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Retratos de mujeres

Ester Bueno

La feminización de la pobreza, también aquí

Vienes de la pobreza de las casas del sur,

De las regiones duras con frío y terremoto

Que cuando hasta sus dioses rodaron a la muerte

Nos dieron la lección de la vida en la greda

Mario Benedetti

Cuando cae la noche, ahora que es tiempo de atardecer temprano, cuando muchos vamos y venimos aún ocupados en la vida cotidiana, sus rutinas, sus quehaceres, ocurre algo que hasta hace bien poco sería impensable para los que vivimos en una pequeña y recoleta ciudad como la nuestra, austera sí, pero capaz de mantener al menos pan y calor en la mayoría de los hogares, por humildes que fueran.

 

En algunas zonas, y ya no sólo en las inmediaciones de los supermercados, como viene sucediéndose desde hace al menos dos años, hay un número cada vez más elevado de personas que se acercan a los contenedores de basura buscando comida, algo que otros han desechado y que quizás sirva para la cena o el desayuno de sus hijos.

 

Veo crecer de forma alarmante este fenómeno y constato que son en su mayoría mujeres las que ejercen esta labor, la fenimización de la pobreza tan extendida en todos y cada uno de los rincones del mundo, explicitada a nuestro lado en un día a día bochornoso y denigrante para todos y especialmente para los que tienen el deber de velar por sus ciudadanos.

 

Hace ya tiempo que me pregunto si no existirá una fórmula menos vergonzosa que la de dejar a última hora de la tarde, en los cubos de basura de los supermercados, los alimentos a punto de caducar o los que tienen algún fallo de embasado o una pequeña tara. Supongo que no sería tan difícil establecer un sistema para que las personas pudieran recoger esos alimentos en un sitio techado, digno y menos degradante que rebuscando en un contenedor en medio de la calle.

 

Por otra parte no es normal que se esté extendiendo una práctica tan penosa y tan dolorosa para los que no tienen más remedio que llevarla a cabo sin que los servicios sociales del ayuntamiento se interesen de una manera intensa, no ejerciendo de policías o fiscalizadores, sino para intentar paliar las necesidades más perentorias de una población cada vez más empobrecida y más oculta y que sufre como nadie las consecuencias de la crisis y la falta de empleo.

 

Ester Bueno Palacios

Presidenta de la Asociación Josefina Aldecoa   

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