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Retratos de mujeres

Ester Bueno

¿Va a cerrar Gallardón el Observatorio contra la Violencia de Género?

El Observatorio contra la Violencia de Género cumple una labor esencial en nuestro entorno. Vela por las actuaciones que hacen las administraciones en este ámbito, informa y vigila sobre los casos de violencia, sobre las nuevas tendencias sociales ante los ataques a mujeres y centraliza la acción contra la violencia machista.

 

La nueva Ley Orgánica del Poder Judicial, promovida por el ministro Gallardón, abre sospechas y preocupación entre colectivos sociales y organizaciones de mujeres, sobre la posibilidad de que el   Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) pueda desaparecer.

 

Y es que no hay una mención expresa hacia el Observatorio en el Proyecto de Ley  y eso hace crecer las alarmas y la inquietud por lo que ocurriría si este observatorio, referente internacional por otro lado, desapareciera. Un organismo reconocido por el análisis del trabajo judicial y en la formación de jueces de violencia de género.

 

En los últimos tiempos además se ha denunciado por parte de las organizaciones feministas la reducción de un 24% de las políticas de igualdad en los Presupuestos Generales del Estado para 2013. Los juzgados están denegando cada vez más derechos de protección, ha caído diez puntos desde el 2007. Las nuevas propuestas de bajo coste que llegan a proponer que haya mediación  entre agresor y víctima o el problema de que las mujeres inmigrantes sin papeles tienen obstaculizado el acudir a un centro de salud donde sí se detectaban agresiones, como también la subida de tasas judiciales, legan un futuro de vuelta al pasado. De vuelta al miedo y a lo oculto.

 

Una tendencia extremadamente preocupante detectada y analizada precisamente por el Observatorio contra la Violencia de Género, es el bulo social, que se está convirtiendo en costumbre, de extender que la mayoría de las denuncias por violencia de género son falsas. Que las mujeres lo hacen para aprovecharse de su “supuesto agresor” y que el hombre es en muchos casos la víctima y el que paga los platos rotos. Se está involucionando hacia posiciones machistas inaceptables: “si no hay muerte o ingreso en un hospital o piernas rotas, no es violencia de género, son cuentos”. Dicho así parece una barbaridad, pero invito a los lectores a que hagan unas cuantas preguntas a personas de su entorno y verán.

 

Las nuevas tendencias que justifican la violencia de género han de ser cortadas de raíz, pero si no existe un lugar donde las alarmas puedan sonar, un lugar como el Observatorio,  será un nuevo revés a lo ya conseguido. Estemos vigilantes.

 

Ester Bueno Palacios

Presidenta de la Asociación Josefina Aldecoa 

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