí, que uno no es “omnisciente”, pero lo de los viernes se estaba presentando más que bien, todo un triunfo lo de tener que hacer “doblete” (asistir a dos actuaciones) cada viernes; parecía, por enésima vez, que nuestra bien amada capital de provincia, se estaba poniendo las pilas para atraer a ese público noctámbulo, que en otro tiempo, estuvo ahí, incluso de descubrir este tipo de noche lúdica, a un público potencial que jamás se acercó por este tipo de eventos; chavales jóvenes que pudieran cambiar los 5 “laureles” del botellón por estar calentito viendo una actuación o incluso recuperar para la ciudad, a esa población flotante de estudiantes, que ya desde hace tiempo, se regresan los fines de semana a sus pueblos y ciudades de origen, por la ausencia de una oferta de esparcimiento atractiva.

 

Lo de la oferta de entretenimiento nocturno para adultos, es una fuente importante de ingresos para cualquier ciudad, no estoy descubriendo América. En un Madrid, es el mayor de sus reclamos y una de sus industrias más potentes, que nos lo digan a los de Ávila, que no salimos en Ávila porque cobran las actuaciones pero nos gastamos 50 o 100 euros, diligentemente, en dar una vuelta por la “Capi” y nos quedamos tan a gusto. De la misma manera y desde que yo recuerdo (y más allá de lo que mi recuerdo llega, ya que es lo que cuentan los “mayores” que hacían), nos íbamos a Salamanca, Valladolid o Segovia el fin de semana, a disfrutar de un concierto, que por allí era lo habitual y verlo en Ávila, algo excepcional. Algún estreno cinematográfico, películas que se salían un poco de lo habitual, teatro... y todo lo que se te pueda ocurrir, se acompañaban de unas compras y se regresaba al “pueblín” tan a gusto, a hacer correr la semana para darnos la escapada a donde tocara el viernes o el sábado.

 

El largarse de Ávila era ya una inercia, que se completaba con ir a estudiar o a trabajar fuera, pues la situación era análoga a lo de los conciertos y quizás sí que tenga más relación una cosa con la otra, de lo que en principio pudiera parecer. La simbiosis entre la economía de la ciudad, el volumen de su población y la oferta cultural que es sostenible, está intrínseca e íntimamente relacionadas, es una cuenta cuadrada; a tanto valor adquisitivo que posea el ciudadano medio, así es el número de noches que sale a socializarse y así estarán condicionadas sus elecciones de restaurantes, bares y espectáculos; a tanto número de “individuos” con un poder adquisitivo u otro, así serán las ofertas de restaurantes, bares y espectáculos y el número de ellos que se pueda ofrecer o que puedan ser viables y de igual forma; cuanto mayor sea el número de gente que se pueda convocar, mayor número de trabajadores se necesitará y mayores posibilidades de vivir en un lugar habrá, por lo que se “retroalimenta”, como en cualquier otra industria, tanto para bien como para mal, crecer o reducirse. En toda esta “maraña” de circunstancias que puedan condicionar que programar y que no en la ciudad, hay una variable que jamás he visto tener en cuenta, que es la del turista, de hecho, no existe algo que se asemeje a una agenda cultural, o algo más que ofertar al posible visitante, que la ciudad monumental y una hostelería rancia hace ya más de 30 años. El teatro carece de programación estable, los cines, mínimos y desapareciendo, tiendas de comics o discos, forman parte de otro tiempo. Desde hace mucho ya, el modelo que se ha impuesto, por no haber otra posibilidad, es el del tropel y el empacho de una actividad en una fecha concreta y hasta el año que viene, pero en un sitio como Ávila, en el que se presume de un constante flujo turístico, por lo ya heredado, esto no se ha cuidado nada, al revés; mientras que en cualquier parte del mundo, es un aspecto vital para la buena salud del turismo, aquí se ha reducido por debajo del cero absoluto, como argucia para elevar los dividendos, cuanto menos se invierte, menos gastos y el dinero a recoger será neto, sin tener que pagar inversión previa, cuando es de cajón, que cuanto más se invierte, más se aumenta el volumen de negocio, más trabajadores se necesitan, que termina redundando en más público y con menos esfuerzo, por tener distribuidos los distintos trabajos, se saca más y se cimenta una fuente de ingresos que existe desde que el tiempo es tiempo.

