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Perspectiva de familia

José Javier Rodríguez
Blog de José Javier Rodríguez Santos

Tres décadas de mediocridad

Este verano la audiencia del programa €œLo sabe, no lo sabe€, emitido por Cuatro, ha ido subiendo como la espuma en cada nueva emisión€Ś Ese €œconcurso€ es un fiel reflejo de los efectos reales del sistema educativo vigente en las tres últimas décadas en España.

€œLo sabe, no lo sabe€ es un concurso en el que un presentador, Juanra Bonet, selecciona a un viandante al que le ofrece la oportunidad de ir sumando dinero según acierte o falle una pregunta. La intriga consiste en que el concursante no puede responder, ha de elegir a otra persona que lo haga por él. Fíjese bien, querido lector, podría darse el caso que el participante gane 3.000‚Ź si encuentra a alguien que no sepa la respuesta a una pegunta de cultura general del tipo: €œÂżqué animal era Moby Dick?€€Ś y ocurrió. Por €œno saber€, se ganó 3.000‚Ź (la persona en cuestión afirmó que era un mono). Y todo ello delante de las cámaras de televisión. ÂżNo es esto aspirar, difundir y avalar la mediocridad?

Los analistas europeos lo tienen muy claro, la mediocridad, la igualdad y la homogeneidad (siempre hacia abajo) es lo que se ha venido €œfomentando€ por la normativa educativa: LODE 1985, LOGSE 1990, LOPEG, 1995 y LOE 2006. (Nota 1) Todas ellas llevadas al Parlamento para su tramitación por un mismo partido político.

No obstante, me pregunto si el nuevo anteproyecto de ley de educación, que se denominará con las siglas LOMCE (Ley Orgánica de Mejora de la Calidad de la Educación), va a solucionar el problema de la mediocridad de vida y de aspiraciones impregnado en nuestro ambiente social y humano. Todo el Estado necesita, con urgencia, un pacto educativo. Pero, para ello, se precisa que los políticos cesen su empeño por dictar leyes y dejen paso a una política de confianza en los profesionales de la educación, en los centros educativos y sus equipos humanos, en las comunidades educativas y, sobre todo, en las familias que quieren, desean y buscan lo mejor para sus hijos.

Las reformas impuestas y de corte vertical-directivo no tienen éxito, y eso lo sabe cualquiera que haya estudiado o leído algo sobre educación. Si no se cuenta con la iniciativa social, con posibilidad real de la elección de centro por parte de los padres, con una oferta de centros de enseñanza diversificada y de calidad y, sobre todo, con apostar y confiar en los maestros, docentes y profesores como los verdaderos protagonistas del currículo, el papel redactado por el legislativo pasará a ser papel de cajón de mesa de escritorio.

Si bien, lo que sí es cierto, es que la mediocridad solamente se puede imputar a los dirigentes de ambos partidos políticos que desean perpetuarse en el poder mediante la conformación de una masa social acrítica y sin referentes culturales sólidos. Frente a ellos, nos encontramos con multitud de maestros que están luchando día a día por dar lo mejor de sí a sus alumnos, a las familias de estos y a la sociedad entera. A ellos, mi respeto y admiración.

Vuelvo con la imagen inicial. Nuestro Sistema Educativo ha premiado tanto al que €œlo sabe€ como al que €œno lo sabe€. Con tres asignaturas suspensas se pasa de curso, no se puede repetir más de dos veces, programas de diversificación en secundaria para bajar más los requisitos del graduado en secundaria obligatoria€Ś ningún tipo de prueba estatal que exija unos conocimientos mínimos.

Como alternativa a este planteamiento mediocre, el nuevo proyecto de ley de educación plantea una sabia mezcla de libertad, responsabilidad y control. Todo ello dotará de eficacia y calidad al Sistema de Enseñanza. Pero cuando quiera entrar en vigor ya habrán pasado treinta años de la primera reforma educativa de la democracia.

Sin embargo, en el preámbulo del proyecto de ley orgánica del Gobierno detecto una carencia importante, un error de punto de partida. Afirma, en el primer párrafo, que €œla educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y el nivel de prosperidad de un país. El nivel educativo de un país determina su capacidad de competir con éxito en la arena internacional y de afrontar los desafíos que se planteen en el futuro.€

Tal vez sea cierta la afirmación, pero no es el planteamiento natural y lógico de un proyecto de educación de un país. El origen de todo Sistema Educativo ha de ser el empeño de toda la sociedad por facilitar a los padres, como responsables primeros de la educación de sus hijos, un servicio de calidad, abierto, diverso y diversificado, adaptado a las necesidades de todos los ciudadanos. Además, es obligación del Estado central certificar las competencias alcanzadas por todos los alumnos... Luego, todo lo restante... Ojalá alguien pueda corregir esta deficiencia a tiempo.

Nota 1
La Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE) 10/2002, llegó al BOE tras seis años de estudio y debate, y no llegó a aplicarse porque Rodríguez Zapatero, a los dos meses de llegar al Gobierno, mediante un RD paralizó el calendario de aplicación. Luego a los dos años inventó la LOE !Eso es el consenso educativo español!

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