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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

CINCO ERRORES, CUATRO SOLUCIONES

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Los padres en muchas ocasiones cometemos varios errores en la orientación escolar de nuestros hijos. El primero es entender su camino escolar, como un sustituto de nuestra vocación frustrada y de ahí emanan muchos errores.

Un error es pensar que aprobar es aprender, y preferir aprobar a aprender. El que aprende aprueba, pero no todo el que aprueba aprende. De esta manera hay padres que prefieren que a sus hijos se les enseñe menos o un nivel más bajo con tal de que saquen buenas notas, sin percatarse que en la vida, no iremos con el boletín de notas en la frente, pero sí, por ejemplo, usaremos el aprendizaje de un segundo idioma de una manera útil.

 

Segundo error, pensar que debe hacer bachillerato sí o sí, y lo contrario sería una deshonra, un fracaso, o… póngale Vd. el calificativo que desee.

 

Miren, hay niños, que no pueden con un bachillerato, es cierto, pero también es cierto, que hay niños que serán mucho más felices haciendo Formación Profesional, y encontrarán empleo  con mucha más facilidad. No podemos forzar a los niños por el camino del bachillerato con calzador. Luego nos encontramos con chicos que abandonan en segundo de bachillerato al tercer día de clase, o se atascan en él, por falta de motivación además de  por falta de cualidades. El Bachillerato en si mismo no es un fin, no capacita para nada que no sea otra cosa que para ir a la universidad. Acceder a un módulo superior a través de un bachillerato no me parece lo más inteligente, si eso va a suponer muchos más obstáculos que salvar; en cambio el que va dando sus pasitos por la FP, va consiguiendo sus cualificaciones.

 

Tercer error, los listos van por ciencias, puede que tenga una parte de segregación, pero no debemos forzar a todos a ir por ciencias, si hay un claro gusto por las letras, o una dificultad añadida con algunas asignaturas de ciencias.  Hay que borrar eso de que “hay más salidas por ciencias”. Miren hay más salidas, para los bien encauzados, y los que tengan buenas habilidades sociales, sean de ciencias o de letras. Mi consejo es que, a no ser que su hijo tenga muy  claro que quiere hacer Medicina (entonces elegiríamos Biología, ya que nos puede aportar una decimillas importantes) o una Ingeniería o Arquitectura de vocación (entonces el Dibujo sería necesario), hay que elegir las asignaturas que más le gusten y menos le cuesten. Pienso que el estudiar se ha de hacer mirando al futuro pero disfrutando el presente ( sí, ya sé que muchos disfrutan el presente sin mirar al futuro, o parecen intentarlo).

 

No hay que olvidar que el 90% de lo aprendido, los alumnos lo olvidarán en los treinta días siguientes.

 

Cuarto error, al acabar la carrera, todos a hacer un master. Miren, siempre hemos querido acabar los estudios cuanto antes, y ahora lo alargamos con un máster. ¡Qué no es necesario!, ¡qué no siempre se aprende más! A veces es “más de los mismo”. ¡Qué a los padres les cuesta una pasta! Y lo más importante, que el máster no les va a servir para colocarse mejor. El máster que lo hagan nuestros hijos con sus primeros sueldos.

 

Otro error importante, es el permitir a nuestros hijos hacer carreras con salidas cero, es decir, cursar estudios, que sabemos que no van a tener ninguna posibilidad de colocarse. Bajo dos paraguas trampas, unas veces por el ímpetu de los padres que estén ocupados de manera universitaria, aunque sepamos de antemano el fracaso final. Y otras bajo el “le gusta”. Miren los estudios se eligen de acuerdo a  la siguiente terna: que les guste, pero ¡Ojo! Estar en el paro no les va a gustar, que tenga posibilidades de trabajar y tenga salidas, y las condiciones laborales ( hay trabajos con condiciones laborales que pueden amargar a cualquiera)

 

Soluciones:

 

Por ello es importante no perder el norte, y saber cuál es nuestro objetivo, que no debe ser otro que, una vez finalizados los estudios, trabajar o buscar trabajo (pues no hay que olvidar que “buscar trabajo” ya es un trabajo en sí, y por lo tanto nunca se debe dedicar a ello menos de ocho horas diarias). Y se trabaja por tres razones: por estar ocupados, por ganar dinero, y por sentirnos realizados.

 

Muchas veces nos da vértigo a todos: a los hijos, por tener que buscar trabajo, el ir a lo desconocido (hasta tal punto que en psicoterapia se trabaja “el duelo a dejar de estudiar” como una etapa importante). Y ¡atención!, al miedo de los padres a que los hijos se independicen. Hace poco una madre de una “niña de 23 años” me decía: “A mí no me importa que repita otro año y esté un par de años más en mi casita”.

 

Salidas profesionales: en primer lugar, quiero apuntar que hay una salida oblvidada , muy importante. Es la formación no reglada, es decir la formación que siguieron de alguna manera, personajes que triunfaron profesionalmente  como Steve Jobs o Pepe Barroso, fundador de Don Algodón, entre otros. De esta manera se pueden cursar, breves formaciones (en unos meses), muy atractivas, como pueden ser piloto de Drones, cursos de creador de apps, o de video juegos, de masaje deportivo…

 

A nuestros hijos les deberíamos brindar la oportunidad de escuchar a los grandes oradores de hoy: Anxo Pérez, Josep Asjram, Emilio Duró.. para que les sirvan de “patada en el culo” que les haga espabilar.

 

Finalmente apunto las cuatro salidas que yo conozco cuando se termina la formación : Una, opositar para ser funcionario, dos, emprender un propio negocio, tres buscar empleo por cuenta ajena, y cuatro, heredar de la familia, bien el negocio, o el dinero suficiente para vivir.

En cualquiera de las tres primeras hay que trabajar duro para hacerlo y nunca menos de ocho horas diarias. Y en la última, deberíamos intentar mejorar lo que nos dejen nuestros padres

 

 

 

 

 

 

 

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