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Retratos de mujeres

Ester Bueno

Orgullo, orgullo, orgullo

Hoy es el día del orgullo gay. Como cada año la fiesta dará sentido a la reivindicación que gays, lesbianas, transexuales y bisexuales escenifican cada año para mantener derechos, para conseguir otros, para mostrarse como son ante la sociedad, para ser ellos mismos. En España, además, este año la reivindicación tiene más sentido que nunca porque la desaceleración en los derechos individuales de cada uno de nosotros es evidente y en este caso porque Amnistía Internacional, una de las organizaciones más importantes en cuanto a la lucha en el ámbito de los derechos humanos en el mundo, ha dado la voz de alarma. Los expertos de  AI creen y han denunciado ante el Consejo de Europa que en España pueda desparecer la educación en derechos humanos, una nefasta noticia.

 

Con la ley Wert millones de estudiantes podrían no tener dentro de su currículo obligatorio asuntos como la igualdad entre hombres y mujeres, violencia de género, racismo, homofobia o pobreza y derechos humanos, porque la ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa no incluye asignaturas con contendidos expresos en derechos humanos. Otra vez España se distancia, con su gobierno de derechas a la antigua usanza, de los países europeos. Otra vez nos alejamos de las recomendaciones internacionales en pro del sectarismo nacional católico. Otra vez se elaboran guetos estancos sin pensamiento libre.

 

Y qué decir de la situación de los gays, lesbianas, transexuales y bisexuales en el resto del mundo. En 70 países se persigue el tener cualquier tipo de identidad sexual que no sea la de hetero. Miles de personas son encarceladas por su orientación afectiva, muchos sufren torturas para que confiesen su “desviación”, otros son violados para “curarlos” y son despojados de su derecho al trabajo, a la educación o a la atención médica.

 

Y en este blog de retratos de mujeres, permitidme que me centre un poco en la situación de las lesbianas. Ser mujer y lesbiana une dos aspectos que en muchos países del mundo significan exclusión: machismo y homofobia. Muchas jóvenes son obligadas a casarse y mantener por tanto relaciones con hombres, algo que no se puede considerar más que como tortura y esclavitud sexual. En otras comunidades son maltratadas al considerar que su orientación afectiva lleva la vergüenza a la familia o al grupo. Al menos en nueve países las organizaciones de derechos humanos han detectado que se puede castigar la homosexualidad con la pena de muerte. 

 

Me encantaría que España tomara nota de países como Bélgica y Holanda que recogen expresamente en su legislación la concesión de asilo por persecución por motivos de orientación sexual. Y es que hay una Directiva de la Unión Europea que marca los requisitos para alcanzar el estatuto de refugiado y deja a los Estados miembros la posibilidad de reconocer como razón de persecución la orientación sexual. ¿A qué estamos esperando?

 

Ester Bueno Palacios

Presidenta de la Asociación Josefina Aldecoa  

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