Silueta javier hernandez original

Pases de pecho

Javier Hernández

Los peligros del exceso de información

En los primeros años ochenta, y dentro de la vorágine de esa “edad de oro musical y transgresora” –algunas canciones han envejecido muy mal- nació el grupo Aviador Dro y una canción premonitoria: “la televisión es Nutritiva”.

 

Recuerdo que en aquella época, la gente decía como algo jurisprudente: “te digo yo que es verdad, que lo ha dicho la tele”. Pues bien, pasado el tiempo, otro soporte informativo, ha hecho tener “más credibilidad” que el anterior: internet. Todo lo que nos pasa y queremos saber, está en google. ¿Qué ha sucedido? que el número de listos y sobre todo de tontos por metro cuadrado, ha superado al número de botellines de cerveza.

 

Un dato: son muchos las quejas de médicos, que reflejan su malestar, porque en su santo santorum: su consulta,  el paciente pronostica y sobre todo adivina su tratamiento a través de lo leído y consultado en los foros relativos a su enfermedad. Otra de las características de este portal, es que gracias a él, no hay ya tensión en la barra de los bares con el cuñado, sobre el resultado, y quién marcó los goles del encuentro, de aquel Brasil-Italia de los 70 en México. Algo bueno tiene que tener estar bien informado.

 

Que la información ha cambiado nuestras vidas es evidente. Si observamos la calle, veremos a la especie humana, con su mentón pegado al pecho, buscando en su smartphone, el tiempo que hay en Kuala Lumpur o, en su defecto. güasapeando a su amigo el problema que tiene Messi con sus vómitos y que ha descubierto en una página especializada.

 

La información a veces no es nutritiva. Un periodista –calvo-, que cubría hasta entonces deportes que España lleva en sus entrañas: futbol, balonmano, etc. hace que en la conversación de cualquier espacio, o incluso entre vecinas, se discuta la desafortunada decisión de Ferrari al cambiar las ruedas de su monoplaza tres vueltas después de lo previsto. Pero hombre; si este país hasta hace cuatro días cabalgaba a lomos de un “cuatroele”. Gracias a este aventajado periodista, el que por cierto, cada vez que vaticina algo, se produce lo contrario, ha conseguido que el público haga suyo el idioma del padock.

 

Otro sector en alza informativa: la cocina. Los jefes de cocina de toda la vida tienen los pelos de punta al ver con qué facilidad las personas aprenden el oficio de los fogones, algo que hasta entonces solo era secreto de los sumos sacerdotes en su templo.

 

En definitiva, lo resumo en  una cita aproximada de nuestros abuelos: “Que no es bueno saber de todo, que te puedes volver tonto…”.

 

 

 

 

 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: