Silueta guisande original

Pues vale...

Manuel Guisande
Blog personal de Manuel Guisande, periodista gallego con amplia experiencia en medios tradicionales y desde hace unos años también a través de bitácoras personales y colaboraciones con medios digitales españoles.

Quiero un premio, pero ya

Descarao, quiero un premio pero ya. ¿Y por qué quiero un premio ahora, pero ya? porque como he dicho en algún artículo soy una persona adelantada a mi tiempo, en un segundo, y aunque parezca poco, lo del segundo, qué quieres que te diga… lo veo venir, pero lo veo venir y más claro… Pero es que además no creas que deso aprovecharme, que yo no soy así, que yo soy muy noble, que yo… «anda Guisande, ¿no tienes abuela?». Pues no.

 

A lo que iba; el problema está que cuando uno recibe un premio ¿qué sucede?, pues que el tío tiene 80 años, está más pallá que pacá, entonces le dan 100.000 o 200.000 euros y… y aquí está el asunto: ¿Para qué quieres 100.000 o 200.000 euros con 80 años?, pues supongo que será para pagar las medicinas de la farmacia, para el pufo que arrastas desde la guerra civil, para comprar un nicho o ya para dejar esas pelas de herencia y un cristo familiar de no te menees… sí, hombre, para que hereden…

 

Por eso; yo quiero un premio ahora, pero ahora mismo, no a los 80 ni a los 70, y si al final no me lo merezco… lo devuelvo, como lo oyes, lo reintegro todo todito. Vamos a ver, es que yo no quiero llegar a los 80 (si es que el premio lo merezco, repito, si es que lo merezco) que se reúnan unos vete tú a saber quiénes de qué entidad y me den los 100.000 pavos. Sí, 100.000 pavos y que cuando vaya a recogerlos en un acto solemne me tiemble la voz, que se me caiga la dentadura postiza al decir «gracias», que tropiece con las muletas, que se me caiga el sonotone o me enrolle con el cable del gotero al recoger el cheque…. ¡¡¡ Venga hombre !!!!.

 

Pero vayamos a la praxis que no hay como eso para entenderlo bien, que a lo mejor alguien se va a pensar que soy un creído… y nada de eso, que te soy más sencilliño que la vacamarela que estoy viendo por la ventana mientras escribo este artículo.

 

Por ejemplo: Voy con dos bemoles a una institución que otorga una recompensa literaria y les digo: «Miren, yo creo que valgo, y me da la espina que si sigo así el Planeta pues no, que no tengo amistades, pero el suyo… y si me dan las 100.000 leandras que ofrecen… ». Entonces cojo el money, en cuanto lo reciba pillo un taxi, que me lleve a un aeropuerto y lo más cerca que estoy es en las Walkirias y no me ven por estos lares en 15 o 20 años, a unos 9.000 euros por anualidad, que no es mucho pero ya me las arreglaré.

 

Que al final con 80 años la institución me envia una carta en la que me dice… «Sr. Guisande, hemos comprobado que su trayectoria más bien ha sido penosa y reunida la directiva hemos considerado que usted es un auténtico merluzo, por lo que le agradecemos que devuelva…. Pues nada, hombre, les devuelvo los 100.000 o 200.000 vellones y aquí paz y después gloria; sobre todo gloria, porque si a los 80 tengo que devolver 100.000 o 200.000 euracos… de ahí a ver a Dios, un suspiro, el último claro.

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