 

Si a todo esto le sumamos el “estás conmigo o estás contra mi” que se respira en la ciudad, desde las instituciones hasta el más escondido de los rincones, nos topamos con las situaciones con las que convivimos, en las que el entendimiento entre las distintas partes es imposible, en las que en vez de llegar a un acuerdo en unos mínimos, se tira a dar contra cualquier iniciativa que se proponga y donde se prefiere el páramo desértico de posibilidades, antes de que una iniciativa ajena a nuestro entorno pueda dar frutos. Con este “saráo” dispuesto, nos encontramos este viernes pasado, a las 10 de la noche y con media hora de retraso encima, a 6 personas de aforo en total en la sala Kamelot, todas ellas casi por compromiso (aquí nos conocemos todos y me lo estuvieron contando), esperando en una agonía eterna, ante un desangelado escenario, en el que todo el kit de percusión se reducía a un cajón y poco más; ¿donde está la gente que ha llenado estos días de atrás la sala?, ¿será posible que por lo que se pide de entrada la gente no venga? (era el primero de los de esta tanda que se hacía cobrando), ¿y los músicos que ya han tocado y que van a tocar?, ¿no van a venir tampoco?, ¿las novias y amigos de esta gente?, ¿los compañeros de clase y del trabajo?, ¿algún familiar?, ¿existe realmente Ávila? yo ya llegué a la conclusión hace tiempo de que no.

 

Habría que averiguar también, la periodicidad con la que asisten, los que iban a subirse al escenario, a los conciertos de los demás, pero esto es una cuestión retórica, que ya te digo yo que estos tampoco van a los conciertos de nadie. Pues hala, ya está resuelto, entre todos la mataron y ella sola se murió, que dice el refrán castellano, la enésima propuesta por generar un público en Ávila que haga sostenible los conciertos, vuelve al punto de salida, al cero absoluto de no haber hecho nada nunca jamás y volver a cerrar la puerta de que alguna vez se pueda generar. Ya eran las 11 de la noche pasadas y alguna conversación de móvil que pude oír, me convencieron de que aquello se iba a alargar como el rosario de la aurora, también estaba convencido, de que lo que allí se iba a ofrecer, no iba a ser de mi agrado, uno ha visto ya demasiados conciertos, como para no hacerse una idea de que va la historia, con echar un vistazo al “back line” (los cacharros con los que se tocan).

 

Me fui corriendo al “MásMúsica”, pensando que llegaba tarde a lo que allí hubiera, convencido de que tocaba un cantautor vasco o algo así y mi sorpresa fue de explosivos y demoliciones cuando descubro, que este fin de semana, no hay nada; en la sala en la que más trayectoria y con mayor constancia, se cuida la programación, se encuentra ahora con el siguiente caso: Ávila es una plaza demasiado arriesgada como para que las bandas se decidan a venir. Pues claro, si la gente ya no va ni a los conciertos de sus primos. A ver quién es capaz ahora de entonar el “mea culpa”.

 

Gracias a esta desdicha, puedo hablaros del fin de semana del 25 y el 26 de enero.

 

Pero no os hagáis ilusiones, pues no son más que distintos eslabones de la misma cadena de acontecimientos. Empezó el viernes en lo que ya se ha convertido casi en una rutina, el concierto del Kamelot, en esta ocasión tocaron el dueto de Jazz de Carlos Velasco y Rodrigo López, “Hard Bop” de academicistas y talibanes intenciones, con mayor sentido “orgánico” y compenetración, en esta ocasión, que en las otras en las que he tenido oportunidad de verlos, manteniendo esa elitista mirada por encima del hombro, con la que se hace del Jazz más divertido, una cosa pedante y soporífera con la que se lobotomiza, en una suerte de “traje del emperador”, a un público que no sabe como escapar. Fotos casi imposibles de hacer, por la poca iluminación y a contra luz con la que estaba ambientado, tres canciones, como en los conciertos buenos y pateada por el “polingano” hasta el MásMúsica. Abrió la noche “Chema Herrero Rock Band”, porque ya se conocen la “cantinela” de este tipo de conciertos de provincias y lo que sucede cuando la práctica totalidad del público está integrada por familiares de la banda local, mejor tocar antes, que si no, cuando nos toque empezar, salen todos en estampida; set de canciones instrumentales propias, de corte “metalero” y una clara filiación hacia los virtuosos del género, con la vista puesta, claramente, sobre Joe Satriani; ejecución y puesta en escena soberbias, de acoplamiento milimétrico, como era de esperar en uno de los puntales del género en el país, que como signo representativo también del género, hace aguas en cuanto a las rítmicas y a la composición harmónica se refiere. No es que sea este estilo musical de los preferentes en mi reproductor de audio, pero había nivel más que de sobra, como para que el nutrido grupo de seguidores del Metal que la ciudad tiene, se hubiera dejado caer por allí, pero ya sabéis, no tocaban sus “primos”. Siguieron los abulenses “Fucking Pendejos”, un quiero y no puedo de indecisión entre el rock urbano y el Metal-Hip Hop de Def Con Dos, de una torpe y sonrojante puesta en escena de los que hubiera esperado bastante más, por la experiencia de los miembros y el recorrido en tiempo que la formación tiene ya, cuarentones con el rostro hundido sobre el instrumento y el arrojo tornado en vergüenza, mientras que el cantante desarrollaba un guión de “gracietas” sin pies ni cabeza. Quizás que su mayor virtud sea el tener asumido un “amateurismo” que no puede presentarse más allá de una reunión de vecinos.

