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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Yo puedo hacer la diferencia

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Su nombre era la Señorita Tompson. Y estaba al frente de la clase de 5º. Todos sus alumnos parecían iguales, todos menos un niño llamado Teddy Stoddard, quien desparramado en su asiento, se encontraba en la primera fila.

La Srta. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que no jugaba con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y a veces necesitaba darse un baño. Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable.

 

En la escuela donde la Srta. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.

 

La Profesora de primer curso escribió:

 

"Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales ... es un placer tenerlo cerca".

 

Su profesora de segundo curso escribió:

 

"Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil".

 

La profesora de tercer curso escribió:

 

 

"Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas".

 

Su profesora de cuarto curso escribió:

 

"Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase".

 

Ahora las Srta. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba disgustada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos papeles brillantes, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que había cogido de una bolsa de papel.

 

Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró una vieja pulsera y un frasco de perfume con sólo un poquito de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era la pulsera mientras se colocaba un poco del perfume en su muñeca. Teddy Stoddard se quedo ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir: "Srta. Thompson, hoy usted huele como solía oler mi mamá".

 

Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. La Srta. Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, el respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase.

 

Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.

 

Catorce años después recibió otra nota. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Dr. Theodore F. Stoddard.

 

La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a la Srta. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto la Srta. Thompson aceptó. Ella llegó usando la vieja pulsera y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, "Gracias Srta. Thompson por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia".

 

La Srta. Thompson tomó aire y dijo, "Teddy, te equivocas, tú fuiste el que me enseñó a mí que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí".

 

..Os aseguro que cada día mis alumnos me enseñan a ser mejor maestro. ¡Gracias, chicos!

 

 

 

 

Comentarios

tory burch uk 26/03/2014 20:41 #1
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