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Retratos de mujeres

Ester Bueno

“El amor no es la ostia”

He elegido este lema que utilizó la Asociación de Mujeres Progresistas para una de sus campañas contra la violencia de género, así, sin “h”, como forma de evitar cualquier suspicacia.  Y lo retomo tras la lectura de un informe que refleja que cada vez hay más adolescentes que se dirigen a los servicios de atención a mujeres maltratadas, con serios problemas en sus relaciones. Chicas menores de edad, de entre 15 y 17 años, pero también algunas más pequeñas, que llegan  heridas y en su gran mayoría con complicaciones relativas al control psicológico por parte de sus parejas.

 

Según los expertos, el uso de las redes sociales y de los servicios de mensajería instantánea se han convertido también en elementos muy eficaces de control. Así los jóvenes pueden o pretenden querer saber en cada momento dónde y en qué circunstancias está su novia, qué ropa lleva, qué aspecto tiene y con quién se relaciona. Lo que en principio son instrumentos de comunicación y de interacción se convierten en estos casos en verdaderas antenas de vigilancia y de hostigamiento. El acoso se generaliza de estas nuevas formas hasta llegar a límites inasumibles que acaban con las chicas en un círculo difícil de romper que se hace más asfixiante si pretenden cortar con el agresor.

 

 Y como siempre y desde siempre, avancemos lo que avancemos, intentemos lo que intentemos, el chico disfraza esta forma de control tras la palabra “amor”. En un periodo de la vida en el que los sentimientos se magnifican, los psicólogos dicen que hay que empezar por profundizar en esos sentimientos y luego ahondar en lo que significa el comportamiento machista. Porque sigue sobrevolando entre las chicas jóvenes, las mejor informadas de todas las generaciones pasadas y con más acceso a la educación y a la libertad de expresión, esa idea romántica de la dama indefensa que debe aguantar todo ante la figura protectora del varón.

 

También influyen, tras tantos años de lucha, los roles aplicados a los protagonistas de  muchas series de televisión frecuentadas por adolescentes. Esos papeles  siguen siendo los de antaño y además en algunos casos normalizan la violencia. La figura del malo, castigador, seductor y la de la damisela delicada y necesitada de cobijo sigue estando presente constantemente y este hecho  sin una educación adecuada en el terreno del que hablamos, que parta del propio hogar y de las aulas, puede retrotraernos al pasado.

 

41 mujeres y cinco niños han muerto por violencia de género en lo que va de año
y los recortes en programas sociales y de igualdad están lastrando la lucha contra la violencia de género. Sigamos denunciándolo.

Ester Bueno Palacios

Comentarios

María 08/11/2013 18:29 #1
La violencia ejercida en forma de control, hipervigilancia y acoso también la sufren los hombres. Cualquier forma de violencia es mala, no dejemos fuera a ninguna víctima.

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