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Punto Deportivo

Juan Postigo

La marcha del Pucela, cuestión de sensaciones

Un equipo que transcurrida más de la mitad de la Liga ni siquiera ha conseguido auparse ni una sola jornada a los puestos de play off, no tiene mucho que decir a favor de un posible ascenso.

Suena feo, horrible, pero esclarecedor. A estas alturas de temporada, el Real Valladolid tiene que comenzar a plantearse ciertas cosas. De la esperanza vive uno, pero hay realidades grandes como puños, que no se pueden obviar, pese a que estos puedan hacer daño. ¿Es el Pucela candidato al ascenso esta temporada cuando, más de medio año después, ni siquiera ha sido capaz de colarse una sola jornada en puestos de play off?

 

Ya no hablamos de estar entre los dos primeros, no. Se trata de haberse situado en algún momento entre los seis primeros. Por ahora la temporada del Real Valladolid está siendo un fracaso, y es difícil decirlo de otra manera. Y lo que es más preocupante, el propio Carlos Suárez ha reconocido en alguna ocasión que si no hay regreso a la Liga de las estrellas, el club se convertiría en uno más bien corrientillo de Segunda División.

 

De hecho, lo ha dejado caer en más de una vez. La última, hace apenas unas jornadas cuando el equipo que preside no fue capaz de doblegar a la Ponferradina en Zorrilla. Duele, pero a estas alturas el club tiene que empezar a plantearse ciertas cosas, para que después nadie se lleve lugar a equívocos.

 

Que sí, que los aficionados no nos creemos nada hasta que es matemático, pero esto es algo que se viene viendo desde que casi arrancó la competición y los blanquivioletas no dieron la talla, la cual siguen sin dar a día de hoy. Es cuestión de sensaciones. Con el corazón en un puño, ¿usted ve al Pucela subiendo este año? ¿Ve algún tipo de paralelismo con lo que fueron las temporadas con Mendilibar o Djukic? Yo tampoco.

 

Dicho lo cual, hay rayos de esperanza. Pocos, pero los hay. Casos más raros se han visto, como el del Sporting el año pasado, aunque sean dos casos completamente incomparables. Siempre existe la posibilidad de ganar tres o cuatro partidos seguidos, aunque parezca una utopía, y colarse así en el play off. Y ahí ya se sabe que es en cierto modo una lotería, donde dos partidos buenos o malos pueden marcar toda una temporada. En esta cuestión de sensaciones, a veces puede salir hasta algo bueno.

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