Gisele touceda original

Renglones torcidos

Gisele Touceda

Un lugar común

Hace dos meses cruce el “charco” y volví hacia el otro lado de las cosas: Latinoamérica, Brasil... la otra cara de la moneda. 

Vine hasta aquí para hacer un intercambio con la Universidad Federal de Pernambuco, en Recife, nordeste de Brasil. Cuya historia y desarrollo gira en torno a su puerto, y es por esa condición portuaria que Recife se tornó un punto de encuentro de pueblos que formaron una ciudad de gran diversidad cultural. 

 

Recife es caótico, es contraste y desorden, es la desigualdad en forma de ciudad. Recife es imagen de los pueblos que fueron expulsados de sus tierras, por culpa de los latifundios que hoy en forma de monopolios imperialistas siguen desangrando a los que reclaman un poco de atención y el derecho a una vida digna. Recife es prejuiciosa, incómoda, difícil de transitar, difícil de llevar a veces. Pero es tanto el contraste de las cosas buenas con las malas lo que hace para mí que también sea una ciudad de encuentros, de cultura, de aprendizaje y de grandes momentos.

 

A veces es preciso perderse para poder encontrarse… a veces es preciso dejar a un lado la vanidad, el poder, lo material y lo insignificante para darse cuenta del valor de las cosas y de lo mucho que nos queda por descubrir de nosotros mismos, las personas.

 

No voy a detallar todas las cosas que se dejan a un lado cuando alguien se va lejos a vivir una experiencia nueva, ni las cosas que aprendí en tan poco tiempo, ni las personas maravillosas que pude conocer y de las que cada día me lleno de sus sitios, sus costumbres y de su trocito de vida. Porque eso corresponde a la experiencia y vivencia de cada persona, pero siempre creí en los “lugares comunes”: momentos, lugares, personas que sin quererlo ni planearlo se encuentran en un mismo punto, aquel donde todos llegamos alguna vez. Y nuestra cabeza cambia para siempre.

 

QUERÍA COMPARTIRLO, SIMPLEMENTE

 

“En algún lugar lejano de nuestra memoria antigua se decidió traernos hasta aquí sin explicación alguna. Podemos consumirnos a nosotros mismos de canibalismo gourmet, la velocidad y la voracidad......derrapar o reventar…Todo lo que necesito hoy ¡quítamelo!” E.B.

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