 

Y el sábado yo ya tenía preparada mi escapada a Vallekas, el “Vallekas a topal”, 1º festival interactivo multidisciplinar del Valle del Kas, que resultó ser una divertidísima secuencia de actividades por la barriada vallecana para estar todo el día de “mambo”. Empezó el “festi” en el centro social de entrevias, patio adosado a la parte de atrás de la famosa parroquia del “cura rojo” (es lo que tiene el poseer conciencia colectiva de barrio), en la que bajo un sol primaveral, hizo su número de malabares y clown “Dos Perillas”, soberbio y divertidísimo espectáculo en el que se iban alternando las “guasas” del clown, con unos números de habilidad que incluían equilibrios sobre cilindros, malabares con cuchillos, mazas, pelotas, rutinas con sombreros y todo tipo de guiños con un público que integraba familias con miembros de todas las edades y clases sociales conviviendo en una armonía e integración total y que disfrutó de la paella que siguió a la actuación. Pedazo de tarde familiar y para todos los públicos bajo el sol. Continuó la tanda con la exposición de diferentes obras de “Álvarez” y “Robertez”, en una librería, donde se realizaron un par de conciertos reducidos y desenchufados de “The William Faulkners” y de “Halford Experience”, viejos conocidos y artífices de todo el mogollón del día. Y ya fue dejarse caer hasta el Hebe, donde descargarían unos apabullantes “Poco Bravo”.

 

Con el resquemor de no poder ver a “Discípulos de Dionisos”, por un problema familiar, fuimos arrollados, engullidos y regurgitados por el “Cochino Jabalí” de los “Porco Bravo”, descomunal. Si bien en principio, la gente andaba indecisa, por la ingente cantidad de alternativas que había a los Porco’s en el mismo vallekas esa noche y por la caída del cartel de los Discípulos, nadie de los que estuvimos en el concierto nos arrepentimos de ello. Cierto es que Porco Bravo son un calco de Turbonegro en castellano, pero ese calco se limita al disco; incluso el número de la “bengala anal”, que está copiado a los noruegos, como en esencia toda la propuesta, se lo apropian y transforman haciendo algo suyo y distinto. He visto a Turbonegro en multitud de ocasiones, incluso antes de la separación del ’98, y lo que hacen los Porco no se lo he visto a los Turbonegro jamás. Te atropellan, literalmente, es un continuo despliegue de derroche escénico de los de verdad, en los que el peligro es algo real. Como en otras ocasiones, os dejo que os regocijéis con las fotos, pero lo suyo es verlo de verdad, si tenéis la oportunidad, no os lo dejéis pasar, no os arrepentiréis.

 

Pasamos, prácticamente, el resto de la noche en el “Cat House”, que andaba de aniversario y tenía un fiestón enciclopédico, con un musicón como para dar el resto y tras una vuelta por el rastro, me volví a Ávila, para hacer una visita a la feria del disco, que pasaba ese mismo domingo por la ciudad y siempre es un placer ver a Manolo y al Pali, a sus discos y a los coleccionistas de la ciudad, que nos conocemos todos y que además tenemos buen rollo, no como en otros “asuntos”.

 

A ver qué sucede este fin de semana viene, ¿irá gente?, ¿no irá?, ¿irás tú? Cuando te vuelvas a quejar de esto y de aquello, acuérdate de lo que no haces y no apoyas y como puede llegar a influir a tu plaza de funcionario, que a los maestros de castilla la mancha ya los han largáo. Acércate a los conciertos, hazlo por ti.

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