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Retratos de mujeres

Ester Bueno

Machismo y tópicos decimonónicos en la televisión

Los últimos dos días he estado viendo, a sugerencia de una compañera de trabajo, un programa que se emite en una cadena nacional cuyo principal objetivo es hablar sobre la vida privada de las personas que por algún motivo son conocidas o reconocidas en los medios de comunicación. Una especie de tertulia de tarde cuyo máximo interés es crear opinión alrededor de las relaciones de pareja, condición física o psíquica de algunos de estos personajes, así como sus andanzas, salidas, entradas, etc.

En principio los contenidos no son apasionantes, pero entiendo que si existe un sector de público que los consume exista esa oferta. Lo que no es presentable ni asumible es el tratamiento que los participantes en este programa en concreto y supongo que en algún otro, dan de la condición femenina, la violencia de género, la libertad sexual de las personas y la libertad a tomar decisiones dentro de la pareja.

 

Sólo en estos dos programas que he visto pacientemente durante varias horas, he asistido a espectáculos detestables, como el afirmar que muchas de las denuncias que interponen las mujeres por violencia de género son falsas. Esta exposición que no fue un simple comentario de alguien, sino algo compartido por muchos de los presentes, se realizó ante las fotografías con la cara destrozada de la novia de un futbolista que había acudido al juzgado después de lo que ella asegura fue un episodio de violencia de género. Así, en la plaza pública, sin ningún otro elemento de juicio, sino supongo que por algunas llamadas de amigos o familiares, se dedicaron durante más de diez minutos a decir que la denuncia probablemente era falsa y que este tipo de prácticas están a la orden del día.

 

Y me pregunto cómo es posible que en España, donde ayer murieron dos mujeres, cuatro la semana pasada, a manos de sus parejas, los propios responsables de las cadenas, el Gobierno y la judicatura asuman esos comentarios en horario de máxima audiencia sin que pase nada. El “todo vale” no funciona en esta clase de asuntos. No es permisible que una presentadora y actriz conocidísima en nuestro país suelte estos comentarios y que no pase nada. ¿Quién es responsable?.

 

Pero si esto que acabo de relatar es sangrante, no lo es menos cuando en muchos casos se dibuja a las mujeres como utilizadoras de su cuerpo para conseguir dinero o para sellar relaciones con hombres influyentes. Es decir, nos retrotrae a una época en que existían las “casadas decentes” y las “ligeras de cascos”. Recuperamos así la moralina marginadora y la división en castas. La libertad sexual que hemos alcanzado con dificultades múltiples dentro de una sociedad católica como la nuestra, la consideración de que hombres y mujeres somos iguales ante el sexo, se obvia. Porque lo más ridículo y absurdo es que se hace un retrato de la mujer “zorra que se acuesta con muchos por prebendas” la mujer “elegante, siempre a la última sin trabajo fuera de casa y siempre apoyando a su pareja” y el hombre ”macho y viril que destroza corazones pero al que todo se le perdona porque es divertido”. ¿Es esto soportable?

 

El caso es que mientras las organizaciones de mujeres se desgañitan exigiendo que no se recorte en el presupuesto destinado a luchar contra la violencia de género, mientras los casos de muertes aumentan, mientras las madres intentamos que nuestros hijos tengan una visión igualitaria entre sexos, mientras tratamos de seguir rompiendo las cadenas de muchas injusticias en el ámbito de las libertades, se autoricen estos contenidos en programas de televisión, supongo que simplemente porque los patrocinadores venden más viajes en barco o más champú. Desolador.

 

Ester Bueno Palacios

Presidenta de la Asociación Josefina Aldecoa

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