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Pues vale...

Manuel Guisande
Blog personal de Manuel Guisande, periodista gallego con amplia experiencia en medios tradicionales y desde hace unos años también a través de bitácoras personales y colaboraciones con medios digitales españoles.

Después de estar en Dubai, todo lo que ves son maquetas

Estaba yo pensando, tras el viaje a los Emiratos Árabes, cómo organizar esta serie de artículos para trasmitirte lo que he vivido, y que calculo que serán unos diez escritos, más o menos. Y fue muy sencillo, nada más llegar a Galicia abrí la maleta y de ella casi saltan como ranas un montón de papelitos: servilletas, tarjetas, trozos de cartón de paquetes de tabaco, de publicidad, y en todos, absolutamente en todos, anotaciones.

 

Y entonces pensé: «Si no eres ni capaz de llevar una libretiña para el viaje, para apuntar lo que vas viviendo ¿cómo diablo pretendes organizar mentalmente 11 días de idas y venidas a cientos de sitios?». Y, como es habitual, terminé con un «es que eres parvo, pero parvo parvo; ahora, a estas alturas te vas a organizar… bo».

 

Y te lo juro, no hay como la sinceridad y conocerse; así que lo que voy a hacer es escribir lo que salga, lo que vaya recordando, leyendo esos papeliños y tratando de mantener un poco de coherencia, la poca que me queda, que tampoco tu de ella vas servido.

 

Y lo primero que hay que decir es que, después de haber estado en Dubai, llegas a una conclusión: Todo es tan inmenso, tan descomunal, que todo lo que veas después son maquetas. El aeropuerto de Madrid… una maqueta; el de Barcelona… otra; el de Santiago de Compostela… préstame una lupa a ver si lo veo; y las torres Kio de Madrid… ¿torres?, unos dados.

 

Lo único pequeño en Dubai es el nombre; y estoy seguro que lo es porque no se han dado cuenta, porque si recapacitan le ponen  AlaehadmhalesvdhalhaadmelhalahaDubai y ya los tipos tienen la capital con el nombre más largo del mundo. Ni lo dudo que lo harían porque allí la clave es que todo sea «lo más grande del mundo»: El Burj Khalifa (829,8 metros) el edificio más alto del mundo; el Ski Dubai, con 85 metros de altura, 80 metros de anchura y una longitud de 400 metros con cinco recorridos… la pista de esquí cubierta más grande del mundo; o el acuario que, con 33.000 especies marinas, no es el más grande del mundo, pero sí está considerado el más espectacular del mundo. Y es que en Dubai, si al final de cada frase no le pones «el más grande del mundo», es que no es Dubai.

 

¿Hace calor en Dubai? ¿hay humedad?

 

Además de los rascacielos, de los que ya escribí en otro artículo, cuando uno va por primera vez a los Emiratos Árabes lo primero que piensa es: ¿cómo soportaré ese calor? ¿cómo voy aguantar esas temperaturas de 40 grados? ¿me echo Nivea o cemento? Y si llevo cemento, lo llevo en bolsas o viajo ya en una hormigonera, para ir adelantando…

 

Pues la realidad es que aunque hace calor, se siente más en cualquier lugar de Andalucía que en Dubai ¿por qué? Pues porque debido a eso, a esas extremas temperaturas, todo está perfectamente preparado. Primero porque la vida cotidiana, para ir de un sitio a otro, se hace en coche, algunos de los cuales tienen un sistema de climatización delante y detrás (ver foto) para que los ocupantes pongan la temperatura que deseen y, segundo, porque refrigeración en los establecimientos es tan perfecta que no sé si es una orden del gobierno o algo similar, pero no notas ningún cambio de uno a otro. Todos están a la misma temperatura.

 

Solamente cuando sales del coche o de un local sientes como una bofetada de calor que hasta se te empañan los cristales de las gafas; pero sin embargo, a partir de las 9 de la noche, se puede pasear, con una temperatura, que si bien es alta, es perfectamente soportable.

 

Y es que allí no sucede como en España, que pasas de un local que está frío a otro que está congelado para entrar en un tercero que como máxima climatización tiene aún esos ventiladores que mientras Pepe fríe las gambas al ajillo no sabes si esperar a que te las ponga a degollarte con las aspas. Allí todo está superorganizado, cosas del oro negro.

 

Y cuando estás en Dubai, otra pregunta que te planteas, si conoces otros países árabes como Túnez o Marruecos es: ¿y por qué la vida diaria se hace en coche? Pues porque al tener los emiratís un origen nómada no hay prácticamente ciudades con Casco Viejo; pero sobre todo porque la mayor parte de las infraestructuras de la red viaria la han hecho los estadounidenses y han transplatando su sistema de desplazamiento (siempre en coche) a los Emiratos. Y eso se echa de menos; se echa de menos los zocos que hay en otros países árabes, el ambientillo de las tiendas, las estrechas callejuelas y el personal hablando y regateando en los comercios. Esa vidilla quizás es lo que falta.

 

¿Y la humedad? ¿hay humedad?. ¿Recuerdas aquella frase meteorológica de «la humedad relativa es…»?; pues en Dubai no hay humedad relativa; en Dubai la humedad es absoluta, o al menos así se siente, hasta el punto que, por ejemplo, muchos paquetes de tabaco (ver foto) llevan un sistema de cierre total para mantenerse  “frescos” los cigarrillos, no se “empapen” y no pierdan su aroma. Y hablando de cigarrillos, me voy a fumar uno, y mañana o pasado mañana, te contaré más ¿vale?

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