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Protókollom

Isabel Hernández

Del tweet que mató al Rey a la visita del yerno

Llevó todo el mes sin poder escribir el blog por cuestiones de trabajo y tenía “mono”, porque la verdad me sirve en primer lugar para relajarme y en segundo para ir ampliando poco a poco mis conocimientos de Protocolo, que todavía tengo mucho que aprender.
Aunque los blog de las tres semanas precedentes prometo escribirlos porque cada una de esas semanas se han producido hechos que son importantes desde el punto de vista protocolario: el primer las elecciones en EE.UU. y su influencia en el resto del mundo, el segundo las “elecciones” en China y los cambios que se han producido; y la tercera semana la Cumbre Iberoamericana; es decir, que en tres blog recorreremos el mundo entero y analizaremos lo que esos cambios supondrán para España y para Europa.

Pero hoy no quiero hablar de eso sino del problema de utilizar las nuevas tecnologías y la información sin contrastar que afectan al Protocolo y al Periodismo.

La noche del 19 al 20 de noviembre un “gracioso” extendió como la espuma un “tweet” (un mensaje de 140 caracteres en la red social Twitter) diciendo que el Rey había sido ingresado de urgencia en estado muy grave en una clínica de Madrid.

Es verdad que muchas de las personas que lo retwittearon lo hicieron por seguir la gracia, pero hasta el diario El País publico en su perfil el retweet sin contrastar la información.

Y es que hay que ser muy “listo” o muy tonto para creerse lo que decía. Parece “de coña”, como dirían los jóvenes expertos en redes sociales, que justo el día 20N, el mismo en el que murió Franco y casi con los mismos datos, alguien decida cargarse a golpe de click al monarca; y que periódicos “de prestigio” le sigan el juego a un “niñato” que quería hacerse famoso.

Estamos hablando de la salud del Jefe del Estado, y nos guste o no su papel, su muerte tendría muchas repercusiones a nivel nacional e internacional; “y no está el horno pa’ bollos” en estos momentos.

Menos mal que Su Majetad no se escondió el viernes cuando entró en la clínica para ser operado (como hacen los famosillos) porque sino el revuelo hubiese sido monumental.

Aunque para revuelvo el que armó la vista de su yerno el sábado cuando acudió con el resto de la Familia Real; algo que matizaré en breve.

Lo primero que tengo que decir es que el Rey, la Reina, las Infantas y también Urdangarín son personas y tienen sus sentimientos, como cualquier hijo de vecino. Ya no sucede como antes que se decía que tenían sangre azul y que eran como dioses.

Aman, odian, ríen, lloran, como tú y como yo. Que coste que para mí eso les hace ser más cercanos, aunque otros dirán que esos sentimientos lo que les hace es no tener razón de ser su “puesto”.

No sé si al Rey le hizo o no gracia la visita del marido de su hija Cristina, su yerno, muchos ríos de tinta han corrido desde entonces. Pero, quién se lleva a las mil maravillas con su familia política,….”quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, a veces hay que tragar cosas por el bien de nuestra hija, de nuestra madre o de quien sea.

No me da pena Urdangarín, “quién la hace la paga”, pero se le nota más delgado, se le ha llenado el pelo de canas y hasta se está quedando calvo; puede que de los disgustos. Con la de revistas que ha vendido en el que todas “babeábamos” por lo guapo que era el yerno del Rey.

Pero diré que Iñaki no es Familia Real, y por tanto, podrá ser juzgado y pagará las consecuencias de sus actos. Pero ni el Rey, ni el Príncipe, ni siguiera su mujer, Cristina, tienen que ser juzgados por los delitos de otros.

Él sólo es familia del rey, y encima política; es decir, sin grado de consanguineidad. Podrá ir a ver a su suegro (al padre de su mujer y abuelo de sus nietos), sin tener que dar explicaciones a nadie, que ya se las pedirán en casa,…y como bien sabéis todos, las comidas familiares o incluso las visitas al hospital pueden dar mucho juego para tirarse los trapos sucios de la familia, sin que eso trascienda a los medios de comunicación (bastante tienen algunos con inventárselos).

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