Silueta postigo original

Punto Deportivo

Juan Postigo

Monumento vivo al trabajo en el Miriam Blasco

Las chicas del Balonmano Aula Cultural han conseguido la permanencia a base de tesón, esfuerzo y buen hacer a la vez que siguen creciendo como equipo y creando afición en Valladolid.

Sin duda son las guerreras más grandes en lo deportivo de Valladolid, pero curiosamente poca gente es capaz de verlas. Trabajan y sudan con el mismo esfuerzo y tesón que Real Valladolid, Cuatro Rayas o Baloncesto Valladolid, pero en pocas ocasiones se les reconoce. Ellas son las chicas del Balonmano Aula Cultural, quienes semana tras semana intentan, igual que tantos equipos de la ciudad como Grupo Norte, CPLV Mozo-Grau, Hermi El Salvador o VRAC Quesos Entrepinares –perdonen que no nombre a todos- dejar el pabellón alto a nivel nacional.

 

Y hablando de pabellones, ahí es donde estas chicas capitaneadas por Miguel Ángel Peñas –grande entre los grandes- se dejan la piel día a día, en el Miriam Blasco. Mucho tiempo ha pasado desde que ascendieran a la máxima categoría del balonmano femenino español allá por el pasado mes de mayo, pero el trabajo no ha cesado desde entonces.

 

Y si no, que me expliquen por qué estas señoritas, las Raquel de la Cruz, Teresa Álvarez, Isabel Calderón, Cristina Cifuentes o María González ya han conseguido, siendo un equipo recién aterrizado en División de Honor, la permanencia a falta de seis jornadas. Y no, no la acaban de conseguir. Esos deberes que a priori parecían tan difíciles y acabaron siendo tan fáciles se hicieron ya hace un par de semanas, aunque no matemáticamente.

 

El balonmano femenino, no hace falta decirlo muy alto, no cuenta con un gran seguimiento de espectadores, ni un gran apoyo de instituciones, empresas e inversores, pero como este Aula Cultural es muy grande, las Patricia Fernández, Celia López, Ana Viloria, Laura Muñiz o Bea Casquero han conseguido llenar jornada tras jornada el Miriam Blasco. Y con razón. El ambiente que se vive en el campo y en la grada ya lo quisieran otros deportes de mayor calado.

 

Cuando las cosas marchan bien, el equipo juega entretenido y poquito a poco se va ganando una fama, por muy chiquitín que sea el club, es difícil que este pase del todo desapercibido. El Ayuntamiento de Valladolid es consciente de ello y hace apenas unos días firmó un convenio para tratar de promocionar el balonmano femenino y dar cancha así al Balonmano Aula. Y de esto también tienen mérito las Cecilia Cossío, Ana Vergara, Amaia Garibay, las gemelas Alicia y Verónica Torres o la desafortunada Lulu Guerra, lesionada desde el principio de temporada.

 

Sí, porque estas chicas que en tantas ocasiones han dado la cara por Valladolid antes que jugadoras de balonmano son personas. Estudian, tienen su día a día, y se enfadan cuando Teledeporte no saca su programa de balonmano femenino a la hora prometida. Son futuro y progreso para Valladolid. Que se lo digan a las juveniles Alba Herranz, María González Niño, Sara Miera o Ángela Nieto. En la ciudad no sobra ningún deporte de ningún género, y es evidente que todo equipo en la élite de su especialidad reporta beneficios, tanto económicos como culturales y de tradición.

 

Y no solo está la parte deportiva. Un club tan humilde está formado por otros tantos trabajadores, esas hormiguitas sin las que tampoco sería posible que el hormiguero marchase como debe. Esos que siempre están ahí para ayudar a las chicas en todo lo que necesiten. El Aula Cultural, qué duda cabe, es una gran familia.

 

Por eso, y por mucho más, aquí tenéis un pequeño homenaje. No es mucho, pero ya llegará el día en que se os pueda poner un monumento en Miriam Blasco. Y seguro que será un gran monumento al trabajo.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: