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Punto Deportivo

Juan Postigo

¿Y qué nos queda si no es la ilusión con el Real Valladolid?

El ascenso directo está ya imposible, y los más escépticos recelamos incluso de poder subir con el play off, pero en el fútbol eso de que de ilusión no se vive, es mentira.

Sí, algunos vemos cada vez más complicado el ascenso del Real Valladolid. Y no, no digo el ascenso directo, hablo del ascenso, a secas, sea con o sin play off. Es cuestión de sensaciones, de lo que uno lleva viendo toda la temporada. El equipo de Rubi no se ha mostrado sólido, consistente, en cuatro partidos consecutivos en todo el año, por lo que cuesta creer que este equipo pueda pasar a la historia del club como el que ascendió en la temporada 2014/2015.

 

Pero ya lo venían leyendo ustedes en el titular. ¿Y qué nos queda si no es la ilusión? Hay que tener cabeza y sentido común, criticar al equipo cuando se vean carencias y, de igual manera, alabar sus virtudes –bien hay que decir que no demasiadas esta temporada-. Pero sobre todo hay que tener ilusión, tener fe. Precisamente esta última palabra es la clave.

 

En muchos diccionarios se define la fe como aquella virtud del ser humano, habitualmente religiosa aunque este no sea el caso, que le hace creer en aquello que no ve ni puede demostrar. ¿Por qué no darle un voto de confianza a este Real Valladolid, aunque sea para el play off?

 

Bien sabemos que esta liguilla es una pequeña lotería en la que puede subir cualquiera, hasta el que quedó sexto, o incluso séptimo. Que se lo digan al Córdoba hace menos de un añito.

 

Pero para eso hay que llegar con fuerza, con ganas de comerse el mundo. Por eso es tan importante ganar estos últimos partidos de Liga, y hacerlo además con solvencia. Ya no solo por el equipo, que obviamente también, sino por una afición que también tendrá que darlo todo en un mal trago como es el play off.

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