Ihernandez original

Protókollom

Isabel Hernández

Sólo los grandes saben perder

Haciendo zapping el jueves descubrí que España jugaba contra Tahití en la Copa Confederaciones, no es que no lo supiera sino que en principio no era mi intención ver el partido. Pero al final lo vi hasta el último minuto, incluidos los dos que añadió el árbitro al final, no sé para qué, ya que aumentó la “agonía” de los tahitianos.

 

Sí he puesto agonía entre comillas porque creo que los que más disfrutaron del encuentro, los que más felices estaban eran ellos, y eso que les metieron diez goles y no consiguieron marcar ninguno.

 

Pero para saber perder hay que tener clase, reconocer cuáles son nuestros puntos débiles e intentar que no sé noten; y sí se notan, pues convertirlos en una fortaleza.

 

Y eso es lo que consiguió Tahití no metió ningún gol pero el mítico estadio de Maracaná y los seguidores brasileños a los únicos que aplaudían y vitoreaban era a ellos, y no en tono de sorna, no; sino haciéndoles ver que sólo por el hecho de estar allí, de no rendirse a pesar de las evidencias, y de que ese partido pasará a la historia de la Copa Confederaciones como la goleada más abultada, por lo menos hasta la fecha de hoy, no tiraron la toalla en ningún momento.

 

Para perder así hay que tener clase, mucha clase…..y me quitó el sombrero por ellos y su forma de tomarse la competición.

 

Además, todos se llegaron recuerdos de los españoles, les faltó tiempo para pedir a sus ídolos las camisetas de recuerdo.

 

Que conste que tampoco hay que negar la clase de los españoles porque jugaron, pero adaptaron su juego al rival; les vapulearon pero sin florituras, sin lucimientos grupales o individuales, podrían haber sido mejores, incluso podrían haber metido, que yo viera, tres o cuatro goles más, pero se puede ganar sin humillar al rival y haciendo que se sienta a gusto.

 

Y esto tiene mucho que ver con el protocolo porque a muchos altos cargos, a muchos profesionales de diferentes ámbitos se les sube enseguida a la cabeza el ego, y dejan de tratar a las personas con educación y respeto.

 

Se puede ser Rey o el más importante ejecutivo de una empresa, valorando el trabajo de los que tienes debajo, incluso 138 puestos más abajo como le pasó a España con Tahití. Pero serán esos muchas veces de los que dependa que tú sigas estando donde estas, “siendo el Rey del Mundo”

 

Pero en esta vida, todos tenemos nuestro papel, que además no es estático, sino que somos nosotros, los que con nuestra actitud lo vamos definiendo a lo largo de los años.

 

Hay gente que aprende y consigue convertir sus debilidades en fortalezas, y los hay que no aprenderán nunca y seguirán en el puesto 138 siempre.

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