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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Los amigos de mi hijo

Los padres no podemos elegir los amigos de nuestros hijos, es su vida y esta será una de sus primeras elecciones, ¡sus elecciones!. Pero sí podemos controlar ciertos contextos donde se muevan y ahí habrá una selección de amistades, dependerá del colegio, del IES, del deporte y de los compañeros que tenga.

Ya en 5º y 6º de Primaria, tenemos que empezar a estar vigilantes sobre quiénes son sus preferencias, sigilosamente, poner la oreja en sus conversaciones, e incluso con el rabillo del ojo mirar sus whatsaps, y si vemos que algo no nos cuadra, habremos de ejercer de padres.

 

            Deberemos cuidar las normas de casa, para que los lugares y las horas de salida sean los adecuados a la edad.  Si un niño de 11 años, caída la noche, está en la calle, tiene muchas posibilidades de rodearse de malas compañías. Y si una niña de 12 años sale de casa toda maquillada y con minifalda, a las 11 de la noche,  los jóvenes que se crucen con ella, no le van a preguntar la edad.

 

            Nuestros hijos deben aprender que cada cosa, cada diversión, tiene su momento en la vida, y los padres también lo debemos aprender. Cuidado con querer parecer “padre progre” pues nos puede salir un hijo salvaje o neurotizado.

 

            Hasta los 10 -11 años, los padres somos el referente, pero luego el poder de influencia lo tendrán los amigos, incluso los entrenadores deportivos.

 

            Si el grupo de influencia de amigos es responsable, estudioso, fomenta el bien, la influencia será positiva, en caso contrario, ¡OJO!

 

            No nos debe preocupar tanto con quién va, si antes los hemos capacitado para reflexionar individualmente, para exponer los propios criterios, sin miedo a la valoración de los otros, para saber decir ¡No!, cuando no se comparte lo que proponen los amigos, sin dejarse manipular, y hacerlo con libertad. No podremos librarles de los peligros de la vida pero si podemos prepararles para enfrentarse a ellos de forma coherente y con el apoyo de su padres. Debemos hablar de conductas adecuadas, no de personas adecuadas.

 

            Es importante enseñarle desde pequeño a elegir, a saber esperar la buena amistad, a hacerles ver que a veces es preferible estar solo si las compañías no son las adecuadas.

 

¿No te gustan los amigos de tus hijos? Pautas para actuar:

 

“No me gustan las amistades de mi hijo, sobre todo uno que fuma y dice palabrotas, y realmente estoy preocupada por la influencia que puedan tener en su comportamiento ¿qué hago?”

 

¿Le vas a buscar tú los amigos que le convienen? Ante la imposibilidad de esto, lo que tenemos que hacer los padres es intentar que aprendan qué es eso de la amistad, y para ello es necesario: tener la posibilidad de elegir sus propias amistades, y observar cómo sus padres valoran y disfrutan de sus amigos.

 

No debemos prohibirle los amigos, pues se verán a escondidas, e incluso le puede reforzar para retarnos.

 

Podemos,  invitar a los amigos de tus hijos a tu casa. Así podrás observar en tu casa cómo es ese amigo tanto con tu hijo, como contigo. Una vez que los hayas conocido podrás crearte una opinión más sólida. También es bueno y oportuno conocer a los padres de los amigos de nuestros hijos, en especial de aquellos con los que pasan más tiempo.

 

- Habla con los profesores sobre cómo son los amigos de tus hijos.

 

-  Nuestros hijos tienen que aprender a distinguir amigos que ejercen influencias positivas de amigos que ejercen influencias negativas. Pero lo tiene que descubrir ellos, no los padres. Cada vez que les decimos no me gusta ese amigo tuyo les estamos diciendo: “hijo no sabes ni buscarte amigos”.

 

- Recordar que lo que más influyen en la formación de relaciones de amistad son la proximidad y la semejanza. Eso quiere decir que a nuestros hijos les gustan los amigos que son parecidos en sus gustos, aficiones, valores, ideas, etc.

 

Recordad que para tener amigos, buenos amigos, lo mejor es no ir haciendo enemigos.

 

Está claro que si nuestro hijo sale con miembros de una banda callejera o de delincuentes tenemos que hacer todo lo posible por impedirlo. Si tenemos claro que son malas compañías tendremos que intervenir, pero hacerlo de frente podría provocar un ataque de rebeldía pone a los hijos a la defensiva. Los gritos y amenazas surten poco efecto, la estrategia es la mejor arma, por eso una conversación abierta, pero fuerte, suele ser mejor. Dile claramente tu opinión, confiesa que confías en su criterio pero que estás preocupado. Hazle ver que esa amistad no es buena, reforzando de manera sutil aquellas cosas que han ocurrido y que le han perjudicado.

 

Los actos tienen consecuencias, y si tu hijo ha decidido quebrantar todas las reglas por compartir con un amigo que no le conviene, debe saber que eso le va a afectar.

 

Los amigos son importantes, pero los padres siguen estando ahí, siguen siendo una de las referencias fundamentales de sus vidas. Los amigos influyen en los adolescentes en el día a día, en las cosas más cotidianas y los padres lo hacen en aquello que tiene que ver con su futuro.

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