Juan carlos lopez original

Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

¡A QUÉ HORA LLEGÓ PAPÁ?

Este es uno de los problemas más comunes que tienen muchos padres. ¿Qué debo hacer? ¿Respetar mi propio sentido común? ¿Dejarme llevar por las presiones externas para no tener bronca con mi hijo?... Como ya he dicho en otras ocasiones, cuando los hijos crecen los padres deben saber “pegar el estirón” como padres y crecer también.

Los padres son los primeros que deben tener personalidad y abstraerse del qué dirán y de lo que hacen los demás padres, y los demás hijos.

 

Con la hora de llegada a casa no podremos fijar una regla fija e inflexible, ya que dependerá, si nos encontramos en un pequeño pueblo, donde prácticamente este es una extensión de la vivienda familiar. O Si la salida es en una población más amplia y peligrosa. Si estamos en verano, si es viernes o si es domingo. Pero sí debemos tener unos patrones claros familiares que sirvan de pauta y guía a nuestro hijo.

 

Para llegar más tranquilos al momento de las salidas, habremos que haber sembrado mucha responsabilidad en nuestros hijos: responsabilidad con el beber, con el comportarse en lugares públicos... Habrán sido muy importantes los modelos que haya tenido, tanto de padres, de hermanos mayores o de tíos, de vecinos más mayores…

 

Muchas veces los padres estamos dando lecciones a los hijos sin darnos cuenta; por ejemplo cuando llega uno de sus tíos muy de madrugada y le preguntamos de manera graciosa y de forma halagadora haciendo que éste se sienta importante y protagonista “por su heroica llegada triunfal a las 7 de la mañana”. O lo mismo puede suceder con la llegada de un vecino “mayor” (de 15 años ) que llega a las cuatro de la mañana y nuestro padre , de manera jocosa le dice “¡Vaya cómo llegaste anoche!”, lo cual reafirmará sin querer esta conducta, y ojito ¡cómo lo haga en presencia de su hijo! Con esta reacción estamos dando una lección negativa a nuestro hijo. El niño pensará: “a mi padre le gusta lo que hace mi vecino, cuando yo tenga sus años haré lo mismo para que mi padre me halague también”.

 

De alguna manera los padres deberíamos preguntarnos cómo contribuimos a la llegada tardía: ¿Cuánto dinero tiene un hijo para poder alargar la jornada hasta las 8 de la mañana? ¿Quién se lo da? ¿De dónde lo saca?

 

Habría que reservar para el cumplimiento de los 18 años “algún logro que no tenga conseguido” hasta el momento al respecto: Un aumento de la hora de llegada, que pueda significar un pequeño logro para nuestro hijo, no debería llegar a la mayoría de edad con todo regalado.

 

Bajo ningún concepto un hijo antes de los 18 años se queda a dormir fuera de casa con “desconocidos”. Y las “vacaciones personales de los hijos en solitario”, no deberían tener lugar antes de los veinte años y cuando de alguna manera se lo ganen tanto de manera económica como en cumplimiento de responsabilidades.

 

Otro punto importante serán las compañías, en muchas ocasiones clave. Este aspecto junto con la responsabilidad y la personalidad, son los ejes de la tranquilidad de los padres. Si la compañía, es contrastada la opinión de que no es recomendable, hay que intentar cortarla de manera sutil.

 

Los padres deberíamos “conspirar”, para que no tengamos que poner siempre nosotros la barrera de la hora. Por ejemplo, si hemos sembrado deporte en edades tempranas, el compromiso de jugar un partido, de ir a una carrera, le hará recogerse antes para poder levantarse bien para jugar.

 

Una pequeña reflexión sobre la adolescencia: los chicos en esta etapa necesitan barreras para incumplirlas, es parte de su desarrollo; de esa forma cuando queramos que lleguen a la 1, pongamos la 12:45 como hora límite a sabiendas de que lo incumplirá. Y no reaccionemos con un enfado, pues somos sabedores de que se trata de un comportamiento propio de la edad.

 

Debemos ser sinceros con nuestros hijos, hacerles saber que confiamos en ellos, pero que cuando llega más tarde de lo acordado, además de perder nuestra confianza aumenta nuestra preocupación y lo pasamos mal en la espera.

 

Algunas pequeñas notas sobre el beber:

 

Hagámosle ver que debe estar mejor visto un chico con personalidad de volver a casa en perfecto estado que no el que llega borracho.

 

¿Cómo es posible que los niños de 4 años canten en el cole “alcohol, alcohol…”? Porque sus padres lo cantan en la peña delante del niño ¿Cuál es la responsabilidad de los padres?

 

Ojito con hablar con los amigotes sobre la borrachera de tal boda, y las sandeces que hicimos en ese estado. Con más de treinta años, (incluso con menos años, si se es ya padre, puesto que la paternidad exige responsabilidad) ya no deberíamos hacer “gracias embriagados” y menos pavonearnos de ellas, sencillamente se nos pasó la hora para estos menesteres.Y no me vale la excusa de... “Total, es un día”.

 

Ojito con el padre que se coge “el puntito” y lo va contando. Su hijo tiene oídos, y cuando crezca nos dirá: “Papá, como tú, ¿te acuerdas “del puntito”?, pues yo, “el puntazo”. O el padre que cuenta que se bebió cuatro cervezas, o dos cubatas, su hijo se beberá seis para imitarlo y ganarlo.

 

Enseñémosle que nunca se coge un coche con síntomas de embriaguez, y tampoco se sube a un coche con alguien en esas condiciones, para eso está el teléfono.

 

Enseñémosle que se debe de huir de los líos, y que hay momentos en los que es mejor comerse el orgullo para salvar el pellejo.

 

Y sobre todo ofrezcamos alternativas al ocio sano, ¡qué las hay, y muchas! Se trata de ser feliz y disfrutar, no de llegar tarde ni de emborracharse. ¿De verdad, es necesario beber para divertirse?

 

 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: