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Revolución digital

Antonio Ferreras
En esta década el mundo va a cambiar más que en los doscientos años anteriores

Coches sin conductor

El nuevo proyecto de Google, después de las gafas y de los implantes cerebrales, llega ahora esta idea que, aunque vieja, será revolucionaria. ¿qué pasará con los Seat León? ¿y quién se bajará del coche para echar la gasolina?

Google lo ha vuelto a hacer. No hablo ahora del coche, sino de que, al igual que nos pasa con Belén Esteban, todo el muno esté hablando de sus ideas y sus proyectos. Desde luego que estos tíos tienen un equipo de márketing estupendo ¿alguien ha visto unas gafas de Google al vivo? porque llevamos hablando de ellas durante un año y todavía no han aparecido. En este caso, el invento se cuenta sólo. Han llenado de sensores y de microchips una serie de Toyota Prius y unos Lexus y les han puesto a conducir por los estados muy americanos de California y de Nevada. Al parecer sin darse siquiera un pequeño rozón.

 

 

Se lleva hablando mucho tiempo de esta posibilidad, pero el conducir es una tarea extremadamente complicada por la cantidad de variables que hay que controlar y de las decisiones a tomar. Pero la tecnología ha avanzado muchísimo desde las primeras pruebas que se hicieron hace ya más de 10 años en los desiertos de USA, en el que los coches no eran capaces de avanzar más de unas decenas de kilómetros sin tener un percance. El modelo actual tiene una torre de sensores en el techo, con el que recoge múltiple información de su entorno. Han caído miles de kilómetros sin que el conductor auxiliar (just in case, sólo por si acaso) tuviera que intervenir.

 

 

El coche que, se supone, van a comercializar, es más bien un Twizy o un Twingo, pequeñito. De dos plazas. Al igual que los coches eléctricos, parece que las nuevas ideas vienen de forma tímida, a cubrir segmentos donde los coches tradicionales no acaban de triunfar. Google dice que la comercialización no será a corto plazo. Incialmente, se están gsastando unos millones de dólares haciendo lobby en el estado de Nevada (el de Las Vegas), en dónde se supone que será más barato que modifiquen las leyes para permitir circular a estos vehículos sin conductor. Porque en ningún código de circulación del mundo se preveé que los coches vayan sin conductor. Tampoco sabe nadie cómo van a rellenar los partes de seguro en caso de accidente. Y no esperéis que aquí en España seamos pioneros de algo. Leyes tendremos muchas, pero en imaginación nuestros políticos no andan sobrados.

 

 

A mí me surgen muchas preguntas: ¿serán capaces de aparcar sólos? Porque sería maravilloso; o si no que se pusieran a dar vueltas hasta que me acabase la cerveza... La profesión de chófer tendría poco futuro. Los taxistan podrían teletrabajar. Compartir coche será sumamente sencillo, ya que podremos mandar el coche de vuelta a casa una vez que lleguemos al trabajo, de tal manera que eche un segundo viaje con los niños al colegio ¿y los atascos? ¿alguien se imagina algo más ridículo que un embotellamiento de coches vacíos? Y no decir nada del negocio de los carnets de conducir. Hay veces que me pregunto si esta época es para mí...

 

 

Antonio Ferreras

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