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Retratos de mujeres

Ester Bueno

Un año nuevo, con retos

Han pasado los días de euforia y la semana de los buenos propósitos. Cada uno vuelve a su lugar en el mundo como el que retorna a una casa antigua, conocida. Parece que en esta época del año se hiciera un paréntesis, para unos más querido y esperado que para otros, pero la cotidianidad nos devuelve a lo que quedó y también nos enfrenta a lo que ha de llegar.


Sumergirse en la información de los medios de comunicación, tras los balances de unos  y de otros, sigue siendo igual de penoso que ayer y sólo la presencia de ánimo y el optimismo que ha de regir las vidas nos sostiene en el convencimiento de que algo puede cambiar.
En el capítulo de la reivindicación, nuestros “retratos de mujeres” se centrarán en la lucha contra la violencia de género y también en la necesidad de que se nos respete el derecho a decidir, a elegir nuestro destino y a gestionar nuestro más íntimo yo y nuestra integridad. Y esto es tan difícil que hemos de unificar un ejército de voluntades para conseguirlo.
La Ley de Interrupción voluntaria del embarazo está en el punto de mira de todos. La recalcitrante actitud de Alberto Ruiz Gallardón, ese hombre que durante su periodo como Alcalde de Madrid parecía el adalid de la modernidad de su Partido, no ceja en su empeño e   intenta imponer su criterio a pesar de la oposición de una amplísima parte de la sociedad española. Si esta norma que pretende sale adelante nos veremos abocadas a volver a periodos oscuros y a angustias innecesarias y terribles.   Porque las mujeres van a seguir tomando sus propias decisiones, van a decidir y lo harán a pesar de las dificultades que les imponga una Ley regresiva y atenazante.  El problema es que, como siempre,  las que tengan más recursos podrán buscar soluciones idóneas y las que no los posean habrán de someterse a peligros y a situaciones que pondrán en peligro su vida.


Pero los retos y los problemas se vienen sumando y se han acumulado en un extravagante ranking  donde ya no se sabe qué es lo que tiene más importancia, porque todo es vital para nosotras.  Que se retrase la edad de las mamografías es por ejemplo otra línea que no podemos permitir traspasar. Cuando los programas y los protocolos habían conseguido la detección precoz de este tipo de patología, lo que es fundamental para la curación, es indigno abocarnos a la incertidumbre. Que los recursos para la lucha contra la violencia de género se recorten cada año y se sustituyan por marketing publicitario, queriendo engañar y ocultar así la realidad, no es permisible. Las mujeres seguirán muriendo porque tienen miedo a denunciar si no hay donde ir, si se cierran las casas de acogida y no permanece una cobertura que las ampare.  Que se eliminen partidas presupuestarias para el mantenimiento de las guarderías y escuelas infantiles repercutirá en que muchas mujeres no tengan posibilidad de pagar lo estipulado para dejar a sus hijos, teniendo que renunciar a su vida personal y laboral. Lo mismo ocurre con la eliminación de las ayudas en el entorno familiar de la Ley de Dependencia, sobre todo en el mundo rural son las mujeres las que asumen y asumirán esta responsabilidad sin cotizar a la seguridad social y por tanto sin la más mínima opción a acceder a una jubilación algo digna. El largo etcétera habrá que desgranarlo y ponerlo a la vista, para que no se olvide.


Y esto aquí, en lo que llamamos el mundo desarrollado, el gran occidente. Miremos a Asia, a África o a América Latina. Tristísimo sin duda . Pero no claudicaremos.

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